Los Soñadores de Saraguasca: güiriseros del folclor Por Wilmor López

Los Soñadores de Saraguasca: güiriseros del folclor Por Wilmor López
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Los Soñadores de Saraguasca se fundaron en 1972, en el Valle de Sarawasca en la Comarca de Tomatoya, Jinotega, integrado por Epifanio, de 30 años de edad, y Ceferino, de 20 años, ambos no videntes, y el niño Mercedes, de 10 años, conocido como Merchito, vidente y guía de los dos músicos. Con el tiempo, Merchito aprendió a ejecutar la guitarra.

Los Soñadores de Saraguasca entre 1972 y 1976 se presentaban en programas radiales en emisoras de Jinotega y de Ocotal, interpretando piezas folclóricas, todavía ninguno de los dos había compuesto algo propio. Ceferino fungía como director del dúo, dominaba exquisitamente el acordeón, el violín y la guitarra.

Todos nacieron en el Valle de Saraguasca. Epifanio el 12 de julio de 1942, hijo de Petronilo López Meza y Máxima Herrera Blandón; Ceferino nació el 26 de Agosto de 1952; su padre fue Gregorio Chavarría, quien no lo reconoció y fue criado por Mercedes Centeno Cruz y por su mamá Cecilia Maura López Herrera; y Mercho, medio hermano de Ceferino, nació el 24 de septiembre en 1962, hijo de Mercedes Centeno Cruz y Cecilia.

En febrero de 1976, los doctores César Ramírez y Wilfredo Álvarez, miembros de Los Bisturices Armónicos, llegaron a Sacaclí, comarca ubicada al suroeste de San Rafael del Norte, municipio de Jinotega, acompañados por la poeta y periodista en ese entonces, Rosario Murillo, y conocen a Los Soñadores de Sarawasca.

César y Wilfredo llegaron para recopilar el tesoro musical de la región y organizar un festival de música folclórica. El concierto de música tradicional se llevó a cabo en Sacaclí donde se presentaron duetos, tríos, solistas. Cada uno llevó lo mejor de su repertorio, sobresaliendo los ritmos de polkas, mazurcas, zapateado, valses y jamaquellos.

El festival tuvo como ganadores a Los Soñadores de Saraguasca con la pieza Flor de Pino. Un año después en 1977 el compositor Carlos Mejía Godoy le pone letra al tema instrumental de Los Soñadores, grabándola en un disco internacional titulado “La Nueva Milpa”. El tema Flor de Pino se hace famoso. El maestro Alejandro Cuadra, director del Ballet Folclórico Macehuatl, le crea una hermosa coreografía.

Después del triunfo de la Revolución Sandinista se supo por medio de folcloristas e intelectuales estilianos que el verdadero autor de Flor de Pino era Doroteo Flores, un humilde compositor y jardinero del estadio de beisbol de Estelí, quién falleció en 2003 a los 69 años de edad.

En el primer período de la Revolución, Los Soñadores de Saraguasca se destacaron en brigadas culturales, presentación de la Misa Campesina, festivales artísticos en Costa Rica, recorrieron el país con sus canciones y recopilaciones. Ya Ceferino había compuesto su primera canción, “Chavala de Tomatoya”.

Grabaron en la Empresa Nicaragüense de Grabaciones Culturales (ENIGRAC) un long play (discos de acetato de larga duración) titulado “Cantos de tierra adentro” (foto de la portada del disco a la izquierda).

A partir de 1990, con la llegada de los gobiernos neoliberales, el trío sufre una decaída por la falta total de apoyo a la promoción de la cultura popular.

Ceferino Centeno López muere el 14 de julio de 1993, a los 41 años de edad, por complicaciones renales, dejando en la orfandad a cinco hijas. Epifanio y Mercedes se dedicaron a trabajar en tierras alquiladas.

Desde 2007, con el triunfo del Comandante Daniel Ortega, Los Soñadores de Saraguasca resurgen en un dueto integrado por tío y sobrino, Epifanio y Merchito.

Hoy Epifanio se ha convertido en un compositor y recopilador de canciones patrióticas dedicadas al General Sandino y Merchito divulga la música folclórica de los campesinos en un programa radial. Entre los dos han recopilado 60 piezas folclóricas y 20 temas de autoría propia.

Este próximo 28 de agosto, el Valle de Saraguasca se convertirá en escenario de un Festival de Música Folclórica en homenaje a la labor desarrollada por Los Soñadores, contando con el apoyo del Gobierno Sandinista a través de la alcaldía municipal de Jinotega.

Sin ninguna duda, Epifanio López Herrera y Mercedes Centeno López son tesoros vivos de la cultura popular nicaragüense y un orgullo nacional que enaltece la identidad musical.


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