Mi Nicaragua es otra cosa Managua. Por Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento.

Mi Nicaragua es otra cosa Managua. Por Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento.

Está muy de moda para algunos jactarse con eso de auto llamarse “Influencer” y son como esos pendejos que son peligrosos porque abundan por todas partes como nos refirió en su oportunidad el gran Facundo Cabral y tema que en profundidad recientemente abordé.

Para definir alguna circunstancia, alguna cosa, en este caso alguna palabra, uno se aferra a lo que desde su formación o entendimiento mejor calce a la comprensión de determinados temas y por eso me quedo con el significado de que un “Influencer” para mí es una persona sin trabajo, prototipo del vago, que se pasa todo el día escribiendo o reproduciendo pendejadas que luego sube a la red, para que otros pendejos y vagos, igual a él, las vean y les den like para hacer convertir a un vago en un potencial político, porque además son analíticos y todólogos, o bien en un comunicador porque se convencen tanto de sus idioteces que terminan creyendo que hasta son periodistas y ahí nos llevan por delante a los que sí somos.

Vos preguntas ¿y usted a que se dedica? y entonces no importa que sea un chavalo que no sabe cómo se llama o un viejo que por estar arrugado cree que con el ala mata, él o ella te dice “Soy Influencer” y te lo dice con acento, con propiedad y se jactan de tener miles de seguidores en las redes “sociales” por las que les pagan ¿y saben qué? en la neta como dicen los mexicanos, ninguno de ellos llegó a vender, aunque fuera una camiseta.

Las tecnologías desde las redes sociales nos permiten a todos tener los espacios que queramos. Facebook, Twitter, YouTube, Instagram, X o cualquier otra son en la práctica una extensión de nosotros como personas, en la que nos hacemos observar tal cual somos o del negocio o de la empresa por la que queremos posicionar un producto a fin de facilitar la compra de lo que vendemos.

En esas redes sociales las personas postean de todo y comentan de todo y aunque fueron bautizadas como sociales en muchos casos su mundo se vuelve tan inhóspito y molesto, que aquello se convierte en una guerra donde hay muchos campos de batalla en los que hay que moverse con cuidado porque cualquier bala perdida, disparada por la metralla del odio y la perversidad te arrebata la paz y junto a ella te puede mandar al cementerio, así de tóxico se vuelve el asunto en un mundo donde además lo robótico está cargado hacia un solo lado.

En estas estas redes sociales hay de todo. Hay gente culta que le gusta compartir para educar; hay faranduleros que sin ser artistas publican sobre los chismes de los famosos; hay gentes y grupos que gustan de la ciencia; hay cronistas y aficionados del deporte que se apasionan por ese tema; hay narcisos que, sin que a nadie le importe, se toman selfis hasta en el inodoro creyendo que eso es agradable; hay personas que lo usan como puente para compartir vivencias entre la familia, aunque ahora la familia está dividida por temas que la distanciaron tremendamente y que se cultivaron en estas mismas redes sociales y por supuesto están aquellos que hicieron de la maldad y la mentira el gran negocio de su vida.

Yo no soy ajeno a las redes sociales me sirven para nutrirme de fuentes serias, porque también las hay e igualmente para informar y opinar en los diversos grupos a los que pertenezco donde soy parte de comunidades y pensamientos afines porque cuando uno se expresa en grupos donde no hay coincidencias políticas, ideológicas, sociales o culturales, una opinión contraria equivale a lanzarse en clavado a una piscina llena de pirañas donde la dignidad y el honor de quien disiente desaparece en las tapas de un cardumen de vulgares que tienen como insulto de arranque a nuestra santa madre.

Pero bueno contra eso hay un mecanismo de defensa que yo uso muy frecuentemente porque uno no puede, por sanidad mental, estar respondiendo a vulgares que, por ser ignorantes y profesionalmente imbéciles, a lo mejor merecerían, y lo digo solo metafóricamente, ser metidos en una licuadora gigante y batirlos, pero el problema después es donde tirar tanto chingaste porque hasta la basura protestaría por verse pringada de cualquier chanchada.

Yo puedo entender y por eso cuando me refiero a Facebook particularmente hablo de un mundo inhóspito, que los ignorantes, estúpidos de profesión suban tantas brutalidades y hasta opinen tan vacíamente sobre muchos temas, pues además son amplios porque dicen conocerlo todo, pero lo que no puedo entender es que individuos o individuas, apropósito de la equidad de género, aparentemente, con al menos un dedo de frente, no solo hagan lo mismo que los insultólogos y los brutólogos, sino que superen a los pandilleros de las redes sociales porque ya la característica de la maldad y la perversidad cambia cuando la perfilan desde las páginas cibernética del internet en sus diferentes modalidades, pero como medio de comunicación para prestarse a atacar a los que se supone estamos en una misma línea de propósitos.

Hay líneas afines y comunes entre los propósitos infames y politiqueros de los pandilleros cibernéticos y las plataformas del odio desinformador. A los primeros, por lo descerebrados que son, se les puede dispensar y como pena por el daño que causan podemos bloquearlos, pero no puedo decir lo mismo de las cuentas que en Facebook tienen el partido virtual de la carretera norte, La Prensa, S.A, Canal 10, Radio Corporación, Confidencial, 100% mentiras y otros que, aunque no pasen de ser renacuajos del imperio, no dejan de convertirse y ser una vergüenza para Nicaragua que, yendo hacia adelante, va tomada de los brazos de sus mejores hijos.

La inmensa mayoría de los nicaragüenses se sabe intoxicada por los medios del odio que menciono. La inmensa mayoría de los nicaragüenses quisiera ver cerrados a estos estanques venenosos porque nadie duda del inmenso daño que hicieron al país estos plumarios, microfoneros, espantos televisivos, lombrices cibernéticas y terroristas, que son confesamente mercenarios y que todos los días escriben y dicen cosas que indignan no porque vayan contra Daniel Ortega, Rosario Murillo o el FSLN, a quien no pueden vencer en elecciones, sino que le hacen daño a Nicaragua y gozan también con el daño que otros le hacen al país desde afuera, ante quienes servilmente se cuadran y ni siquiera se quedan solo con divulgar el daño, sino que son parte de la elaboración, de la estrategia, de la ejecución y de los resultados sangrantes que manan tras cada herida que abren y todo eso debe conducirnos a pensar sobre si realmente lo combatimos o lo promovemos.

Para quienes lo piensen o lo sospechen tienen mucha razón, esto molesta, perturba y nos hace hervir la sangre porque es aborrecible que todos estos individuos o empresas mediáticas, donde unos son lacras indigentes y otros son lacras de sangre azul, brincan de felicidad cada vez que el amo imperial nos agrede, nos sanciona, cuando nos consideran una amenaza, como si nuestros cruceros, portaviones, nuestros Mig o nuestros submarinos nucleares rodearan sus costas, cuando nos bloquean, nos insultas y cuando nos ladran porque a voz en cuello gritamos que no somos parte de la bandera de las barras y las estrellas.

Todos estos individuos, payasos de circo en cualquier esquina, de esos que te hacen llorar, pero no reír, dicen que luchan contra “la dictadura”, ¿Cuál dictadura?

Si estos de los que hablo tuvieran cerebro, aunque fuese del tamaño de una pulga, considerarían no auto flagelar el inmenso vacío craneal que hacen notar en grande porque una dictadura por muchísimo menos que una mala mirada, sobre todo como la somocista que vencimos en 1979, los hubiera despellejado vivos, pero aquí los papeles se invirtieron porque el pueblo y el gobierno, somos los que hemos sido realmente las víctimas reaccionando ante los asesinos con una tolerancia nunca antes vista.

Es difícil tratar de entender cómo pasan todas estas cosas, cómo un gobierno al frente del cual está un guerrillero que sabe lo que es la guerra porque viene de ella y como un pueblo templado en la batalla, con un origen mayoritariamente revolucionario, que supone tener una capacidad reactiva de fuerza, permita tanto abuso, tanto descaro, tanto reto y provocación de tapudos, que con solo oír un gas expulsado de sus traseros salen sin más ni más en desbandada como si se les viniera encima un patriota de los millones paridos por Nicaragua.

¿Contra sentidos?

El gobierno te habla de diálogo, ellos de confrontación; la administración sandinista habla de paz, ellos gritan guerra; los elegidos te proponen reconciliación, ellos prefieren el odio; los gerentes del país insisten que entre nicaragüenses arreglemos nuestras diferencias, ellos quieren que decidan los gringos; el Presidente en el estricto respeto a la Constitución dice que el mecanismo para la alternabilidad en el poder deriva de las elecciones, ellos dicen que no, que el yanqui los pondrá en el poder y así hay tantos absurdos como el de esos empresarios que hacen lo imposible por quebrar la economía; sacerdotes que usan los púlpitos para bendecir y llamar a baños de sangre; medios de comunicación que abiertamente hacen terrorismo y como si fuera poco todos estos embajadores de la destrucción y la muerte en su conjunto se molestan y se proclaman perseguidos porque no quieren que los nicaragüenses de bien no tengamos ni quisiera el derecho a indignarnos porque entonces, como si se tratara de engullirse un elefante y no eructarlo, pegan gritos adoloridos, con el ruedo de lágrimas torrenciales y a moco tendido, para denunciar que los están reprimiendo.

Cuando se habla de la miseria humana el referido es alguien que tiene una condición por debajo de la indigencia, es un paupérrimo en la escala más baja de la piltrafa y todo eso son los cínicos y desvergonzados que impunemente nos matan, nos empobrecen y después de sus cobardes actos nos quieren convencer que ellos son la opción del futuro, que son nuestra salvación, que representan el oro y la plata, que son sinónimos de prosperidad y que solo de la mano de ellos podremos conducirnos al reducto de su democracia que se circunscribe a elecciones que solo pueden ser buenas si ellos las ganan y donde la prosperidad se alcanza únicamente privatizando todo y a favor de ellos o de sus propios círculos sin que sea importante la visión social que solo una revolución puede hacer posible.

Lo más triste sin embargo no es el repaso de lo que acabo de hacer porque al final esa es la naturaleza de la pichurria. Lo triste es que desde las diferentes plataformas internáuticas o desde los grupos supuestamente sandinistas en WhatsApp hayan quienes se infiltren para reproducir expresiones que ofenden a personas que sí hemos sacado la cara, que sí hemos asumido un compromiso sólido e indeclinable con esta Nicaragua que es la mejor de todos los tiempos, mientras muchos de ellos en el 2018 lo primero que hicieron fue desdecir de Daniel Ortega, de Rosario Murillo, del FSLN y ser parte de la cofradía diabólica de aquel fallido golpe de estado.

Eso no se vale ¿y los administradores de esos grupos en qué están, qué hacen por no dejarse infiltrar o es que creen que el canibalismo es parte de la democracia?

A mi que me registren yo sé perfectamente de dónde vengo, yo sé perfectamente qué hice, yo tengo muy claro que me enfrenté al FSLN, siendo este mí verdadero origen político e ideológico y no de la boca al labio y lo critiqué y me armé porque soñaba con la Nicaragua que hoy tenemos y jamás con la que en el 2018 los traidores quisieron ahogar en sangre.

Hay individuos que piensan que las enemistades o los enemigos deben ser para siempre o que las amistades o los amigos son pare siempre y eso no es verdad porque la verdad nos cruza y hace posible que los que antes no nos podíamos ver nos demos la mano franca como también hace posible que aquellos que un día fueran amigos se distancien sin retorno como se hizo con los traidores que promovieron regalar a Nicaragua al extranjero.

Ojalá que esto lo puedan entender los que creyendo tener un dedo de frente y proclaman ser revolucionarios no se sigan prestando a ser correas de transmisión de los objetivos de los enemigos de nuestro país y que los administradores de esos grupos de los que ya hablé actúen y saquen a cada manzana podrida que pretenda malear el canasto de los que sí somos y no decimos ser.