La kufiya palestina, un poderoso símbolo de Resistencia Rafah, Palestina. Agencias y 4ta Pared, suplemento cultural de Orbe

La kufiya palestina, un poderoso símbolo de Resistencia Rafah, Palestina. Agencias y 4ta Pared, suplemento cultural de Orbe

El diseñador de moda Mohamed Nour presentó en enero pasado su colección de 2024 titulada “Libre”, inspirándose en la kufiya palestina, transmitiendo un mensaje poderoso al entrar en el Año Nuevo.

Reconocida mundialmente como un símbolo de la lucha del pueblo palestino, la kufiya es una bufanda o pañuelo cuyo uso se ha popularizado en las últimas décadas hasta llegar, para sorpresa de muchos, a las pasarelas de la alta costura.

La típica pieza de tela blanca con motivos negros o rojos, que se hizo habitual en la escena mediática internacional gracias al líder de la Organización para la Liberación de Palestina, Yaser Arafat, en los últimos tiempos ha inspirado a creadores de la moda que la han llevado a no pocos desfiles y colecciones.

Uno de los episodios más recientes llegó de la mano del diseñador egipcio Mohamed Nour, quien al calor del genocidio israelí contra el pueblo palestino de la Franja de Gaza, presentó una colección para 2024 bajo el título de LIBRE, en la cual todas las piezas se apropian y recrean la estética de la kufiya.

Según coinciden numerosas fuentes, la primera vez que el pañuelo irrumpió en una pasarela fue en 2007, nada más y nada menos que con la prestigiosa casa de modas española Balenciaga.

Nicolas Ghesquière la incluyó como accesorio en su conjunto de otoño y fue todo un “hit” que la revista Vogue evocó como unos de los 10 grandes aciertos de la carrera del modisto.

Controversia por su uso en la alta costura

Lógicamente, la alta costura nunca fue el espacio natural de la kufiya, una prenda usada desde tiempos inmemoriales por los pueblos árabes que habitaron los territorios no solo de Palestina, sino en general del Medio Oriente, quienes solían emplearla con fines utilitarios para protegerse de la arena, del frío o del sol.

En la segunda mitad del siglo XX, en el contexto de la agudización del conflicto con Israel, la pieza se consolidó como un símbolo de la resistencia de los palestinos frente a la ocupación sionista y de la solidaridad mundial con esa causa.

Llevarla se ha convertido, incluso, en una especie de declaración de principios de quienes se sienten comprometidos con la justicia y el progresismo en el planeta.

Llega entonces la pregunta evidente: ¿es legítimo que un símbolo de tanta significación política entre al ámbito de la moda y el lujo, tradicionalmente asociado a lo puramente comercial y superfluo?

Para muchos la respuesta solo puede ser No, si bien las razones de esa negativa parten de puntos diametralmente opuestos. Por un lado, están los sectores proisraelíes, enfermos de fobia ante todo lo que pueda estar relacionado con la causa palestina.

Por otro lado, en el bando propalestino también muchos se oponen, con el argumento de que ello contribuye a distanciarla de sus orígenes y banalizar su significado.

Una postura similar a la de quienes rechazan lo que sucede con la figura de Ernesto Che Guevara, cuyo rostro es una de las imágenes más comercializadas en el mundo, sin que ello se acompañe de un conocimiento real de su ideología y trascendencia histórica.

Pero, quizás, son más numerosos los que ven con buenos ojos que la kufiya esté en las pasarelas, y en toda tribuna posible que pueda resultar útil para la causa palestina. Si el propósito es impulsar el fin de la agresión israelí, un asedio que cada vez toma más la forma de genocidio, toda acción es bienvenida.

En la actualidad se produce en cualquier lugar del mundo, pero las verdaderamente palestinas salen de una única fábrica que se mantiene funcionando en Hebrón, en la Cisjordania ocupada. No puede hacer más un pueblo que vive una tragedia permanente.

Ojalá no demore en llegar el día en que esa fábrica se multiplique en territorios propios, y en cualquier parte del mundo, en calles o en pasarelas, las kufiyas lleven todas la etiqueta: Made in Palestina.

Un poco de historia

Wikipedia

La kufiya es un pañuelo tradicional de Oriente Medio y Arabia, usado principalmente en Jordania, Palestina, Irak, Siria, Líbano, el sureste de Turquía​ y la península arábiga. Está hecho normalmente de algodón o lino, aunque también puede llevar lana. Se suele llevar envolviendo la cabeza de diversos modos, tanto para proteger dicha parte del cuerpo del frío como del sol. En ambientes desérticos también puede tener utilidad para proteger la boca y los ojos de la ventisca y la arena.

Tiene un dibujo geométrico que varía de unas zonas a otras y que es, también en función de la región, de color negro o rojo, siempre sobre fondo blanco. La kufiya está a menudo sujetada a la cabeza por un cordón llamado agal.

Sus motivos tejidos podrían tener su origen en representaciones de redes de pescadores o de espigas procedentes de la antigua Mesopotamia.

En la Palestina histórica, solo los hombres campesinos (los felahin) y los beduinos llevaban tradicionalmente una kufiya, llamada hatta; era blanca y negra, e indicaba un estatus social humilde, rural y patriarcal. La kufiya les diferenciaba de los efendis que habitaban las ciudades y que marcaban su superioridad social llevando un tarbush o fez de color marrón.

Símbolo de unidad palestina

En 1936, fueron los campesinos quienes emprendieron la rebelión palestina contra las autoridades mandatarias británicas, y en los primeros años de la insurrección su kufiya les delataba cuando entraban en las ciudades, y les convertía en un blanco fácil para las tropas británicas.

En agosto de 1938, época en la que la rebelión alcanzó su punto álgido, el mando palestino ordenó que todos los efendis abandonaran el fez por la kufiya para que los rebeldes pudieran confundirse con los demás ciudadanos. Aunque algunos efendis se resistieron, las fuentes de la época relatan que rápidamente los habitantes de las ciudades adoptaron con entusiasmo la kufiya como un símbolo de unidad nacional, a la vez que se convertía para los campesinos en un elemento democratizador que por primera vez borraba las marcas exteriores de distinción social y del antagonismo entre lo rural y lo urbano.

A mediados de la década de 1960, los fedayines palestinos retomaron la kufiya como emblema de lucha nacional y de unidad, y los jóvenes palestinos, tanto hombres como mujeres, empezaron a llevarla como muestra de identidad nacional y de activismo.

De aquella época data la asociación de la kufiya con líderes palestinos como Yasir Arafat o Leila Jaled cuyas fotografías con kufiyas tuvieron un gran impacto mediático.​ En el extranjero se ha identificado desde entonces con la causa palestina, razón por la cual es conocida también como «pañuelo palestino».

Si bien la kufiya tradicional de Palestina es blanca y negra y tradicionalmente sólo la usan los hombres, en el seno de la OLP los militantes de organizaciones de izquierda se han identificado llevando kufiyas de dibujo rojo y de uso compartido por mujeres, y por contraste las negras se han asociado exclusivamente con los hombres militantes de Fatah, la organización hegemónica dentro de la OLP​ y con los integristas islámicos, tanto de Hamas como de otros grupos afines a esta corriente ideológica.