Aquel nefasto 22 de enero de 1967 Por César Ovidio Largaespada Pallavicini, docente de Historia del Estado y el Derecho

Aquel nefasto 22 de enero de 1967 Por César Ovidio Largaespada Pallavicini, docente de Historia del Estado y el Derecho
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En 1967 colapso el sistema político-electoral que soportaba Dictadura Militar Somocista. El proceso electoral previsto a finalizar con las votaciones del 5 de febrero de ese año tenía como protagonistas: Al somocismo, con el Partido Liberal Nacionalista y la Guardia Nacional como principales soportes, y la llamada Unión Nacional Opositora liderada por Fernando Agüero como candidato opositor y Pedro Joaquín Chamorro como jefe de campaña. La mayoría del pueblo, los estudiantes y por supuesto el FSLN estaban excluidos de la vida política-institucional.

Ante esa coyuntura, en noviembre de 1966 el FSLN lanzó una proclama política: «¡Sandino si, Somoza No!», firmada por Carlos Fonseca, Silvio Mayorga, Rigoberto Cruz (Pablo Úbeda), Oscar Turcios y Conchita Alday (Doris Tijerino); en ella se calificaba de farsa el proceso electoral en curso y se llamaba a optar por la revolución, se dejaba claro que el fin de esas elecciones era reforzar el sistema que soportaba la Dictadura.

Es necesario recordar que durante el año 1966 la Dictadura había cometido varios crímenes, siendo el más destacado el asesinato el 25 de noviembre del joven anti somocista Silvio Parodi Basset en una calle del Barrio San Sebastián en Managua.

El 22 de enero de 1967 el somocismo perpetró una terrible matanza contra una manifestación opositora. Es la fecha y no sabemos con certeza la cantidad de muertos y menos sus nombres, pero sospechamos que fueron alrededor de trescientos, la mayoría campesinos traídos de las haciendas de los conservadores que no regresaron a sus hogares. Los perpetradores y cómplices de esa masacre mantuvieron coludidos el anonimato sobre las víctimas.  Al respecto Carlos Fonseca dijo: “Esta farsa estuvo precedida por una feroz represión en la ciudad de Managua el 22 de enero, por culpa del tirano de turno como de sus cómplices en la oposición burguesa Fernando Agüero y Pedro Joaquín Chamorro”.

El pacto del Gran Hotel: impunidad, insensibilidad y traición.

Sin reclamar justicia para los masacrados, ni siquiera el derecho a enterrar sus muertos, y conocer sus nombres, la oposición burguesa pacto con el somocismo: no se iba a perseguir a los dirigentes opositores burgueses, serian amnistiados y las elecciones se realizarían en la fecha prevista, el cinco de febrero.  Se pactó también olvidar todo, la masacre del 22 de enero debería quedar impune.  Ni más ni menos así fue, una terrible traición de parte de la llamada “oposición burguesa”, inconsecuente en la lucha contra la Dictadura y capaz de pactar por unas migajas de poder olvidando la sangre de la pobretería manipulada en su aventura.

A 54 años de la masacre de 22 de enero de 1967 es oportuno recordar estos hechos a nuestro pueblo, no podemos esperar nada bueno de los oligarcas y traidores a los servicios de los gringos.

¡Nunca más un 22 de enero!

El 7 de noviembre próximo haremos justicia a los masacrados del 22 de enero ratificando para un nuevo período el Gobierno del FSLN.




Fernando Agüero Rocha, candidato presidencial del Partido Conservadro, en la concentración del 22 de enero de 1967 que luego se transformó en una manifestacion en la Avenida Roosevelt, sofocada a balazos. Aparecen Pedro Joaquin Chamorro Cardenal y Luis Pasos Arguello, dirigentes conservadores.



A la izquierda, Fernando Agüero Rocha abrazado con Pedro Joaquín Chamorro, los principales dirigentes conservadores. Ambos se escondieron en un hotel para salvar sus vidas, mientras miles de campesinos eran tiroteados por la Guardia Nacional.

El teniente Sixto Pineda cae abatido por el disparo de un francotirador de los opositores.
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