Obispos asumen dirección de la oposición en Venezuela Caracas. Misión Verdad

Obispos asumen dirección de la oposición en Venezuela Caracas. Misión Verdad
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Durante las primeras semanas de enero 2023 ha circulado por redes sociales y cadenas de WhatsApp un video del obispo Mario Moronta, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), donde lee una carta dirigida al presidente Nicolás Maduro Moros y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) expresando un conjunto de opiniones tergiversadas sobre la realidad venezolana. La misiva fue originalmente emitida y propagada el 18 de febrero de 2019, sin embargo, sus palabras son traídas al presente como una supuesta “radiografía de la situación del país” en la actualidad.

La resurrección de la carta en 2023 ha sido promovida como un discurso con carácter de homilía, con la intención de poner a la representación de la Iglesia Católica en Venezuela al frente del relato del “colapso venezolano” (enfocándose en los temas economía y migración), aun cuando la realidad actual es claramente diferente a la de hace cuatro años.

Su circulación ha coincidido, adrede, con la presentación por parte de la CEV de su anual Exhortación Pastoral con motivo de la CXIX Asamblea Plenaria Ordinaria del Episcopado Venezolano el pasado 12 de enero y en el contexto de la advocación de la Divina Pastora. La lectura de la Exhortación en cuestión estuvo a cargo del monseñor Tulio Ramírez, Obispo de Guarenas; monseñor Juan Carlos Bravo, Obispo de Petare; monseñor Lisandro Rivas, Obispo Auxiliar de Caracas; y monseñor Carlos Márquez, Obispo Auxiliar de Caracas.

Antes de pasar al análisis del discurso de la Exhortación Pastoral, cabe destacar que el 14 de enero, durante la procesión de la Divina Pastora en la ciudad de Barquisimeto (estado Lara), el Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto y Obispo de la Diócesis de San Felipe (ubicada en el estado Yaracuy), monseñor Víctor Hugo Basabe, pronunció una homilía en la que hizo la siguiente aseveración: “Les invito a poner en el corazón de nuestra oración a nuestra Venezuela herida, maltratada, traicionada y saqueada a más no poder, y para que cesen las burbujas de la falsedad económica que pretenden ocultar al mundo la precaria situación en la que están inmersos la mayor parte de nuestros hermanos venezolanos”.

Y añadió: “Pongamos en nuestra oración a nuestros maestros y profesores, a nuestros médicos, enfermeras y enfermeros, a nuestros periodistas; a todos nuestros profesionales y técnicos, obreros y obreras. Unámonos a su clamor con nuestras oraciones a fin de que en el desempeño de sus labores reciban el trato digno que merecen por su trabajo”.

Específicamente, monseñor Basabe ha hecho declaraciones políticas como parte de la alta jerarquía de la CEV al menos desde 2015, dejando de lado los discursos pastorales y pasando a una narrativa parecida a la de los dirigentes de la oposición extremista.

Basabe, que inició en 2012 una meteórica carrera dentro de la burocracia eclesiástica, no tiene un discurso pastoral sino uno más parecido al de un dirigente de oposición extremista como se puede verificar en sus declaraciones, mensajes en Twitter y publicaciones de Facebook.

Estas declaraciones se producen en un contexto donde sectores del magisterio han convocado movilizaciones en algunos estados del país con la cuestión salarial como telón de fondo, una agenda que la CEV lee como una oportunidad y por ello ha centrando su estrategia narrativa en el tema económico.

Esto implica un intento de capitalizar el descontento del antichavismo, como lo confirma la Exhortación Pastoral de acuerdo con el presente análisis, a través de los sermones en procesiones e iglesias, las redes de labor social como Cáritas y el posicionamiento mediático en redes sociales de sus discursos, con especial énfasis en semanas recientes.

La situación nacional, según la CEV

El título de la Exhortación Pastoral, “En nombre de Jesús Nazareno, levántate y camina… y de un salto, se puso de pie y caminó”, versículo que se encuentra en el libro bíblico de los Hechos de los Apóstoles (sobre la fundación de la Iglesia Católica y los comienzos de su difusión en la Roma imperial), refiere a la historia de Pedro y el milagro de sanación a un paralítico.

En el relato bíblico, luego de que se materializara el milagro, Pedro da un discurso ante la gente que presenció el acontecimiento, reprochándoles la condena que hicieran contra Jesús en el momento en que Poncio Pilato ya había decidido soltarlo, luego de haber sido entregado a las autoridades. Pedro luego dice que el paralítico pudo sanar por “la fe en el nombre de Jesús”, siendo el apóstol un fiel representante de la iglesia del Mesías. De esta manera alienta a las personas allí congregadas a unirse a la fe cristiana, de la cual Pedro es receptáculo y divulgador.

De esta manera, y tomando en cuenta el posterior discurso que se explaya a lo largo de la Exhortación Pastoral, llama la atención desde el principio, en específico respecto a feligreses entendidos en la doctrina católica, que las palabras siguientes tienen un carácter de llamado de atención, de convocatoria y de incitación a la acción política con perfil insurreccional.

En el texto, se lee una caracterización tergiversada, equivalente a la de un partido político dentro del variopinto ecosistema de las oposiciones, de la situación nacional con base a la historia bíblica del paralítico, antes del milagro de Pedro. Dice: “Nuestra sociedad está paralizada por la inercia y la resignación, por la desesperanza, por la experiencia acumulada de múltiples carencias, contradicciones reiteradas, violaciones impunes de derechos fundamentales, mentiras flagrantes, promesas incumplidas”.

También, afirma que la realidad presente la “padecemos”, incluyéndose la jerarquía eclesiástica nacional en el discurso. La imagen conjunta de parálisis y padecimiento se encuentra ligada directamente a la situación económica-social, en la que no se reconoce ni los orígenes de las dificultades de la gestión gubernamental (bloqueo y sanciones) ni los avances en materia de recuperación económica, sino que más bien exacerba el relato del “colapso”.

La CEV, con este discurso, hace otra caracterización importante a los fines de este análisis: se pronuncia en contra de la “burbuja” del “capitalismo socialista salvaje”, determinada por los “ingresos paupérrimos” de ciertos sectores societarios y por la “brecha de desigualdad entre ricos y pobres”.

La inflación y la devaluación monetaria, producto de la disminución crítica de los ingresos nacionales vía bloqueo económico-financiero-comercial y el sabotaje contra el bolívar a través de la manipulación del tipo de cambio, son temas por capitalizar en su discurso, teniendo en cuenta el presente inmediato de estos ítems y el contexto de movilizaciones sectoriales convocadas.

El enunciado “capitalismo socialista salvaje”, un giro sintáctico y nominal de “capitalismo salvaje” acuñado durante la década de 1970 que refería al neoliberalismo ascendente de la época, y usado por el presidente Hugo Chávez para denominar al estadio del sistema capitalista en su momento, pretende brindar una especie de categoría moral, un sentido manipulado de época, para atacar la gestión del Gobierno Bolivariano en materia económica; al mismo tiempo, confunde y mezcla de manera adrede los términos capitalismo y socialismo para darle sostén a los epítetos antes mencionados, vinculados a la gestión estatal de la situación venezolana: “(…) contradicciones reiteradas, violaciones impunes de derechos fundamentales, mentiras flagrantes, promesas incumplidas”.

La migración también entra dentro del discurso episcopal, siendo una consecuencia de la crisis económica inducida. En conjunto con la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC), ha estado presente en los estados fronterizos de ambos países intentando capitalizar el tema migratorio durante los últimos meses a contrapelo del progreso que se ha venido experimentando a favor de la seguridad de quienes cruzan diariamente la frontera colombo-venezolana, mediante los acuerdos de regularización de la movilidad entre ambos países suscritos por los presidentes Gustavo Petro y de Nicolás Maduro.

Así, el discurso de la Exhortación Pastoral expone una caracterización de la situación actual de Venezuela de manera negativa, de parálisis y padecimiento, lo que da pie a la invitación que hace para la movilización político-electoral, tal cual propone a continuación.

Una correa de transmisión de mensaje político

En su texto, la CEV intenta erigirse como un actor que “oye” a todos los sectores de la sociedad, por el “bien común”, aun con su discurso polarizante. Hace un llamado explícito a la “unidad” de la población y a la “reinstitucionalización democrática”, ignorando a propósito el cuadro vigente de institucionalidad recuperada luego de años de impasses y gestiones para el cambio de régimen dirigidos por la oposición extremista.

En ese sentido, en el punto 9, la agenda que propone para las “negociaciones verdaderas y sinceras” (refiriéndose a la Mesa de Diálogo y Negociación instalada en México) son las mismas de la Plataforma Unitaria (PU): “(…) la ayuda humanitaria, la liberación de los presos políticos, el funcionamiento constitucional de los poderes públicos, la rehabilitación de los partidos políticos, la consecución de mayores y mejores garantías electorales, junto con la observación internacional plural e imparcial de las próximas elecciones”.

Argumenta que todo ello son factores hoy lesionados debido a “intereses particulares o partidistas que impiden avanzar y que sólo producen paralizaciones estériles, alargando la agonía de todo un pueblo”, dando por entendido que el gobierno del presidente Maduro impide la obtención de un cuadro nacional más saludable.

Por ende, siempre de acuerdo a la Exhortación Pastoral, refiere a la frase bíblica “De un salto, se puso de pie” para formar una alegoría en torno a su discurso y así clamar por que su voz sea oída, porque “oye” a todos los sectores del país. Aun cuando sus demandas políticas sean idénticas a las de la PU, y reclame una acción política de toda la nación (la “unidad” apuntada) hacia el fin de la “parálisis”.

Asimismo, para reforzar su mensaje político, cita el lema de la segunda visita de Juan Pablo II a Venezuela en 1996: “Venezuela, despierta y reacciona: ¡Es el momento!”. A todas luces, un llamado a la acción de carácter nacional; siendo el papa citado, además, reconocido por su abierta agenda anticomunista.

El punto 12 añade elementos para la exhortación a la acción política, “liberadora” (como dice el punto 11), “a todo dirigente social y a quienes ejercen el poder”. Convoca a la organización y a la “madurez política” que fungiera como “artífice de institucionalidad que asegura y construye el futuro”.

Con el punto 13 remata el mensaje político, erigiéndose como correa de transmisión de la palabra convocante hacia la actividad política: “Es fundamental que pasemos de la lamentación a la acción liberadora. Que nos pongamos, en cada diócesis, parroquia, y comunidad, en cada liceo y universidad, en cada empresa, oficina y comercio, de cara a la parálisis nacional, y cada uno se pregunte qué puedo hacer yo, cuánto más puedo aportar, cuánto y en qué ámbitos puedo pasar del yo al nosotros, elevando y multiplicando el bien que producimos”.

Estas mismas palabras, al calco, las repitió Baltazar Porras, nuevo arzobispo de Caracas y uno de los protagonistas negativos del golpe en abril de 2002, quien expresó además su preocupación por la movilización electoral de cara a las primarias opositoras, el 17 de enero en una alocución:

“Cada quién que ocupe su puesto. Se trata de que tengamos criterios comunes para los que salgan, ya sean por primarias o cualquier mecanismo que existan, respondan a las necesidades de la gente y no a las necesidades parciales de un partido, tienen que ir mucho más allá”.

La convocatoria está vinculada explícitamente a la organización en redes, bajo la guía de la CEV, en diferentes sectores de la sociedad venezolana, con el fin de unirse al contexto de manifestaciones sectoriales en las calles de la mano del discurso sobre el colapso económico y social, en un contexto político de diálogo y negociaciones en México que sufre un interregno de estancamiento por presiones de Estados Unidos, donde la agenda electoral sigue sobre la mesa y la población activamente opositora desconfía de los políticos tradicionales de las oposiciones debido a la debacle de sus proyectos destituyentes.

En un momento donde las oposiciones tienen diferentes intereses, y el descreimiento de la población opositora se agudiza, el discurso de la CEV apuntaría a la movilización social y política, dentro y fuera de los seguidores de la fe católica, que toman en cuenta a la institución como un actor de consenso (en el supuesto “centro político”), en un marco de primarias para elegir a un candidato presidencial contendiente del chavismo.

De esta manera, con la Exhortación Pastoral del 12 de enero pasado, y con el resto de pronunciamientos y declaraciones, la CEV emite un discurso con finalidades políticas que intenta penetrar en amplias capas con la intención de capitalizar un momento caracterizado por el vacío de poder en la dirigencia opositora, debido a su fragmentación, y que requiere de un reposicionamiento más allá de los actores tradicionales.

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