China: una potencia que trata con respeto a América Latina Laguna de Perlas, RACCS. Glenn Sambola, Radio La Primerísima

China: una potencia que trata con respeto a América Latina Laguna de Perlas, RACCS. Glenn Sambola, Radio La Primerísima
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La profundización de las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales entre la República Popular China y América Latina y el Caribe, que en el caso de algunos países datan desde hace más de cincuenta años, contrasta con los modelos de dominio colonial y neocolonial impuestos primeramente por España, Francia, Portugal, Gran Bretaña y los Países Bajos; y luego Estados Unidos con su Doctrina Monroe seguido por el Corolario Franklin Roosevelt después la Guerra Hispano-Americana de 1898, en que descaradamente se atribuyen el derecho de ejercer influencia hegemónica promoviendo intervenciones militares, golpes de estado, agresiones económicas y bloqueos en los países de nuestra región.

Frente a este enfoque unipolar de dominio hegemónico de Estados Unidos y Europa, la revolucionaria República Popular China ofrece una nueva alternativa, privilegiando y anteponiendo el multilateralismo en las relaciones internacionales. En lugar de centrarse en la propagación de la división con miras a la dominación, China promueve vínculos de amistad con su estrategia de cooperación basada en el respeto mutuo, reconociendo el derecho que tienen los países de implementar sus propios planes de desarrollo, sin interferencia política en sus asuntos internos y respetando sus soberanías.

Las relaciones entre China y América Latina y el Caribe, representan además, un parteaguas con la nefasta estrategia de Estados Unidos y Europa de apalancar a las élites locales que, a lo largo de nuestra historia, han aceptado el intervencionismo extranjero y el saqueo de nuestros recursos naturales, a cambio de mantenerse en el poder con la protección militar y las prebendas estadounidenses y europeas.

Mientras China procura establecer relaciones amplias y de largo alcance con nuestros gobiernos, partidos políticos, movimientos sociales y culturales, universidades, sectores empresariales, equipos de deportes, etc.; Estados Unidos y Europa, en su afán de subyugar, apoyan únicamente a las castas políticas dispuestas a ceder la Soberanía Nacional, lo que ha resultado en la imposición de sangrientas dictaduras, persecuciones políticas y el exterminio de toda voz que se oponga a su dominio.

Ello a su vez ha redundado en altos índices de pobreza; inseguridad ciudadana; desigualdad económica y social; inequidad de género; discriminación étnica y racial; corrupción y debilidad institucional; inestabilidad política; ejércitos que no respetan sus Constituciones, ni a la autoridad civil; migración irregular; entre otros flagelos que aquejan a nuestros pueblos.

Actualmente, la República Popular China es el segundo mayor socio comercial de América Latina y el Caribe, con una balanza comercial que supera los 450 mil millones de dólares y sus programas globales insignes de la Franja Económica de la Ruta y la Seda, la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, y la Iniciativa de Desarrollo Global, son congruentes con las prioridades definidas por los países latinoamericanos y caribeños, incluyendo el desarrollo de infraestructura de transporte y portuaria, fomento del comercio y la inversión, la lucha contra la pobreza, la seguridad alimentaria, la producción y distribución equitativa de vacunas contra Covid-19, la innovación, la economía digital y la conectividad, entre otros temas fundamentales.

El pasado 21 de abril, el Presidente Xi Jinping, en sus palabras durante la inauguración de la conferencia anual del Foro de Boao para Asia 2022, anunció la iniciativa para la seguridad global, en respuesta a la urgente necesidad de preservar la paz mundial y prevenir conflictos y guerras. Esta iniciativa se propone en un momento en que la humanidad entera sigue luchando contra la pandemia del Covid-19; sufre de los estragos del conflicto orquestado por Estados Unidos y la OTAN en Ucrania y la imposición de medidas ilegales y arbitrarias a la Federación Rusa, que están causando severas crisis energéticas, alimentarias, de comercio y transporte en todo el mundo, con desastrosas consecuencias para países en vías de desarrollo.

La Iniciativa para la Seguridad Global propuesta por China, pretende contrarrestar el divisionismo y la mentalidad de guerra fría de Estados Unidos y sus aliados. El concepto central de la iniciativa es el de una seguridad compartida, integral, cooperativa y sostenible, que se sustenta en el respeto de la soberanía e integridad territorial de todos los países, defiende los propósitos y principios de la Carta de la ONU, destacando sobre todo, la urgente necesidad de resolver las disputas por medios pacíficos.

El pasado 3 de Mayo, Nicaragua anunció su apoyo a la Iniciativa para la Seguridad Global, manifestando: “debemos adoptar una filosofía de gobernanza global de consultas extensivas, contribución conjunta y beneficios compartidos, haciendo prevalecer los valores comunes de la humanidad, y abogando por los intercambios y el aprendizaje mutuo entre diferentes civilizaciones. Persistiremos en la promoción del verdadero multilateralismo, en defensa del sistema internacional centrado en la ONU y en el orden internacional basado en el derecho internacional; para lo cual los países poderosos deben dar el ejemplo de honrar la igualdad, la cooperación, la buena fe y el imperio de la ley.”

Nicaragua y la República Popular China han suscrito acuerdos en materia de cooperación general; producción de material comunicacional; exoneración mutua de visas para portadores de pasaportes diplomáticos, de servicio, asuntos públicos u oficiales; y el memorándum de entendimiento sobre la cooperación en el marco de la franja económica de la Ruta y la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI.

Mucho se ha avanzado desde que Nicaragua y la República Popular China dieron ese paso importante de restablecer relaciones diplomáticas, el 10 de diciembre del año pasado, una fecha histórica que representa la unificación de ideales, principios y valores de dos revoluciones populares que avanzan y evolucionan para generar bienestar y prosperidad para nuestros pueblos trabajadores; construyendo paso a paso, con perseverancia y compromiso, profundizando la amistad, la cooperación y la solidaridad en todos los campos.

Mucho debemos agradecer el hecho de que con China, Latinoamérica y el Caribe, finalmente cuenta con un aliado que, en sus relaciones internacionales y comerciales, contrasta con las imposiciones de Estados Unidos y Europa.

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