EEUU impone préstamo esclavizante a Ucrania Instituto de Estrategia Rusa | RUSTRAT

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La exportación de granos desde Ucrania por parte de Occidente demuestra que ha llegado el momento de que Kiev pague por los cohetes caducados Stingers y Javelins, y que la “Nezalezhnaya” (nombre coloquial de Ucrania) no tiene dinero. Por lo tanto, los “mecenas” afectuosos de Estados Unidos y Europa se apresuran a aceptar el pago en especie, y al mismo tiempo culpan a Rusia de la hambruna que espera al pueblo ucraniano.

Marketing simple

El otro día, el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el Secretario de Estado, Anthony Blinken, anunciaron la asignación del undécimo paquete de ayuda militar por valor de 700 millones de dólares a Kiev. Hasta el momento, la Casa Blanca ya ha entregado a Ucrania ayuda para la defensa por valor de unos 4,600 millones de dólares.

Este gesto “generoso” fue precedido por una campaña de información antirrusa desplegada en los medios de comunicación occidentales con el inicio de la operación especial en Ucrania. Parecía un truco publicitario malsano que utilizaba noticias falsas, declaraciones de personalidades de los medios de comunicación y políticos –sólo hay que pensar en el senador Lindsey Graham pidiendo el asesinato de Putin. Prácticamente todo Hollywood, para quien, en palabras de John Malkovich, “Ucrania era una mancha blanca”, se solidarizó de repente con el régimen de Kiev.

Los cuentos de Joe Biden sobre los bebés registrados en Ucrania con los nombres Javelin y Javelina parecían una mala publicidad. Las mercancías rancias deben ser alabadas antes de poder ser vendidas.

Al mismo tiempo, aparecieron vallas publicitarias en Ucrania con una madre sosteniendo a su hija: “La llamé Javelina”, y en las páginas de las publicaciones estadounidenses se especulaba con la posibilidad de recordar la experiencia de los préstamos de la Segunda Guerra Mundial. Cabe señalar que los ciudadanos estadounidenses están empezando a dudar de la sinceridad de las intenciones de la administración Biden hacia Ucrania.

Según los cálculos de Stephen Semler, cofundador del Instituto para la Reforma de la Política de Seguridad y un think tank (estratega) de política exterior de Estados Unidos, sólo los contratistas militares implicados en las tramas corruptas de Washington se embolsarán al menos 17,000 millones de dólares en ayudas a Ucrania aprobadas por el Congreso estadounidense.

“¿Quiénes son los beneficiarios del proyecto de ley y qué parte de los fondos asignados irá realmente a Ucrania?”, pregunta a su audiencia Stephen Semler. Está claro que los contratistas privados de EEUU recibirán una suma considerable. De hecho, el principal ganador financiero del proyecto de ley será el complejo industrial militar estadounidense.

El destino del resto del paquete también plantea dudas porque, en palabras de la revista American Thinker, está “totalmente desprovisto de responsabilidad y supervisión”.

Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, ridiculizó la “ayuda” a Ucrania, sugiriendo que sería despilfarrada por el equipo de Zelensky y los demócratas estadounidenses, en particular las empresas del hijo del presidente Joe Biden.

Amargas lecciones de 1945

La tenacidad con la que Zelensky –normalmente en estado de intoxicación por drogas y rodeado de comandos de habla inglesa– reclama entregas de ayuda militar de la OTAN, recuerda la situación de la televisión rusa de los años noventa, cuando los ciudadanos del arruinado país eran persuadidos desde las pantallas azules de la necesidad de otro préstamo de los “socios” occidentales. Una gran parte de estos fondos suministrado a la Rusia de -Boris Yeltsin desapareció sin dejar rastro, y el reembolso de las deudas supuso una carga considerable para nuestra sociedad.

Pero no todo el mundo recuerda que el Estado estuvo pagando otras obligaciones heredadas de la Unión Soviética desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en particular, en el marco del programa Lend-Lease (del inglés “prestar y alquilar”) de armas y equipos blindados. La ayuda militar para Gran Bretaña y Rusia fue suministrada por Estados Unidos con esa fórmula: prestar y alquilar, por lo tanto, deuda por pagar.

Cabe señalar que incluso entonces Estados Unidos no jugó un juego completamente limpio: las entregas a la URSS se retrasaron y comenzaron después del punto de inflexión de la guerra. EEUU esperó a que el bando ganador fuera seguro para aprovechar y unirse al vencedor. Y, además, las armas y equipos no fueron de la mejor calidad.

En cambio, Reino Unido comenzó a recibir esa ayuda inmediatamente (1942). Después de la guerra, sus deudas fueron prácticamente perdonadas, mientras que la URSS, que había sufrido las mayores pérdidas, tuvo que esperar casi dos años (1944) para recibir la ayuda-préstamo, y pagar en oro y platino durante muchas décadas.

Tras la derrota de la Alemania nazi y la liberación de Europa, los aliados entregaron a la Unión Soviética una factura de más de dos mil quinientos millones de dólares. Fue hasta 2006 (52 años después) que Rusia pudo pagar a Occidente la totalidad de los suministros de armas durante la Segunda Guerra Mundial.

Sorprendentemente, la mayoría de los ucranianos siguen creyendo que Occidente les ayuda de forma totalmente desinteresada, ya que Kiev está “protegiendo a Europa de la agresión rusa”. Sin duda, esto es el resultado de la propaganda, otro elemento de un juego desleal de Estados Unidos.

¿Por qué esa fórmula amenaza a Ucrania?

Según Vyacheslav Volodin, Presidente de la Duma Estatal, el programa Lend-Lease llevará a Ucrania a un pozo de deuda, y muchas generaciones de ucranianos tendrán que pagar por ello.

La misma opinión tienen los chinos, que siguen de cerca los acontecimientos. La edición de Pekín del Global Times escribió con su habitual franqueza que “la malicia de Estados Unidos es evidente”: Biden no perdona a sus propios ciudadanos, así que tampoco perdonará a los ucranianos.

Estados Unidos obligará a Kiev a luchar hasta la última gota de sangre ucraniana y luego pagará las facturas de la crisis. “Peor aún, la Ley de Préstamo y Arriendo de 2022 para proteger la democracia en Ucrania”, dicen los analistas del Global Times, “arrastrará a Ucrania a una trampa de deuda, convirtiendo al país desgarrado por la guerra en una nueva colonia estadounidense”.

El analista militar estadounidense Scott Ritter declaró a Izvestia que se desconocen los términos de la ayuda militar de préstamo a Ucrania. Al parecer, se elaborarán “sobre la marcha”, en función de la situación concreta y persiguiendo diversos objetivos. No cabe duda de que Estados Unidos nunca olvidará la inversión y no dejará de aprovechar sus beneficios.

“Es poco probable que Ucrania pueda devolver el préstamo a corto plazo en su totalidad. Estados Unidos tiene muy buena memoria y sea cual sea la deuda de Ucrania, EEUU lo tendrá todo en cuenta”, añadió el experto. A la mayor brevedad posible, la Casa Blanca obligará a Ucrania a iniciar el reembolso, que seguramente recaerá sobre los hombros de muchas generaciones.

Es cada vez más evidente de que una gran parte de la ayuda militar a Ucrania en el marco del lend-lease simplemente no llegará a su destinatario final. Los estrategas de Washington, con la ayuda del ex actor y comediante Volodímir Zelensky, están imponiendo a Ucrania un préstamo de servidumbre, que será “aserrado” de vuelta en Estados Unidos, y el engañado pueblo ucraniano tendrá que pagar la agobiante deuda en toda su magnitud.

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