La última carceleada de René Núñez y un obispo inhumano Por Margine Gutiérrez

La última carceleada de René Núñez y un obispo inhumano Por Margine Gutiérrez
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El 24 de diciembre de 1974 mi mamá estaba de turno nocturno. Entraba a las diez de la noche y salía a las seis de la mañana. Antes de irse me dijo “hoy va a venir a dormir Abel. Te dejé allí un pollo para que lo hagas y cenen con él”. Era la primera vez que yo cocinaría algo. Me quedó desabrido pero a la medianoche estábamos sentados, René, mis dos hermanas y yo, en un sofá frente al televisor, con un plato en las manos comiéndonos el pollito. Era la primera vez que nosotras “celebrábamos” la navidad y la última que René Núñez Téllez la pasó en libertad.

El asalto a la sucursal bancaria en Abisinia

Nueve días antes del Asalto a la Casa de Chema Castillo, el 18 de diciembre, una escuadra de la legendaria y heroica Brigada Pablo Úbeda ejecutó un operativo contra una sucursal del Banco Nacional de Desarrollo en Abisinia, Jinotega. El grupo que realizó la acción fue entrenado, en Peñas Blancas, por Carlos Agüero Echeverría, constituido en jefe del grupo y sus integrantes fueron entre otros Ana Julia Guido –entonces muy jovencita– René Vivas Lugo, Aurelio Carrasco, Juan Dios Muñoz e Inés Hernández. Ana Julia Guido y Juan de Dios Muñoz subieron desde Matagalpa a Peñas Blancas en un vehículo manejado por Juancito. Los otros llegaron de la montaña. Un día antes de la acción René Vivas Lugo y Juan de Dios Muñoz, disfrazado de mujer, bajaron a la ciudad de Matagalpa a capturar un vehículo en el que se trasladaría la escuadra a realizar el operativo. Capturaron un jeep en el que se regresaron a Peñas Blancas y de allí salieron todos a realizar el operativo.

Esta acción tenía como propósito recuperar dinero para abastecer a la montaña que había quedado aislada y a su vez serviría como maniobra de distracción para el monumental operativo que desde finales de septiembre se estaba preparando en Managua para liberar a prisioneros políticos del FSLN de gran calibre, un par de ellos de la Dirección Nacional: José Benito Escobar y Daniel Ortega

El operativo fue un éxito. Tres compañeros, Carlos Agüero, Ana Julia Guido y René Vivas, penetraron a las instalaciones y los otros tres se quedaron afuera como fuerza de contención. Luego de recuperar aproximadamente cien mil córdobas, la Unidad de Combate se retiró sin ningún incidente y con sus objetivos cumplidos. Carlos Agüero, René Vivas Lugo, Aurelio Carrasco e Inés Hernández se retiraron a las profundidades de la montaña –desde donde habían llegado– mientras que Ana Julia Guido junto a Juan de Dios Muñoz se regresaron a Matagalpa donde permanecieron en una casa de seguridad cercana al Cementerio Municipal de Matagalpa.

Feroz represión somocista

El asalto a la sucursal bancaria de Abisinia se realiza durante el período de «Acumulación de Fuerzas en Silencio», cuando el FSLN hizo creer a la guardia que habíamos desaparecido. Esta acción los enloqueció porque se dieron cuenta que el FSLN seguía vivo y desataron una represión feroz e indiscriminada tanto en la ciudad como en la montaña. En Matagalpa capturaron a Carlos Argüello Pravia, un pilar del FSLN en esa ciudad, a Daniel Núñez Rodríguez, a sus hermanos Alfonso y Alberto Núñez Rodríguez, a Jaime Cuadra y en Jinotega a Adrián Molina con lo que le asestaron un duro golpe a las estructuras de colaboradores del FSLN, cuyo responsable era René Núñez Téllez.

En Matagalpa se vivían momentos tensos y la represión se hacía sentir en el ambiente, por lo que René Núñez decide ir a buscar contacto a Managua para recibir orientaciones. La noche del 27 de diciembre duerme en nuestra vivienda que le sirve de Casa de Seguridad y, al amanecer del 28, le orienta a mi mamá, Ana Julia Gutiérrez, ir a buscar a dos colaboradores que tenían vehículo para que lo trasladen fuera de la ciudad. Todavía no se conocía lo del Asalto a la Casa de Chema Castillo, pero la represión posterior a lo de Abisinia tenía nerviosa a la ciudad y a algunos colaboradores. Fue infructuosa la búsqueda del vehículo pero aún así René, que ignoraba que el operativo de liberación de los presos políticos en Managua ya estaba en marcha, se fue porque necesitaba salir del cerco de la represión.

En un taxi pasó buscando por su casa de seguridad a Ana Julia Guido y a Juan de Dios Muñoz, participantes del Asalto al Banco de Abisinia. Salieron rumbo en Managua en busca de contacto. Tanto René como Juan de Dios viajaban armados. Juancito se colocó el arma en la espalda. Cuando van por la Cuesta del Coyol se enteran por medio del radio del vehículo, del Asalto a la Casa de Chema Castillo. En esas circunstancias, difícil encontrar un contacto en Managua. Decide René viajar a León en un taxi interlocal. René va sentado en el asiento de adelante y en el posterior van Ana Julia Guido y Juan de Dios Muñoz.

Al centro, René Núñez junto a otros prisioneros del FSLN, durante el Consejo de Guerra que empezó a juzgarlos en febrero de 1975

Así capturan a René

El viaje se realiza con relativa tranquilidad pero a la entrada de León se encuentran con un retén de guardias armados hasta los dientes y con la ferocidad propia de quienes han sido golpeados en sus entrañas. Los compañeros vienen despiertos y en estado de alerta. No es cierto que René viniera dormido, como se ha dicho. Eso lo recuerda perfectamente Ana Julia Guido quien afirma que era imposible estar con la guardia baja cuando tenían tan presente la represión brutal que se vivía en Matagalpa.

La Guardia detiene el vehículo en que viajaban René junto con Ana Julia y Juan de Dios. Un par de guardias se acerca a la ventana del asiento delantero y uno de ellos reconoce a René, que es originario de León. Le dicen que se baje y al registrarlo le encuentran la pistola. Inmediatamente lo capturan.

Estando sentados en el vehículo, los Guardias –que estaban nerviosos– registran a Ana Julia Guido y a Juan de Dios Muñoz a quien no le encuentran la pistola por llevarla en la espalda. Los dejan pasar mientras ellos observan que René Núñez empieza a ser salvajemente golpeado. Juan de Dios Muñoz, también originario de León, inmediatamente comunica a las estructuras del FSLN la captura de René.

Su hermano, el comandante Carlos Núñez recuerda que el 28 de diciembre de 1974 una de sus hermanas lo llamó para informarle de la captura de René. Él no lo creía por cuanto René no estaba en Managua ni en León. Confirmada la noticia intentó vanamente comunicarse con el Comandante Cero del Comando Juan José Quezada, pero no pudo. Estaban cortadas las comunicaciones con la casa de Chema Castillo por lo que la familia optó por buscar el apoyo de Miguel Obando, Arzobispo de Managua ya constituido en mediador, para que le diera la información a la Unidad de Combate Juan José Quezada.

Un obispo inhumano

“Mi pobre vieja se vino para Managua, en compañía de Milena, con la esperanza de enviar un mensaje de la captura de René, a través de Obando y Bravo, quien ya había sido nombrado negociador. Se fueron a Las Sierritas, solicitaron audiencia, le expusieron el caso y se fueron confiadas y alegres. Eduardo Contreras, hasta antes de partir y recibir a los compañeros liberados, nunca recibió el nombre de René Núñez Téllez. Todo parece indicar que el señor arzobispo, única persona con acceso a la residencia que conoció de la captura, tomó la decisión de no entregar la información”. (Carlos Núñez Téllez, en La Paciente Impaciencia de Tomas Borge M).

En cambio el Comando sí estaba enterado de la reciente captura de Carlos Argüello Pravia, de los tres hermanos Núñez Rodríguez, de Jaime Cuadra y de Adrián Molina. Fueron incluidos a última hora en la lista de prisioneros políticos y fueron liberados producto del Asalto a la Casa de Chema Castillo junto con José Benito Escobar, Daniel Ortega, Manuel Rivas Vallecillo, Jacinto Suárez, Lenin Cerna, Julián Roque, Carlos Guadamuz y Oscar Benavides. Solamente René Núñez se quedó preso porque al Comando nunca le llegó la información. Dice Olga Avilés que cuando se enteraron en Cuba de la captura de René, lloraron de impotencia.

Esta inhumana actuación de Miguel Obando y Bravo, le costó a René Núñez Téllez casi cuatro meses de torturas y vejámenes en los sótanos de la seguridad somocista. Junto con Tomás Borge Martínez es el prisionero político que ha estado más tiempo en las cámaras de tortura del somocismo. Cuando solamente pudo estar un día preso René Núñez Téllez estuvo preso cuarenta y cuatro meses, es decir tres años y ocho meses que en una cárcel es como estar toda la vida.

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