Brasil acude a las urnas Brasilia. Agencias

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Más de 156 millones de brasileños están llamados a votar este domingo en la primera vuelta de las elecciones más polarizadas de la historia de Brasil, en las que el exmandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva es el gran favorito frente al presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

La duda que arrojan los sondeos es si el patriarca del Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó Brasil entre 2003 y 2010, logrará vencer en la primera vuelta, para lo que se necesitaría el 50% de los votos útiles (excluidos los blancos y nulos), o si será necesario el balotaje del 30 de octubre, como prefiere el actual mandatario para poder buscar alianzas.

Serán electos presidente y vicepresidente; 513 diputados federales, 27 senadores (un tercio de los 81 que conforman la cámara), 27 gobernadores, así como cientos de diputados estatales y del Distrito Federal.

En Brasil el voto es obligatorio para mayores de 18 años y opcional para analfabetos, mayores de 70 años y personas entre 16 y 17 años. Los ciudadanos que no voten y no puedan justificar el motivo pueden estar sujetos a una multa. En 2018, la tasa de participación en la primera vuelta se acercó al 80%.

Lula y Bolsonaro, líderes antagónicos acaparan desde hace mucho tiempo todos los focos y no han dado opción a los dos aspirantes que buscaban erigirse como una suerte de tercer vía, el centroizquierdista Ciro Gomes, exministro y exaliado de Lula, y la senadora del centroderechista Movimiento Democrático Brasileño (MDB), Simone Tebet. A lo sumo, serán relevantes si sacan un buen número de votos, en función de a quién apoyen en un eventual segundo turno.

Además de ellos, hay otros candidatos menores, que juntos suman muy pocos puntos en intención de voto, entre ellos Felipe d”Avila, del liberal Partido Novo, Soraya Thronicke, del derechista Uniao Brasil, o el padre Kelmon, del derechista Partido Laborista Brasileño (PTB), aliado de Bolsonaro.

Esta elección se da en medio de una gran tensión, después de una campaña violenta con tres asesinatos tras disputas políticas, y de temores de que se produzcan disturbios en caso de que Bolsonaro, que lleva años sembrando dudas sobre la confiabilidad del sistema de voto electrónico que se usa en Brasil desde 1996, se niegue a aceptar una eventual derrota.

Para estas cruciales elecciones, Brasil cuenta con una centena de observadores internacionales, una cifra récord, de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlamento del Mercosur, la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa o del Centro Carter.

Lula votó temprano

Lula votó la mañana del domingo en la escuela estadual João Firmino, en el barrio Asunción, en la región industrial ABC Paulista, y pidió paz para Brasil que celebra elecciones generales. Después de ejercer su derecho, besó el comprobante de votación.

Lula fue al colegio electoral acompañado de su esposa, Rosângela da Silva, conocida como “Janja”, de su candidato a vice en su fórmula, del exgobernador Geraldo Alckmin, y de los exministros Fernando Haddad y Márcio França.
En una conferencia de prensa en el lugar, afirmó que quiere cuidar de los habitantes. «No queremos más discordias, queremos un país que viva en paz», aseguró. Apuntó que «esta es la elección más importante. Estoy muy feliz».

El exdirigente obrero disputa la presidencia por sexta vez y es el primer candidato de una federación partidista (Brasil de la Esperanza). Reiteró que, junto a Alckmin, está en condiciones de recuperar Brasil y hacer que el pueblo tenga el derecho a ser nuevamente feliz.

“En 2018 no pude votar porque estaba preso, víctima de una mentira, y cuatro años después estoy votando con reconocimiento de mi total libertad y la posibilidad de volver a ser presidente de este país y que vuelva a la normalidad”, agregó Lula, quien permaneció en la cárcel durante 580 días por dos condenas de corrupción, posteriormente anuladas por el Tribunal Supremo.

«El país necesita recuperarse como institución, necesita recuperarse ante el mundo y Brasil necesita pedir perdón a 215 millones de brasileños por el descuido que se cometió contra el país y el pueblo en estos últimos cuatro años», afirmó.

Insistió en que el pueblo no merecía el sufrimiento al que fue sometido, sin citar al gobierno del mandatario de tendencia ultraderechista Jair Bolsonaro, quien ambiciona reelegirse como postulante del Partido Liberal.
Durante la conversación con comunicadores, Lula hizo un balance positivo de la campaña para la primera vuelta del sufragio de este domingo y agradeció a las personas, a los artistas, a los aliados y a los demás involucrados.

Recordó que, en ninguna campaña que disputó, consiguió reunir una alianza con tantos partidos y evaluó que la coalición Brasil de la Esperanza hizo una acción proselitista extraordinaria.

Bolsonaro también votó

El presidente Bolsonaro, votó este domingo en un colegio electoral en la Villa Militar de Río de Janeiro, vestido con una camiseta deportiva amarilla con el cuello verde y la bandera nacional estampada en el pecho, y aparentemente, llevando un chaleco antibalas debajo.

“Estamos tranquilos (…) en primera vuelta, se deciden hoy las elecciones”, dijo Bolsonaro, de 67 años, excapitán del ejército nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), en breves declaraciones a los periodistas al salir del colegio electoral.

“Si son elecciones limpias, no hay problema, que gane el mejor”, afirmó. Destacó las ayudas de emergencia y la agenda económica de su Gobierno y dijo estar “fácil” en la segunda vuelta, si “las elecciones son limpias”. Cuando se le preguntó si respetará el resultado, cualquiera que sea, Bolsonaro esquivó.

Bolsonaro pasó de advertir, en el comienzo de la campaña, que un posible fraude podría estar gestándose –alegando fallas en el sistema electrónico de votación– a enfocarse en atacar las encuestas. “Aquí no está la mentirosa Datafolha, aquí es nuestro «Datapueblo»”, dijo Bolsonaro el 7 de septiembre, en un acto ante una multitud en Brasilia.

El presidente ha planteado los comicios como una batalla entre “el bien y el mal”. Desdeñando los medios tradicionales, Bolsonaro se comunica directamente con sus millones de suscriptores en las redes sociales. Desde la semana pasada, decidió hablar todos los días hasta el domingo de elección a través de transmisiones en vivo por internet.

Admirador del expresidente estadounidense Donald Trump, Bolsonaro sigue contando con el apoyo de buena parte de quienes le auparon en 2018: los influyentes “lobbies” de las armas y el agronegocio y el vasto electorado evangélico. Al mismo tiempo, ha intentado atraer a la población más vulnerable con nuevas ayudas sociales.

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