El pueblo ha anulado la infamia y reivindicado a Camilo Managua. Radio La Primerísima

El pueblo ha anulado la infamia y reivindicado a Camilo Managua. Radio La Primerísima

El Presidente Daniel Ortega emitió un decreto que anula una condecoración otorgada por el Gobierno neoliberal a un agregado militar del Ejército de Estados Unidos en Nicaragua.

El agregado militar de Estados Unidos en 1992, Dennis F. Quinn, recibió la Medalla al Valor en Oro Camilo Ortega, de manos del jefe del Ejército en ese entonces (Humberto Ortega).

El Comandante Daniel expresó que se ha tenido una deuda histórica. “Una deuda histórica con un hermano sandinista que en su momento le llamábamos en el Frente “el apóstol de la unidad”, porque en medio de aquellas diferencias que había, él luchó por la unidad y luego cayó en combate allá en Monimbó. Cuando la insurrección de Monimbó, ahí cae Camilo con otros compañeros en combate..

Daniel recordó aquellos eventos:

“Luego se estableció la Medalla al Mérito Camilo Ortega. ¿Para qué? Para los compañeros destacados del Ejército. Y cuando llegó el gobierno neoliberal, en los años 90, que pusieron lógicamente a su ministro de defensa, enemigo del pueblo; enemigo también del mismo ejército. Pero hizo muy buena relación con el jefe del Ejército en ese entonces.

“El jefe del Ejército en ese entonces cometió el sacrilegio de entregarle ese orden –no estábamos en el gobierno nosotros, estaba gobernando el gobierno yanqui– entregarle al que era el delegado militar del gobierno de Estados Unidos en Nicaragua, agregado militar Dennis F. Quinn, de entregarle la medalla al valor en Oro Camilo Ortega, dársela al yanqui.

“¡Qué vergüenza, que vergüenza! Una traición al pueblo, una traición a la Patria y lógicamente que eso despertó mucho malestar, mucha protesta, mucho rechazo al hecho de que le están entregando la Medalla al Valor al representante, nada más y nada menos, del ejército que había invadido a Nicaragua en diferentes momentos de la historia, que había asesinado a Sandino y que apoyando a Somoza había asesinado a miles de nicaragüenses”, exclamó.

Esto lógicamente es algo que tenemos que reivindicarlo. Es decir, en ese momento, cuando el entonces jefe del ejército le entrega la medalla al yanqui invasor, la compañera Rosario –este es una información que dio en ese momento la United Press International (UPI, agencia de noticias de EEUU– “cómo es posible que haya utilizado esta medalla para condecorar a un miembro del ejército de los Estados Unidos, me siento furiosa en el alma porque se está ensuciando el nombre de Camilo Ortega Saavedra”.

¡Claro que en ese momento, el jefe del ejército ya tenía entregada su alma al diablo!

Y hoy, con los hermanos del Ejército, de la Policía, del Ministerio del Interior, con esta juventud, con estos muchachos, estas muchachas, voy a promulgar este Decreto y lo hago en el nombre del pueblo de Nicaragua, que es un pueblo digno, un pueblo que no se rinde ni se arrodilla ante los invasores ni ante los agresores.

Inmediatamente, leyó el siguiente Decreto:

“Considerando

Que en el contexto del mandato ilegítimo, nunca reconocido por el pueblo nicaragüense, de un Gobierno lacayo, impuesto por el Imperialismo Norteamericano en abril de 1990, el entonces Jefe del Ejército, decidió, en un acto de deshonra nacional, otorgar a un militar yanqui, el teniente coronel Dennis F. Quinn, el 14 de enero de 1992, la Medalla al Valor –orden revolucionaria sandinista– que lleva el nombre sagrado de un Héroe, el Comandante Camilo Ortega Saavedra, apóstol de la unidad sandinista.

A lo largo de los años, en un terrible, indigno contrasentido, esa gloriosa medalla, había sido y ha sido entregada a miles de orgullosos y heroicos soldados y combatientes nicaragüenses, quienes, insultados por esa acción vendepatria, exigieron respeto y reparación, al haberse mancillado la sangre de miles de nicaragüenses que entregaron su vida combatiendo la criminal guerra contrarrevolucionaria yanqui, encabezada por el propio Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan.

Esta inconcebible acción se califica como vergüenza nacional, al entregar a un militar yanqui una medalla de tanta relevancia y trascendencia y evidentemente, constituye un acto de entreguismo y traición a la Patria.

Por tanto

En uso de las facultades que me confiere la Constitución Política he dictado el siguiente decreto:

Anular, invalidar y retirar esa infamia que ofende a todos los nicaragüenses dignos, insultados por la condecoración a un representante militar del imperio norteamericano, que tanto ha agredido y agrede al pueblo nicaragüense, y a los pueblos del mundo.

Anular esa condecoración a un militar yanqui, es legítima defensa de la soberanía, la dignidad y el honor nacional.

En representación del Pueblo-Presidente, que ha recuperado la Patria, orgullosa, bendita y siempre digna y libre, reiteramos que invalidar esa entrega también borra la afrenta que se cometió contra un Héroe y dirigente de la Revolución Popular Sandinista, que fue cruelmente asesinado por la genocida Guardia Somocista, creada y armada por Estados Unidos de Norteamérica.

El Héroe y Comandante Camilo Ortega Saavedra, fue inmolado junto a otros combatientes revolucionarios, mientras combatía junto al valiente y noble pueblo de la comunidad indígena de Monimbó.

La Medalla al Valor “Camilo Ortega Saavedra” hoy se limpia de manchas humillantes y recupera su grandeza, en la conmemoración gloriosa del 45 aniversario de las acciones guerrilleras sandinistas, de la Ofensiva Final Insurreccional, que derrotó y derrocó a la tiranía somocista.

Nuestro pueblo, Gracias a Dios, y a la Revolución victoriosa, disfruta hoy de soberanía, y paz con dignidad.

El presente Decreto es de inmediato y obligatorio cumplimiento, y publíquese en La Gaceta, Diario Oficial.

Dado en Managua, aquí en la Plaza de la Fe, Plaza de la Revolución, República de Nicaragua, el día 28 de mayo del año 2024, a 45 Años del inicio de la Ofensiva Final Insurreccional en reconocimiento y respeto a todos los Héroes y Mártires de la Liberación Nacional”.

Durante su intervención, el dignatario destacó que esta lucha por la soberanía es histórica desde el Cacique Diriangen, pasando por José Dolores Estrada, Benjamín Zeledón, el general Sandino hasta Rigoberto López Pérez.

En esos tiempos luchar, luchar es nuestro grito de guerra, era nuestro himno, un himno de luz, con el que dimos la batalla por la justicia, dijo.

También resaltó la gesta heroica de los compañeros del batallón Gaspar García Laviana, quienes defendieron la paz de la contrarrevolución y derribaron un avión que estaba abasteciendo a la contrarrevolución.