Leoneses se desbordan en celebración de la Gritería Managua. Radio La Primerísima

Leoneses se desbordan en celebración de la Gritería Managua. Radio La Primerísima

La celebración de la Gritería inició en medio de cohetes, toros encuetados, gigantonas y filarmónicos que se concentraron en la entrada principal de la Catedral de León construida entre 1747 y 1816.

En su mensaje, Monseñor Sándigo reconoció los cantos escritos por el maestro Alejandro Vega Matus para la Virgen, que todos los sabemos y se los cantamos a la Virgen.

La alcaldesa Guissela Lacayo dijo “estamos celebrando con fe, amor y devoción la Concepción de María, una festividad religiosa tan importante para nosotros los leoneses.

Recordó que el grito de La Concepción de María primero se inició en León Viejo, hoy Momotombo, pero luego se trasladó al León actual donde nace la festividad de La Gritería.

Orlando Cortez de 83 años recordó que esa tradición la trajeron a Nicaragua los misioneros españoles.

El origen de la novena en Nicaragua se remonta al año 1742 y surgió en la iglesia de San Francisco de la ciudad de León. El 7 de diciembre de 1857, monseñor Gordiano Carranza, desde el atrio de la iglesia de San Felipe, animó al pueblo a visitar casa por casa y a levantar sus propios altares, rezar, cantar y gritar a la Virgen.

Desde León, la celebración se extendió a Masaya, Managua y Granada, convirtiéndose así en la fiesta religiosa y folklórica más importante de Nicaragua.

En cuanto a la gorra, dijo que es el brindis que reciben los devotos y consiste tradicionalmente en dulces típicos preparados para la ocasión, como gofios de pinolillo, cajetas de coco, de leche, de zapoyol, leche de burra, coyolitos, huevos chimbos, etc.

También se incluyen, platillos típicos como el nacatamal, vigorón, indio viejo, bebidas típicas como chicha de maíz y cacao con leche, así como postres típicos y juguetes tradicionales. Desde la década de los 80 del siglo XX, se ha generalizado que la gorra esté compuesta por artículos de uso cotidiano, como cajetillas de fósforos, y juguetes para niños.

En el barrio Zaragoza doña Alma Núñez Téllez, dijo que ella continuó la devoción de su abuelita en gritar a La Purísima. Expresó que buscaron un pintor que hiciera el escenario que consistió en la iglesia de San Francisco donde nació la tradición.