Victorias de la paz Managua. Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua

Victorias de la paz Managua. Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua
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Estamos en un abril de victorias, de luchas triunfales, de hoy, y a través de nuestra historia. Por eso decimos, victorias de siempre más allá; de pueblo cristiano, de familias solidarias, de Revolución Popular Sandinista, de Andrés, de Zeledón, de Sandino, de Carlos, de Pueblo Heroico. Somos combatientes aguerridos de la paz y del bien. Y en estos días gloriosos y victoriosos, de ratificación de la paz, nos decretamos y nos declaramos en bendición, prosperidad y victorias.

Porque es en amor a Cristo que vivimos, que trabajamos, que estudiamos, que defendemos, y hemos defendido, a lo largo de nuestra existencia, a lo largo de nuestra historia, en honor y gloria, la dignidad y el decoro nacionales; esa dignidad y ese decoro que se plasma en la paz y en la conciencia de derecho a la tranquilidad y el bienestar, de nuestra Nicaragua.

En estos días, victoriosos siempre, estos días de conmemoración de las insurrecciones sandinistas que marcaron caminos de liberación hace 43 años, 43/19, nos abrazamos, nos saludamos y declaramos que somos un pueblo valiente, vencedor, que ha sabido y sabe combatir, por la justicia, la fraternidad, los valores propios del heroísmo que nos ha caracterizado, y nos caracteriza, conscientes de que la soberanía nacional no se discute, se rescata y se defiende con las armas de sabiduría y serenidad de espíritu, que hemos aprendido de nuestros héroes nacionales y de las infinitas victorias espirituales de nuestro General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto Nicolás Sandino… Infinitas victorias espirituales, a través de los tiempos.

En estos días, el amor que nos distingue y defiende, se manifiesta, porque se ha manifestado, y se sigue manifestando, en todos los caminos que recorremos, en todas las rutas que nos proponemos, como pueblo de Dios, destacando siempre la magnificencia de la paz.

A todas las familias nicaragüenses, que sabemos apreciar, que sentimos orgullo de nuestra identidad y cultura, abrazos fraternales y solidarios, en infinitas gracias a Cristo Jesús. Porque de Él hemos aprendido, aprendemos, a vivir la pasión y la resurrección, en principios y valores, en esperanzas ciertas, en plegarias y acciones, en bondad, generosidad, e iluminadas sendas de porvenir… Iluminadas, iluminados, ratificándonos como heroicos y victoriosos defensores de la concordia, que es la única, verdadera, y más grande victoria.

Nuestro abrazo a todos los que creemos en Cristo Jesús, en su pasión y resurrección, a todos los que sabemos que el amor es más fuerte que el odio, a todos los que decimos, en cantos y vocación de vida y esperanza, que el amor todo puede, que el amor todo vence, como de hecho todo ha podido, y todo ha sabido vencer.

Somos la fuerza de un pueblo grande, que ha luchado con amor, y ha vencido con amor verdadero… Ese amor que no excluye, que no desprecia, que no disminuye, que no ataca, que solamente se entrega, con devoción, a lo que cuenta, a lo que vale, a lo que tiene los mayores significados, a la trascendencia y a la vida buena que todos merecemos.

Días para celebrarnos en paz y bien. días para celebrar nuestro honor, nuestras glorias,
nuestras Victorias. Días para saber, que siempre más allá es el camino. Siempre más allá sabemos ir, adelante, con el cariño que nos tenemos entre todos, y por el bien de todos.

Abrazos fuertes, fuertísimos, de nuestro Comandante Daniel, de todos nosotros, en este inicio de la semana de la resurrección, en este inicio de la semana de pascua, en este inicio de celebraciones cristianas de verdad, cristianas, profundamente cristianas, de amor entre nosotros, como prójimo, como hermanos, de amor, de dignidad, de solidaridad.

Adelante, compañeros, adelante siempre. Siempre más allá, es nuestro el porvenir. Abrazos grandes.

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