Muere Fernando Botero, el artista que hizo famosas a las figuras gordas Bogotá. Agencias
El artista colombiano Fernando Botero ha muerto a los 91 años, según han informado medios de su país. El pintor y escultor nacido en Medellín, considerado el artista más grande de las historia de Colombia, conocido por sus esculturas de voluptuosas figuras.
Botero seguía pintando en su estudio hasta que sufrió una neumonía por la que tuvo que ser ingresado, pero el jueves salió del hospital para recuperarse en casa, según ha informado la W Radio.
Botero deja atrás una larga obra artística; desde su característica y peculiar Mona Lisa a las parejas de gruesas formas bailando, pasando por sus esculturas que adornan los rincones del mundo, pero sobre todo su natal Medellín, a la que ha regalado decenas de obras.
Su hija Lina Botero, en declaraciones a Caracol Radio, explicó que falleció en Mónaco este viernes: “Murió con 91 años, tuvo una vida extraordinaria y se fue en el momento indicado”, expresó conmocionada y le recordó como una persona “que dedicó su vida a su país, que fue el tema de su obra artística”.
Botero llegó a España con 20 años “como un estudiante de arte pobre” que se dedicó a copiar a los grandes del Museo del Prado, pero años más tarde los españoles se rindieron a su arte, ante sus “gordas”, ante sus toreros, ante esas creaciones que son ya parte de la iconografía mundial.
Artistas, políticos, familiares, amigos, críticos de arte, Colombia toda, lloran la partida de Botero, su pintor, dibujante, escultor más reconocido en el mundo.
Destacado por su estilo singular expresado en sus múltiples esculturas y pinturas, particularmente por la interpretación del estilo figurativo, denominado como boterismo, Botero fue diagnosticado con neumonía la semana pasada, pero luego de ser hospitalizado prefirió tratar la enfermedad en su hogar en Mónaco donde falleció.
El pintor estudió en Colombia y en la Real Academia de Arte de San Fernando, en Madrid, y empezó a exponer en los 60 en Estados Unidos, con una primera muestra en el Milwaukee Art Center donde comenzó a mostrar su característico estilo figurativo.
También vivió en París, donde pasó buena parte del tiempo en el Museo del Louvre, y en Ciudad de México, lugar en el que pinta una mandolina volumétrica con la que abrió las puertas del estilo que caracteriza su obra.
Su hijo Juan Carlos Botero, en un artículo denominado “El arte de Fernando Botero”, aseguró que su padre creó un mundo propio, un universo personal en donde están presentes la vasta mitología y la fauna humana de América Latina.
«Su riqueza de personajes parece inagotable. Este maestro tuvo la inteligencia de seguir el ejemplo de los grandes: para ser universal primero hay que ser local, y la cantera que nutre su búsqueda, nuestro continente en general y Colombia en particular (una de las tierras más sufridas pero a la vez más ricas y poéticas del planeta), no tiene fondo», agregó.
«Sin embargo, continuó, Botero tuvo otro acierto crucial: el de no solo recrear su contorno (aquel mundo que él vivió y conoció de joven en Medellín) en homenaje o alabanza estética, sino a la vez de tomar la suficiente distancia para criticarlo».
Algo que «en varios de sus lienzos es evidente, y por eso las autoridades del país con sus mandatarios, militares, obispos, curas, políticos y ministros son pintados con humor e inocultable ironía. Su ambición como artista es desmesurada, porque parece que se hubiera propuesto retratar la totalidad de la comedia humana de América Latina».
Fernando Botero nació en Medellín, departamento de Antioquia, el 19 de abril de 1932, y su amplia obra ha recorrido el mundo.
En Colombia, además de apreciarse en el Museo de Botero, en esta capital, también puede verse, en el Museo de Antioquia y Plaza Botero, en Medellín; en el Museo Nacional de Colombia; en el Museo de Arte Moderno; Museo de Arte del Banco de la República, en el Parque San Pío en Bucaramanga y en la plaza de Santo Domingo, en la ciudad de Cartagena de Indias.
Una familia, Madre e hijo, Pareja bailando, La Camera degli sposi (Homenaje a Mantegna), Mujer llorando, La paloma de la paz, y muchas otras piezas integran su rica colección de obras.
«Ha muerto Fernando Botero, el pintor de nuestras tradiciones y defectos, el pintor de nuestras virtudes. El pintor de nuestra violencia y de la paz. De la paloma mil veces desechada y mil veces puesta en su trono», expresó el presidente del país, Gustavo Petro.
Daniel Quintero, el alcalde de Medellín, lamentó la muerte del artista y decretó siete días de luto en la ciudad que rendirá homenaje desde la Plaza Botero y demás sitios dónde su legado permanecerá por siempre.
El Ministerio de Cultura expresó que se une al luto del país y del mundo del arte por el fallecimiento del artista Fernando Botero.
Destacó que el registro del país y de sus gentes, de su memoria, de sus costumbres, también de su violencia, situó a Colombia en los grandes escenarios del arte durante décadas.
«Al maestro Botero nuestra gratitud como colombianos, por compartir desde sus óleos y sus esculturas el alma de la nación. A su familia, nuestras más sinceras condolencias», manifestó.
El ministro de Cultura, Juan David Correa, aseguró que la vida de Botero, es el testimonio de quien decidió, desde muy temprano, hacer de su vocación un esfuerzo por crear un estilo que ya es parte de la historia del arte.