La arrogante «izquierda» uruguaya Por Mariano Ticay

La arrogante «izquierda» uruguaya Por Mariano Ticay
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Una parte de la izquierda uruguaya ha firmado una carta abierta con el tema de Nicaragua. Sus exigencias son la liberación de políticos privados de libertad recientemente y lo que llaman la restitución del Estado de Derecho. Su tono es amenazante y arrogante; la información en que se basan, muy pobre. Sus referentes para explicar la crisis son bastante deficientes con un catálogo que incluye eventos intrascendentes.

Les gusta un sandinismo derrotado

No es una carta dirigida al Presidente de Nicaragua; evitan nombrar el cargo o dirigirse a quien lo ostenta actualmente. Más bien inician su carta acusando a Daniel Ortega de “enfermo por el poder” (no sabemos si estos señores se dirigirían en el mismo tono, caso de enviar cartas a los mandatarios de Chile, Sebastián Piñera; de Brasil, Jair Bolsonaro, o de Colombia, Iván Duque Duque; pero no cabe dudar que muestran un irrespeto insolente ante Ortega.

Pero a su arrogancia aúnan la “mirada perdona-vidas”. Los hechos “loables” que le reconocen a Daniel Ortega son solo dos: que combatió al somocismo y que entregó el poder en 1990. Se nota que el último hecho es el que ha conmovido más a la conciencia socialdemócrata de la llamada izquierda uruguaya. De hecho, comentan que “aceptando su derrota electoral de 1990, [Daniel Ortega] entregó [el poder], como corresponde”, y se cuela en presente un verbo que debe estar en pasado: correspondía en ese momento entregar el poder, en un contexto muy diferente al del presente.

Pero quizá ese lapsus revela que a la “izquierda” uruguaya le gusta y encanta un sandinismo derrotado, y no uno que disputa y encarna el poder. La “izquierda” uruguaya debería saber que por mucho que no se sienta complacida por los hechos, sus arrogantes posiciones no sirven para orientar el rumbo de una realidad que a estas alturas dan muestras de desconocer casi por completo.

Se refieren los “preocupados” uruguayos, a que ellos ven desde sus latitudes los sucesos actuales, pero hay que decir que son bastante encumbradas y desde las cuales se tiende a mirar por sobre el hombro, o como quien mira a la distancia a un “país bananero”. Nada sobre soberanía o autodeterminación o imperialismo se encontrará en su discurso. Ven la oportunidad y la posibilidad de recriminar, regañar y exigir sin participar en lo más mínimo de una situación alejada de sus acomodadas bajuras.

Nos informan los honestos miembros caviar de esa “izquierda” ultra culta, que “Ortega y el sector del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que lo sigue fueron transitando un largo proceso de deterioro”, y mencionan un largo etcétera. No agregan narcotráfico porque no quieren ser confundidos con Pompeo, o porque son los Pompeo del sur, embebidos por el Río de la Plata.

Los pavos encumbrados

Se hacen los pavos estos uruguayos porque saben bien que no es un “sector” del sandinismo el que está con Ortega sino todo el partido y sus bases (las que el sandinismo caviar del MRS nunca logró motivar ni conmover en su rápido deterioro neoliberal). Nos revelan estos reverendos de la moral de la izquierda que ha habido en el sandinismo acomodos “con la peor derecha”, como si luego de la larga transición que inició en 1990, esa “peor derecha” que gobernó 17 años, no fuera parte de la realidad política del país y con los que objetivamente había que disputar y negociar el control del Estado. ¿En qué latitud encumbrada viven, señores?

Por cierto, ese sandinismo artificialmente puro que ustedes defienden (y que les ayudó evidentemente a redactar su carta), ese MRS en que militan Dora Téllez y otros más, no ha sido inmune a juntarse con la peor derecha. Ya en 2006 eran aliados estratégicos de los liberales, y hoy esa “izquierda” del MRS es un partido más cercano a los senadores cubano-americanos que a cualquier posición de izquierda latinoamericana.

Dicen ustedes que observan “desde la lejanía”, y se nota que es una encumbrada lejanía. Nos instruyen los “honestos” uruguayos con una periodización de los sucesos que conmovieron más su corazón desinformado. En 2007, dicen con horror, Ortega lleva compañero de fórmula a un ex contra. Pero, señores, casi toda la clase política de la derecha estuvo en la contra: hasta los hoy detenidos Arturo Cruz o Pedro J. Chamorro Barrios. Es muy difícil que luego de una guerra civil se conserve una pureza de alianzas que no incluya a exmiembros de la contra (y así debe ser en un proceso de transición). El MRS, por ejemplo, tiene entre sus aliados a muchos contras y somocistas.

En cosas como estas se ve que la realidad del país no les interesa ni la han entendido. Execran –y se persignan– los uruguayos por los pactos con Alemán que bajaron el porcentaje para ganar en primera vuelta en las elecciones nacionales. Pero, señores, ese artilugio de las dos vueltas electorales era una trampa del MRS (que controló el congreso en los años 90) para evitar que el sandinismo pudiera ganar elecciones. Siempre podía venderse al mejor postor un sector de la derecha para mantener al sandinismo fuera del poder. Ese tipo de corrupción del MRS no alcanza en vuestra “alta” mirada, pero es un hecho histórico, mucho más importante que la insignificante huelga de hambre de Dora Téllez que ustedes enlistan como suceso relevante.

Un capítulo aparte es el de la involución política de Téllez, aliada, como ya dije, de los liberales desde 2006; fervorosa propagandista del cambio de régimen por la fuerza (una especie de Leopoldo López en versión criolla), y hoy mucho más cercana políticamente a Marco Rubio que a Pepe Mujica.

Se refieren, además, a la supuesta persecución política en contra de Ernesto Cardenal. Por respeto al eximio poeta no debería ser mencionado que los conflictos internos relacionados con herencias de sus negocios y fundaciones, y su carácter irascible, propiciaron la publicidad sobre una supuesta “persecución” en su contra. Nadie es perfecto, y la actuación de Cardenal en este caso probablemente no sea tan noble ni tan perfecta como sus poemas o su compromiso ético incuestionable con la revolución cubana y la revolución venezolana (no olvidamos que se declaró chavista). Sólo a la izquierda uruguaya se le ocurre que ese capítulo privado, de negocios personales, a los que Cardenal tenía derecho, sean un capítulo significativo de la historia del sandinismo. ¡Cuánta ignorancia, falta de tacto y, sobre todo, contacto con las bases del Frente! Invocan la nostalgia por Solentiname en su carta. Hay que decir que es un capítulo pendiente, pero la comunidad cristiana de los años 70, evolucionó a negocios y fundaciones privadas a partir de los años 90. Como en muchos aspectos de alguna izquierda política, el dominio del mercado y del mundo neoliberal capturó sin dudas al poeta y tomó ese derrotero.

Almagro, parido por esa «izquierda»

Resulta curioso que la “izquierda” uruguaya detalle en su carta parte del currículo político de Daniel Ortega: solo confirman que es el dirigente más importante del sandinismo después de Carlos Fonseca. No sabemos si esa preocupación por la carrera política de Ortega se debe a que había que pedirle permiso a la izquierda uruguaya para desarrollarla. En ningún caso recordamos, por cierto, que la izquierda uruguaya haya tenido un papel de vanguardia en algún momento histórico específico. No han dado un Fidel, un Allende o un Guevara, que se recuerde. Han ofrecido, eso sí, a la historia universal de la infamia a un tal Almagro, golpista y lamebotas de Estados Unidos.

Dicen que desde 2018 Nicaragua volvió a ser “cotidiana” para ustedes. ¡No nos hagan reír, señores! Nicaragua nunca fue cotidiana para ustedes, si lo fuera, no dirían tanta tontería, y dejarían de lado esa arrogancia con que hablan de un pueblo que ha sufrido las acciones violentas, los secuestros y asesinatos de 2018. En ese proceso de protestas, casi la víspera de una nueva guerra civil, murieron 5 estudiantes, 22 policías, más de 200 ciudadanos inocentes, entre ellos muchos sandinistas de base que sufrieron torturas y cuyos cadáveres fueron incendiados como pruebas de odio: ese capítulo es más decisivo que las persecuciones neuróticas de Ernesto Cardenal, sin duda. Aceptamos eso sí, palabra por palabra lo que dicen de Derechos Humanos en su carta.

Sin embargo, extrañamos en la misiva la solidaridad con el pueblo nicaragüense, y el reconocimiento expreso a que tiene derecho a la soberanía y a la paz. Los derechos humanos de unos cuantos políticos presos, algunos de ellos héroes o heroínas del pasado, otros más de ellos meros políticos mediocres, no pueden ponerse por encima de la organización y las leyes del Estado, y de la legitimidad del gobierno. Si la disputa por el poder se da en términos insurreccionales (tesis de Dora Téllez y el MRS), y si Estados Unidos se convierte en sujeto político que financia cambios de régimen o define candidatos a la presidencia, es obvio que eso da paso a una política de maniobras. No vemos, señores uruguayos, vuestro llamado perentorio a un diálogo por la paz.

Por cierto, se requiere mucha autocrítica de esa izquierda caviar que ustedes encarnan y que ha tomado a los derechos humanos como eje de su ideología. De hecho, con Michelle Bachelet encabezando el principal órgano de DDHH de la ONU, esa socialdemocracia que ustedes encarnan se encuentra en el dilema de si convertir los Derechos Humanos en mero correlato de las acciones que emprende Estados Unidos en el mundo, o de hacerlo un discurso realmente democrático.

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Un comentario en «La arrogante «izquierda» uruguaya Por Mariano Ticay»

  1. Añadirle a tu escrito la ley uruguaya que castiga la libertad de expresión y de protesta de la cual no han dicho nada nada la supuesta izquierda uruguaya

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