Rafael Téllez, facilitador judicial con excepcional vocación de servicio Managua. CSJ

Rafael Téllez, facilitador judicial con excepcional vocación de servicio Managua. CSJ
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Rafael Antonio Téllez Sequeira tiene 32 años de edad y nació sin sus extremidades superiores, pero con una voluntad de servicio excepcional, por la cual fue elegido recientemente por los habitantes de “El Maniadero”, una comarca del municipio de Tecolostote, en el departamento de Boaco) como su facilitador judicial.

“Nací por la voluntad de Dios sin mis dos brazos, pero eso no me ha detenido porque sé leer, escribir y ganarme la vida con mi trabajo, la pesca.  Me llena de orgullo me hayan elegido como su facilitador judicial, labor que desempeñaré con esmero y dedicación”, dijo el nuevo auxiliar de la justicia nombrado en asamblea comunitaria y juramentado para ejercer el cargo por el doctor Bemildo Guevara Chacón, juez Local Único de San Lorenzo.

El facilitador judicial expresó que “cuando uno tiene a Dios en su vida, no existe impedimento físico que los detenga. Yo no me considero un hombre incapaz, tengo voluntad de servicio, ganas de aprender y ganarme la vida honradamente”.

“La vida no siempre es fácil, aquí los productores de arroz no me dan trabajo por mi condición física, pero eso no me ha impedido vivir de la pesca. No cuento con recursos económicos y vivo del día a día, pero soy feliz y vivo en paz con mi prójimo”, manifestó Téllez Sequeira.

El humilde pescador reflexionó que para ser facilitador judicial “lo que se necesita es voluntad, disposición, ganas de servir a los demás y deseos de aprender algo nuevo que ayude a nuestro crecimiento personal.

Para el nuevo auxiliar de la justicia, lamentarse por lo que no se tiene, implica no tener fe en Dios y no tener sueños. “Mi sueño es salir adelante, tener mi equipo de pesca que me permita trabajar honradamente, no pierdo la esperanza de realizar mis metas, Dios tiene planes para todos”.

Téllez Sequeira, aseguró que pondrá todo su empeño en aprender sobre el Servicio de Facilitadores Judiciales y realizar las mediaciones y asesorías cuando la gente se acerque a pedir su ayuda.

“El no tener brazos, no impedirá que realice una mediación, yo escribo perfectamente con mis pies, ando en bicicleta, nado y canto en mi iglesia, así que ganas no me faltan, para hacer un buen trabajo”, afirmó el orgulloso facilitador judicial.


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