Maestro Arnoldo Guillen

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Arnoldo Guillen originario de la Isla de Ometepe, miembro del Grupo PRAXIS de pintores innovadores de Centroamérica. Nació el 18 de febrero de 1941, Moyogalpa, Nicaragua. Fue alumno de la Escuela Nacional de Bellas Artes de 1955 a 1963, entre los catorce y veintidós años aprovechó al máximo las enseñanzas de dos señeros maestros: Rodrigo Peñalba (1908-1979) y Fernando Saravia (1922-2009).

El maestro Guillén fue de ese grupo privilegiado que seleccionó Rodrigo Peñalba por todos los puntos cardinales de Nicaragua, cuando se trajo a todos estos chavalos becados a la Escuela Nacional de Bellas Artes en Managua, en los años cincuenta y sesenta. Fue reconocido por su importante obra del retrato. En cultura y pintura, desarrolló extraordinarias piezas del poeta Rubén Darío y del General Augusto C. Sandino.

“Con su lenguaje abstracto, Guillén desarrolla una temática concentrada o fijada en los volcanes; las cuales se exhiben en la Colección Museo Julio Cortázar y en las galerías del Teatro Nacional Rubén Darío”, manifestó.

Como pintor, se especializó en paisajes y retratos. Unos vivos y telúricos; los otros logrados hasta la revelación. La pintura mural tampoco le era ajena, como lo indica su contribución al path-finder Mural Proyect, de Nueva York, en 1987. En 1958, participando en una exposición colectiva de la Escuela, su firma era la única destacada por el historiador del arte mexicano Manuel González Galván, de visita en el país.

Como pintor, se especializó en paisajes y retratos. La pintura mural tampoco le era ajena, como lo indica su contribución al path-finder Mural Proyect, de Nueva York, en 1987. Realizo numerosas exposiciones colectivas dentro y fuera de Nicaragua, bajo la dirección de la Escuela Nacional de Bellas Artes de 1979 a 1981

Tiene esculturas monumentales trabajadas en concreto, entre ellas están: La Virgen, de 10 metros de alto, versión manerista de la escuela sevillana de Murillo; el estilizado Simón Bolívar, de cinco metros, en el parqueo de la UNI; el Rigoberto López Pérez, también de cinco metros, antes de acceder a la UNAN-Managua; el Che Guevara, diseño estructural metálico, de nueve metros, en el Ciprés.

 

Otros bustos, como los de Carlos Fonseca Amador y otro de Elena Arellano en la calle Real Jalteva, de Granada; dos más —uno del doctor Carlos Vega Bolaños y otro del profesor Cristóbal Rugama— ubicados en los colegios que llevan sus nombres; y uno más de monseñor López Ardón en Estelí.

La última escultura monumental de Guillén, de cinco metros, es otro Rubén Darío que preside con Sandino a la entrada de la Casa de los Pueblos.

Les dejamos la entrevista realizada por Tirsa Saenz, al Maestro Arnoldo Guillen, en el programa “Tu Gente”

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