La demencia imperial contra Cuba Por Edgar P. Galo

La demencia imperial contra Cuba Por Edgar P. Galo
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La demencia de los yanquis por hacer creer del capitalismo un sistema insuperable y que este continente les pertenece como su gran isla americana es brutal, porque para tal propósito nunca han dudado recurrir a viles y criminales acciones sin respeto a normas y tratados de derecho internacional, ya no se diga el respeto a la autodeterminación y soberanía de los pueblos.

Han pasado 60 años desde la administración Kennedy, he intervenido 12 presidentes en el gobierno yanqui; republicanos y demócratas por partes iguales aplicando el bloque contra Cuba, pese al rechazo que la comunidad internacional ha manifestado desde 1992 votando a favor de poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial. A los yanquis importa nada la resolución de la ONU porque en su esquema de dominación mundial, el ejemplo de Cuba y las pruebas indiscutibles que una sociedad diferente al capitalismo es posible, no debe permitirse.

Patológica persecución

La posición de los yanquis frente a Cuba resulta patológica, sin escrúpulos y manifiesta el instinto genocida del imperialismo, un ejemplo es el memorándum del seis de abril de 1960 firmado por Lester D. Mallory, vice secretario de Estado asistente para los asuntos interamericanos: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro… el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales… hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba… una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

El infame documento representa el comportamiento imperial que nunca ha dudado implementar cualquier tipo de acción contra Cuba; invasión militar, guerra biológica, inoculación de enfermedades contra la agricultura y animales, bloqueo económico, agresión radioelectrónica y mediática.

En 1971 la agresión biológica originó la fiebre porcina obligando el sacrificio de 740 mil cerdos que como se sabe es parte esencial en la dieta de la población cubana, esta conspiración fue conocida el 10 de enero de 1977 cuando en el San Francisco Chronicle fue publicado el respaldo tácito de los funcionarios de la CIA a terroristas anticubanos que introdujeron el virus de la peste porcina africana en Cuba, esa era la primera vez que esta enfermedad aparecía en América latina.

Luego en 1978 brotó la roya de la caña, siendo necesario destruir grandes plantaciones y luego el moho azul del tabaco causando destrucción en aproximadamente 85% de los cultivos. En el año 1981 el dengue 2 apareció en tres puntos de la isla distantes en aproximadamente 300 kilómetros, ocasionando una epidemia de dengue fuera de todo contexto epidemiológico.

Arrecia la agresión imperialista

El 15 de septiembre de 1981, durante la inauguración de la 68 Conferencia Mundial de la Unión Interparlamentaria, el comandante Fidel indico que Estados Unidos estaba utilizando armas biológicas contra Cuba y en octubre de 1997, durante la clausura del V Congreso del Partido Comunista expresó: “… estamos seguros de que durante un largo periodo de tiempo el Gobierno de Estados Unidos era responsable de estos hechos, […] porque ellos inventaron todo: cómo contaminar el azúcar que iba en los transportes de los barcos, cómo afectar el comercio, cómo afectarlo todo. […] Son muchas plagas seguidas contra cultivos esenciales: arroz, cítricos, papa, vianda, plátano, caña, café, tabaco”.

En 1985 acrecientan la agresión y crean radio Martí en el territorio estadounidense de la Florida iniciando una campaña de terrorismo radial contra Cuba incitando abiertamente a la violencia, incluyendo entre muchas otras recomendaciones, prácticas de cómo hacer sabotajes a los centros de trabajos, y el pueblo cubano no se dejó manipular ni cayo en la provocación. En 1990 incrementan las acciones agresivas con la creación de TV Martí en el mismo territorio de Florida, transmitiendo hacia Cuba primero desde un dirigible y luego del 2004 a 2014 desde un avión C130 del gobierno estadounidense.

A inicio de 1990, cuando la Unión Soviética se disuelve, Cuba perdió alrededor del 85% de sus relaciones comerciales haciendo que el PIB cayera cerca del 35 %, fue la época del periodo especial. Disminuyó la actividad agrícola e industrial con la necesidad urgente de buscar nuevos mercados, en esa coyuntura extremadamente compleja, difícil, los yanquis calculando dar el golpe de gracia apretaron mas el bloqueo con la Ley Torricelli de 1992, para aislar a Cuba y provocar el colapso se prohibió el comercio con toda subsidiaria estadunidense establecida en cualquier parte de mundo.

El pecado de Cuba

Después, en 1996, aprobaron la Ley Helms-Burton con el eufemístico nombre de Ley de Libertad y Solidaridad Democrática de Cuba, cuya intención es atemorizar la inversión extranjera e internacionalizar el bloqueo, extendiendo su alcance extraterritorial y bloquear las relaciones comerciales y financieras de Cuba.

La revolución cubana ha probado tener el suficiente respaldo del pueblo, resistir y vencer. Las cubanas y los cubanos libran una batalla por su país y por la revolución, pero también y fundamentalmente es una batalla por el presente y futuro de américa latina y de quienes en el mundo reafirman el derecho a la libertad como una conquista innegociable.

El pecado de Cuba es haber logrado la realización plena de hombres y mujeres en condiciones sociales dignas, presentando indicadores que superan de lejos a países que alardean “democracias”. Cuba en medio de duras limitaciones provocadas por el bloque estadunidense demuestra, para irritación del imperio, que una sociedad basada en principios de respeto a la dignidad humana y políticas distributivas igualitarias pueden superar la pobreza y desigualdad como producto que son de relaciones de explotación inherentes al capitalismo.

Bloquean a Cuba porque es un símbolo de luz, representa la idea que se pude ser un país distinto, un país solidario e independiente que no volverá a ser colonia. Los yanquis y sus agentes no deben olvidar que las palabras del titán de bronce, Antonio Maceo: “Quien intente apropiarse de Cuba solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, tienen vigencia.

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