Alamikanbang y Prinzapolka no se rinden Managua. Radio La Primerísima

Alamikanbang y Prinzapolka no se rinden Managua. Radio La Primerísima
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Como todas las comunidades costeras del Caribe Norte o las ubicadas en las riberas de los caudalosos ríos que viajan decenas de kilómetros desde las montañas del norte del país para depositar sus aguas y sedimentos en el turbulento Mar Caribe, Prinzapolka ha sido siempre un municipio paradisíaco.

Su cabecera municipal es Alamikanbang, a 630 kilómetros al Este de Managua. Su territorio es inmenso: más de 7 mil kilómetros cuadrados, es decir, 12 veces el tamaño del departamento de Masaya; el triple del departamento de Estelí; un 40% más grande que todo el departamento de León.

Sus límites son los municipios de Rosita y Bilwi al Norte; La Cruz de Río Grande y la Desembocadura del Río Grande, al Sur; Siuna y Mulukukú al Oeste, y el gran Mar Caribe al Este.

En todo el municipio hay unas 25 comunidades en donde viven unos 40 mil habitantes, la mayoría de origen mísikito y afrocaribeño.

Sus gentes, sus casas, su cultura, su manera de vivir. Sus ríos, sus playas, sus árboles, sus palmeras.

Todo, absolutamente todo, ha sido azotado inmisericordemente por la fuerza bruta de vientos y lluvias del huracán Iota, el más poderoso que jamás ha golpeado Nicaragua en toda su historia.

Fueron horas de vientos de 260 kilómetros por hora con rachas más fuertes.

Fueron días y días de lluvias copiosas que dejaron caer litros, galones de agua de manera incesante y copiosa.

Y luego, después del paso de cada uno de los dos huracanes, vino la llena del majestuoso río Prinzapolka. Los torrenciales aguaceros que cayeron sobre toda la zona norte del país, traídos por los huracanes Eta, a principios de noviembre, y por Iota a mediados de este mes, hicieron que el río creciera hasta un nivel jamás visto por los habitantes de Prinzapolka.

El desastre es total.

Si asombroso y doloroso es el panorama dantesco que han dejado los huracanes, mucho más grande y portentoso es el espíritu de los caribeños. Resistieron sin que falleciera uno solo de los habitantes de Prinzapolka ni de ninguna otra comunidad del Caribe Norte. Ni uno solo murió.

El trabajo preventivo que realizó el Gobierno Sandinista, que dispuso todos los recursos del Estado para evacuar a todos los caribeños que viven en la zona de impacto de ambos huracanes, hizo el milagro de la sobrevivencia de todos.

Esa misma disposición del Gobierno, otra vez con todos los recursos del Estado y la ayuda internacional, están ahora a la orden de los caribeños para reconstruir sus comunidades.

Estos dos videos reflejan el desastre ocurrido.

El primero es de Juventud Presidente, con testimonios de los líderes comunitarios.

Este segundo video es del periodista Marlon Pérez, quien acompañó a la doctora Sonia Castro, asesora presidencial para temas de salud, en su visita a las comunidades de Prinzapolka.

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Un comentario en «Alamikanbang y Prinzapolka no se rinden Managua. Radio La Primerísima»

  1. El Buen Gobierno de Nicaragua al frente del Cdte Daniel y la Cra. Rosario Murillo ha demostrado la capacidad que tenemos y ea por la preparacion previa para enfrentar los fenomenos naturales cuantos ejercicios para estar preparados Gracias a Dios y al Frente Sandinista hemos logrado enfrentar este fenomeno natural sin muertes.

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