La fuerza de un pueblo no se vence con mentiras Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua

La fuerza de un pueblo no se vence con mentiras Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua
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Es un honor acompañar a esta representación de nuestra Policía Nacional que está por todo el país, porque no se puede dejar de trabajar, no se puede dejar de cultivar esa hermosa vocación de servidores aquí representando a los que están en todas partes, y todos servidores de las familias nicaragüenses.

Estos son días de gran emoción porque no sólo celebramos nuestra soberanía nacional, la primera independencia, sino que celebramos la paz, y celebramos la vida con alegría, porque la paz es alegría, la paz es trabajo, la paz es educación, es desarrollo humano, es lucha efectiva contra la pobreza. Y nos celebramos viviendo en paz, más allá de la maldad, más allá del odio, más allá del crimen, de ese crimen que quisieron organizar, y es casi crimen organizado, o es crimen organizado. Pero aquí estamos, quisieron, no pudieron, ¡y no podrán!

Justicia y paz, esos son los días que vivimos, y agradecemos a dios por la justicia, por la paz, por el bien común. Porque aquí trabajamos por el bien común, todo lo que hacemos lo hacemos sabiendo que es un mandato del príncipe de la paz y el cariño, de Cristo Jesús que nos manda precisamente a trabajar por el bien de todos. Y es lo que hacemos.

Conciencia de servidores

Tratamos de servirles al pie de la letra, dedicados, todos los servidores públicos de este país, las instituciones de seguridad soberana, nuestro Ejército, nuestra Policía, el Ministerio de Gobernación, y las familias, porque las familias somos resguardo de la seguridad y la paz en todo el país.

Tenemos conciencia de servidores, y sabemos que es en paz y bien que podemos servir mejor. Y por eso custodiamos celosamente, en estos días patrios lo reafirmamos, el compromiso es custodiar, resguardar la paz que nos quisieron arrebatar un puño de egoístas, de avariciosos, de codiciosos, y sobre todo de servirles, de instrumentos del imperialismo yanqui. Y los mismos de siempre, si vemos las listas, son los mismos, los mismos que entregaron la Patria. Decían los poetas hace años, los mismos del Tratado Chamorro-Bryan, los mismos apellidos, nada Ilustres, al contrario, llenos de deshonra.

Pero aquí estamos, aquí está el pueblo, el pueblo que, como dice nuestro Comandante Daniel, se fortalece con la fe que tenemos, con la fe y la esperanza con la que amanecemos, gracias infinitas al Padre, todos los días.

Con esa fe que nos fortalece, con esa confianza que nos fortalece, con ese ánimo que quiere decir alma, que quiere decir corazón, que quiere decir espíritu, es que construimos estos días de victorias. Porque los días se construyen, llegan y a uno le toca vivirlos que es construirlos, y se construyen para el bien, no se construyen ni para el egoísmo, ni para el capitalismo salvaje que ha sido denunciado por décadas, por siglos… ¡No! Estos tiempos se construyen para vencer la pobreza, que es pecado capital, precisamente del imperialismo, el colonialismo y el capitalismo salvaje.

La verdad de todos los días

¡Cuánta lucha –decía nuestro Comandante Daniel– cuánta calumnia, cuánta mentira de los que ni pudieron, ni podrán! Cuánta charlatanería! Y ahí están haciendo uso de esos espacios mediáticos a los que ya nadie les cree, en ninguna parte, porque no importa si son espacios mediáticos de aquí, sino también aquellos de allá, haciendo uso para continuar la labor destructiva de años. ¿Y qué han logrado? ¿Qué han logrado? La fuerza de un pueblo no se vence con mentiras. La verdad es la que vemos todos los días, convertida en obras y acciones de bien común, de avance, de reconocimiento de la dignidad humana.

Así que, en medio de esa lluvia –no de la lluvia porque la lluvia es vida– en medio de esa lluvia de quienes han pregonado la muerte, las mentiras, las calumnias, cómodamente sentados en poltronas y bien pagados por los imperialistas y los colonialistas, en medio de todo eso ahí vamos. Aquello no deja huella, aquello es repetición, repetición y repetición. Huella deja el pueblo trabajador que con su esfuerzo sostenido, inspirado, con ese esfuerzo heroico, va adelante!

Y como siempre, quiero mandar un abrazo a las familias, a quienes les hace falta el esposo, el abuelo, el hijo, el hermano, el tío, a las familias que han perdido… ¡No! Han ganado porque Nicaragua perdió una vida en este plano que se ofrendó en amor patrio, pero también hemos ganado, no solo ángeles en el cielo, sino en ese firmamento patrimonial de tanto heroísmo.

Nos sentimos acompañando y acompañados por esas familias, y bendecidos, porque es un honor, un privilegio, contar con esa disposición de nuestros valientes soldados, de nuestros valientes policías, de las valientes familias nicaragüenses, de la juventud, de las mujeres, a ir adelante, con valentía, con dignidad, con nobleza. Y sobre todo a ir adelante, sabiendo que nos espera la prosperidad que dios quiere y derrama sobre nuestra Nicaragua.

Es un buen día para abrazarnos todos, en victorias, y para continuar pidiéndole a dios que siga derramando tanta bendición, tanta fuerza, tanto espíritu cristiano. Porque como cristianos nos inspira Cristo Jesús con su mensaje de amor, de fraternidad y de dignidad humana.

Así es que vamos adelante. Y queridas familias, estos son días para vivir agradecidos por la Patria, la paz. Patria y libertad, decía nuestro General, decimos todos.

Por la Patria, la libertad, la dignidad, la paz y la prosperidad que desde la seguridad y, sobre todo, estas rutas de trabajo, de educación y de bien común estamos recorriendo con la grandeza de nuestro pueblo, de nuestros próceres, de nuestros héroes y de todo lo que somos. Porque en cada uno de nosotros están ellos, los próceres, los maestros, los guías, los héroes, están nuestros policías, nuestros soldados, todos los que han amado a Nicaragua hasta las últimas consecuencias. Y estamos juntos. Y vibramos juntos. Y vamos adelante, en triunfos de la paz, de las familias, de los valores, de los ideales, del bien común!

(*) Declaraciones después del Acto Central del 42 Aniversario de la Policía Nacional, 9 de Septiembre del 2021

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