“La Revolución de ustedes vale la pena defender”: Brian Wilson Managua. Radio La Primerísima

“La Revolución de ustedes vale la pena defender”: Brian Wilson Managua. Radio La Primerísima
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El Consejo Universitario de la UNAN-MANAGUA le otorgó el pasado jueves el título honorífico “Doctor Honoris Causas en Humanidades”, al pacifista Brian Wilson, en conmemoración del 35 aniversario del acto de heroísmo y solidaridad con el pueblo de Nicaragua.

El 1 de septiembre de 1987, Brian Wilson participó en una acción política no violenta en las afueras de la Estación Naval de Armas de Concord ubicada en California. Wilson se sentó en las vías del tren, junto a otros dos veteranos, para tratar de detener un tren del gobierno estadounidense que llevaba un cargamento de armas con destino a Nicaragua durante la época de las guerras contrarrevolucionarias.

El tren no se detuvo. Wilson sufrió 19 fracturas de huesos, fractura de cráneo y perdió las dos piernas.

Wilson durante la ceremonia de investidura instó a los ciudadanos a defender la Revolución Sandinista de los ataques del gobierno de los Estados Unidos.

“La Revolución de ustedes no tiene precio. No les puedo decir cuánto su Revolución me ha ayudado a mí en mi propia Revolución. Así que quiero agradecer a todos por la ceremonia y el doctorado”, expresó Wilson.

Palabras de Brian Wilson en Ceremonia de Investidura como “Doctor Honoris Causa en Humanidades” en la UNAN-Managua 1° de Septiembre del 2022

No sería justo decir que estoy superado, me siento más allá que superado. Yo pensaba que hoy venía a entregar unos libros para los jóvenes; es un libro sobre la Historia de Estados Unidos y la guerra, se llama “Adicto a la Guerra”. Así que me siento estremecido por la forma en que me han honrado, por mi trabajo a favor de la Justicia y la Paz en el Mundo.

Ustedes deberían de saber que cuando yo me acosté sobre el ferrocarril, con 2 Veteranos más y unos 45 testigos, yo lo que esperaba era ir a la cárcel un año. Yo no sabía que me habían designado como sospechoso de terrorista, ni tampoco que la tripulación del tren había recibido la orden de no parar.

Así que ese día, cuando yo me posicioné no estaba preocupado de mi seguridad; tres días después desperté en un Hospital y mi compañera de aquel entonces estaba al lado mío, y vi las flores tendidas alrededor de la cama, y me dije: ¿Por qué esta celda tiene flores?  Yo no recuerdo qué pasó, no tengo memoria de qué pasó ese día, el 1º de septiembre. En ese momento mis amigos y mi compañera me avisaron qué había pasado, que el tren no se detuvo.

Así que fue en el televisor de mi cuarto en el Hospital donde yo miraba cada noche en el Noticiero, durante unos 8 días, la replicación del video de lo que me había pasado. Aún yo no creía que eso había pasado. Pero yo tenía ese día un amigo que tenía su videocámara, que quería asegurar de que cuando me detuvieran estuviera grabado, y cuando no se detuvo el tren, de hecho él dejó caer su cámara porque estaba muy sorprendido. Así que yo no ordené a ese tren atropellarme, esa fue decisión de ellos.

Yo aprendí por primera vez sobre la Revolución de los vietnamitas, mientras yo estaba allí participando en la crueldad en contra de los vietnamitas y sus aldeas. Yo vi cómo vivían, cómo trabajan los vietnamitas y cómo intentaban convivir la invasión de esos invasores de los cuales yo era uno.

Yo pensaba que yo era un chico bueno, de un pueblito pequeño, que iba a Misa cada Domingo y que estaba prestando el servicio a mi País, pero rápidamente me di cuenta que todo eso era una mentira; una serie de crímenes contra la Humanidad todos los días y todas las noches en todos lados del Planeta. Así que comencé a estudiar la Historia de Estados Unidos.

Me di cuenta que toda la historia que me habían enseñado, comenzando en 1607, era un mito, un cuento que se escuchaba bonito, que nos contaban en nuestros hogares, en nuestras Comunidades, en nuestras Iglesias, durante 20 generaciones. Una historia profundamente entremetida.

Desde que yo aprendí mi lección, mi lección profunda en Vietnam, regresé a casa y sabía que tenía que decir la verdad, después de darme cuenta que hemos estado haciendo eso, Estados Unidos, en todo el Planeta durante mucho tiempo, comenzando en este Hemisferio y después en todos lados del Planeta, más que Roma.

Aunque nunca fue mi intención ser Activista, me convertí en uno escuchando la orientación interna de mi corazón, que me decía que tenía que decir la Verdad y buscar la Justicia.

Descubrí que yo estaba en una minoría, pero una de las primeras cosas que me di cuenta es que no podía seguir pagando impuestos a un Gobierno que estaba matando a personas en América Latina y en todo el Mundo. ¿Qué sentido tenía para mí estarle dando dinero a una organización que está cometiendo los asesinatos masivos?

Me deshice de mi carro, de mi casa, de todas mis posesiones, y tuve muchas reuniones con Hacienda explicando que yo no tenía por qué pagar nada de Impuestos. Tuve más de una docena de reuniones con Hacienda durante una década. Ellos decían que yo tenía que pagar todo el dinero que decían que les debía, y yo les decía: No es tan complicado, ¡yo no voy a pagar para el homicidio! No soy estúpido, como era.

Eso fue el comienzo, para mí, de pensar cuáles son las consecuencias de mis propias acciones, y las acciones y políticas de mi país hacia otras personas en otros lugares. Y todas mis acciones a lo largo de los años, de desobediencia civil, de bloquear una entrada, de hacer ayunos prolongados, no eran complicadas, era simplemente responder ante la injusticia.

Quizás fue mi crianza en el campo donde las cosas son más lentas y más sencillas y de alguna manera yo quería replicar eso en mi actuar ya como adulto. Pero mis padres nunca me entendieron después que regresé de la guerra; hasta morir nunca entendieron lo que yo estaba pensando y lo que yo estaba haciendo. Pero una vez que sale la pasta de dientes del tubo nunca más la vas a meter. ¡No había marcha atrás!

Y en Nicaragua, cuando yo vine por primera vez en 1986 para estudiar español, yo había estado 5 días cuando los Contras atacaron 3 Cooperativas y mataron a varios campesinos.  Y eso es lo que Estados Unidos hace en todos lados: Matan a campesinos, matan a pobres. Desafortunadamente para mí, yo estaba tan enojado, que, faltando el vocabulario en español, buscaba gente que hablaba inglés en Estelí para poder expresar la ira que yo sentía por esa violencia.

Me da mucha pena y a veces me deprime, que después de estudiar español durante 10 meses en la Escuela todavía no entiendo ni hablo el español. Y yo me decía, no me voy a mudar a Nicaragua hasta aprender español, pero ya cuando cumplí los 77 años, estaba tan cansado de la cultura gringa que decidí mudarme de una vez a Nicaragua. Ni modo que iba a vivir con traductores e intérpretes, pero no iba a regresar.

La verdad es que ustedes son mis Héroes; los vietnamitas son mis Héroes. Son quienes me enseñaron a luchar y trabajar tenazmente para la Justicia. Y los nicaragüenses tienen la gran fortuna de haber tenido una Revolución de la cual me considero parte, aunque sea un gringo-nica.

Así que, la Revolución de ustedes vale la pena defender, y a Estados Unidos le encantaría acabar con ella. Pero la Revolución de ustedes no tiene precio, tiene tanto valor, ni les puedo contar cuánto la Revolución nicaragüense me ha ayudado a mí en mi propia Revolución.

Así que, les agradezco a todos asistir al evento donde yo pensaba que iba a entregar unos libros, no me imaginaba que iba a ser esta Gran Ceremonia.

Les he traído 3,700 copias de un libro en español que se llama “Adicto a la Guerra”. Es un libro que fue escrito e ilustrado por un gringo que estudió la Revolución china y fue a China para estudiarlo y sacar su PHD. Y es un libro increíble, porque cuenta no la Historia de Nicaragua sino la Historia del Imperialismo norteamericano, y en Estados Unidos hay unas 350,000 copias de este libro en inglés, que se están usando en las aulas por buenos Maestros que ni siquiera le cuentan al Director que lo están usando en sus aulas.

Ustedes ya tienen mucha experiencia enfrentándose al bullying del Norte, pero van a ver cosas aquí que no saben. Así que espero que pronto estén leyendo este libro y van a ver el gran sentido de humor que tiene al hacer los dibujos y contar la historia, así que van a estarse riendo a la vez que están llorando cuando lean ese libro. Aquí hay 2 cajas de estos libros, pero hay 35 cajas más afuera.

Yo no les puedo agradecer lo suficiente por los Honores que ustedes me han otorgado, por este Doctorado, por esta Ceremonia, no les puedo agradecer lo suficiente. Nunca he sentido que soy valiente, para mí ha sido muy sencillo, respondes a las Justicias, independientemente de si el Gobierno responde o no. Nunca ha sido una cuestión intelectual para mí, no he requerido mucho entendimiento intelectual para hacer lo que hago, es lo más básico del Mundo. No entiendo por qué los demás a veces no entienden.

Gracias, Universidad. Gracias, Docentes, Administradores, Estudiantes. Yo siempre seré nicaragüense, y lo seré hasta que esté en la tierra.

 

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