San Andrés, tan cerca de Nicaragua y tan lejos de Colombia Managua. Por Gonzalo Becerra | Sputnik, Rusia

San Andrés, tan cerca de Nicaragua y tan lejos de Colombia Managua. Por Gonzalo Becerra | Sputnik, Rusia
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En una cédula real de la corona española fechada en 1803 radica el origen del problema que luego fue diferendo territorial entre Nicaragua y Colombia: la posición sobre el archipiélago caribeño formado por las islas de San Andrés y Providencia.

La lógica de la geografía parece que pertenecen a Nicaragua, distante 232 kilómetros de las ínsulas, pero la política dicta que su soberanía corresponde a Colombia, cuya capital queda a 1.220 kilómetros en línea recta del grupo insular.

Aunque en 2012 la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya dio por zanjado el diferendo a favor del país suramericano en el caso de las dos islas, Sputnik indagó en las entretelas de la disputa territorial, en lo particular el sentido de pertenencia que aún pudieran tener los nicas sobre el paradisiaco grupo insular.

Nicaragüenses lamentan

“Siempre en el imaginario colectivo nicaragüense existe la idea de que Nicaragua ha perdido varios territorios, en gran parte debido a negligencia de la clase política y falta de beligerancia, tal fue el caso de la actual provincia costarricense de Guanacaste, igual sucedió con el departamento hondureño de Olancho (Mocorón para los nicas) y las islas de San Andrés y Providencia que las perdimos por el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra (1928), resumió para Sputnik el historiador Miguel Ayerdi, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

Ese pacto firmado en Managua el 24 de marzo de 1928, con el país ocupado por tropas estadounidenses, estableció en su primer artículo que: “En el cual Colombia reconoce la soberanía de Nicaragua sobre la Costa de Mosquitos que va desde el cabo Gracias a Dios al río San Juan. Además la soberanía de las islas Mangle Grande y Mangle Chico. Por su parte, Nicaragua reconoce la soberanía de Colombia sobre el archipiélago de San Andrés con todo lo que éste comprende”.

“Para nosotros, San Andrés y Providencia eran de Nicaragua, son de Nicaragua y —a menos que América Latina se una como un solo país, porque una nación ya es— volverán a ser parte del territorio soberano de Nicaragua”, consideró el líder socialista nica Julio Briceño Dávila.

El primer nicaragüense graduado en la antigua Unión Soviética, como médico en 1967, agregó que el archipiélago caribeño fue un premio de consolación que Estados Unidos le dio a Colombia a cambio de haber colonizado Panamá para poder construir allí el canal interoceánico (1914), y defenderlo como propio por medio de la franja que luego se conoció como Zona del Canal.

Según Briceño Dávila, en muchos de sus compatriotas pervive la idea de que los límites colombo-nicaragüenses fueron trazados con una vara empuñada desde Washington.

Huracán revive polémica

Este 19 de noviembre se cumplieron ocho años del fallo dictado por la la CIJ sobre el litigio limítrofe entre Managua y Bogotá, mediante el cual fueron devueltos a Nicaragua miles de kilómetros cuadrados de territorio marítimo, (además de mantener el statu quo sobre las islas de San Andrés y Providencia), recordó el boletín digital Informe Pastrán.

Colombia aun no acepta el fallo de manera pública, pero sus juristas dicen que no hay nada que pueda modificarlo, señala la publicación.

“Tenemos que meternos en la cabeza que no hay forma de modificar lo que la Corte determinó”, dijo a medios colombianos Ricardo Abello, profesor de derecho internacional de la Universidad del Rosario, citado por Informe Pastrán.

Como prueba de que la polémica revivió esta semana tras el paso del destructor huracán Iota, el medio nicaragüense reprodujo lo expuesto en esas circunstancias por el diario bogotano El Espectador.

“Colombia nunca se preocupó por el archipiélago, incluso en el siglo XIX, el Gobierno de entonces le dio instrucciones al embajador colombiano de la época en Washington, Enrique Cortés, para tratar de venderlo a Estados Unidos, lo que pasa es que en ese momento los estadounidenses no estaban interesados”, recuerda en diálogo con esta agencia Julio Londoño Paredes, actual decano de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, ex canciller y durante muchos años agente especial de Colombia para el litigio con Nicaragua.

En el otro lado del espectro comunicacional, las redes sociales, el azote de Iota sobre el archipiélago también encontró eco.

En Twitter, la usuaria @SaraRodante, periodista colombiana, denunció: “Han pasado más de 24 horas del paso de Iota por Providencia y todavía no se sabe cómo quedó la isla ni el número de víctimas y damnificados. Hubo tiempo para evacuación y no se hizo nada. Duque #EsUnDesastre”.

“Lo más preocupante es que no hayan garantizado al menos un canal de comunicación con la isla (satelital o lo que sea). Si no garantizaron eso no se puede esperar que hayan garantizado otras cosas… Doloroso”, le comentó su paisano Cesar Huertas Kaleda (@CeHuKa).

Pero el tuit de la comunicadora que calentó la red del pájaro azul fue el siguiente: “Le hubieran dejado San Andrés a Nicaragua, es más cerca y allá ya tienen evacuadas a más de 80 mil personas de la zona afectada en albergues con todo lo necesario. Pero como es socialismo seguro es malo”, escribió el 16 de noviembre mientras el huracán sacudía el enclave turístico.

Desde Nicaragua, militantes de la izquierda saludaron la posición de la periodista suramericana y mostraron su solidaridad con los habitantes del minúsculo archipiélago caribeño.

La disfunciones entre política, historia y geografía convirtieron a las dos islas y algunos islotes deshabitados en la manzana de la discordia desde que la corona española decidiera traspasarlas en 1803 de la Capitanía General de Guatemala, a la cual pertenecía Nicaragua, al Virreinato de Nueva Granada, convertido en la Gran Colombia por la espada del Libertador Simón Bolívar.

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