Queremos respeto a la autodeterminación de los pueblos Por Ligia Arana García (*)

Queremos respeto a la autodeterminación de los pueblos Por Ligia Arana García (*)
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La humanidad vive, sin lugar a dudas, uno de los momentos más oscuros de su historia. El surgimiento de un mundo unipolar y el fin de la guerra fría auguraron, según entusiastas teóricos del capitalismo, un cambio de época que planteaba un horizonte prometedor para la paz mundial. Nada más alejado de la realidad. Se multiplicaron los conflictos bélicos, mientras de forma concomitante el capitalismo salvaje extendía sus tentáculos a través de la globalización neoliberal que exacerba la acumulación y concentración de riqueza, poder y conocimiento, liderado por el gran capital transnacional.

Este paradigma económico depredador de acumulación de riqueza trasciende las fronteras, multiplicando la privatización y apropiación de todos los sectores económicos estratégicos para la expansión del gran capital transnacional en detrimento de la soberanía, libertad y autodeterminación de los pueblos. Los denominados países desarrollados, liderados por gobiernos al servicio de los millonarios del planeta, verdaderos detentadores del poder hegemónico en el mundo, invaden países, asesinan sin piedad, roban y acumulan riquezas, garantizando así la perdurabilidad del sistema, hoy desnudado por una pandemia que flagela al mundo.

El terrorismo internacional ejercido por estos países vulnera todo el entramado jurídico construido a través de los años, donde se regula la convivencia entre naciones y pueblos. En una suerte de mundo al revés o teatro de lo absurdo, se han trastocado los cánones, principios y valores. A la invasión se tipifica como salvamento humanitario; al robo, resguardo de activos. Irak y Libia son ejemplos paradigmáticos. Los medios de comunicación corporativos fieles aliados y defensores a ultranza del sistema, generan narrativas que respaldan acciones tan deleznables con la mentira como recurso de primera línea, constantemente utilizado.

América Latina sufre –al igual que los países en la denominada “primavera árabe”– ataques en los ámbitos político, económico y militar (este último a través de mercenarios) por parte del imperialismo gringo en contubernio con países europeos que comparten no sólo su mentalidad supremacista, racista y clasista, sino también el producto de la rapiña de las riquezas mal habidas; mismos que arremeten contra los países y pueblos dignos como Nicaragua, Cuba y Venezuela que no se arrodillan ante sus designios.

Ofensiva imperialista

En la actualidad, existe una ofensiva imperialista contra todos los procesos revolucionarios. de América Latina. Según ellos nos imponen sanciones. No son sanciones, sino criminales ataques económicos a pueblos que se resisten a ser corifeo y esclavos de los países poderosos. Sanciona el que tiene, según un código jurídico y ético, poder para hacerlo. Ellos no tienen ni legitimidad ni autoridad moral para actuar como los gendarmes del mundo. Somos un país libre y soberano y “nuestra bandera no tiene ni una estrella”.

A los nicaragüenses no nos perdonan la osadía de elegir de forma consecutiva y por amplia mayoría al sandinismo, que representa el patriotismo, la defensa de la soberanía y la garantía del bienestar de nuestro pueblo. La impronta del General Sandino ilumina nuestra lucha y los yanquis no olvidan la onerosa derrota sufrida por sus soldados a manos del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. Tampoco olvidan el triunfo de la Revolución Popular Sandinista ni el fracaso y descalabro de sus “luchadores por la libertad” en la década de los ochenta. No nos perdonarán jamás ni nosotros olvidaremos a los gobiernos gringos de turno por sus perversidades y crímenes contra nuestro pueblo.

Es realmente lamentable observar a naciones que comparten y festejan los esfuerzos maquiavélicos del imperialismo para atomizar la dignidad de los venezolanos patriotas, destruir a sus dirigentes –férreos luchadores por la libertad de su país– y robarse de forma descarada y ante la mirada del mundo, las inmensas riquezas que posee ese hermano pueblo bolivariano y chavista.

Los gobernantes de países europeos –Gran Bretaña, por ejemplo– demandan el regreso a la democracia en Venezuela, acompañando la narrativa de los gringos, pues al fin y al cabo son socios en la rapiña y robo de activos que sólo pertenece a las y los venezolanos. Son neo piratas. ¿De qué democracia hablan? ¿quieren darnos lecciones quienes históricamente han sido una caterva de criminales y ladrones internacionales?

El genocidio contra Cuba

La hermana República de Cuba, ha sufrido por más de 60 años un brutal e inhumano bloqueo que no ha rendido al pueblo del Comandante Fidel Castro, emblemático líder que ha sido faro y guía para los pueblos latinoamericanos y del mundo. El salvaje fascista Donald Trump sumó durante su administración 240 agresiones económicas, mismas a las que el actual presidente yanqui Joe Biden se comprometió, durante la campaña electoral, anular, promesa electoral que ahora no quiere cumplir.

184 países solicitan a Estados Unidos suspender el bloqueo criminal y genocida contra Cuba, pero continúan con el mismo sin importarles lo que el concierto de naciones piense. No han tenido la decencia de cancelar las casi 50 agresiones económicas que inhiben al gobierno de Cuba adquirir respiradores para asistir y salvar vidas a enfermos por la pandemia de Covid-19. Las empresas no les venden y los bancos se niegan, a solicitud de los gringos, a realizar transferencias hacia la isla.

Grupos pagados –al igual que en 2018 en Nicaragua utilizando el mismo guion– quieren desacreditar a Cuba. Medios hegemónicos tienen centrado sus ataques en Cuba y sus adláteres hacen coro del gobierno yanqui pidiendo democracia a la mayor de las Antillas. Es el colmo del cinismo. Mientras Estados Unidos regala a ciertos países vacunas que le sobran, cuba en 2020 en lo peor de la pandemia envió 1,300 médicos y médicas organizados en 21 brigadas a 21 países de África, Medio Oriente, Europa, Latinoamérica y el Caribe, sin considerar asuntos económicos ni políticos.

Cuba –con sus propios recursos– compartió de forma solidaria no lo que le sobraba, sino lo que puede compartir: su inmenso potencial médico, con países con muchos recursos como Italia, Principado de Andorra, entre otros. Algunos representantes de gobiernos europeos piden democracia a Cuba mientras sus respectivos ciudadanos sufren múltiples desigualdades y han muerto por miles debido a la pandemia. Acaso Italia, no estoy segura, ¿se solidarizó con Cuba como una muestra de decencia por la ayuda médica recibida? ¿Cuántos gobiernos de los países que recibieron la solidaridad cubana han protestado por la arremetida imperialista contra el pueblo revolucionario y su gobierno legítimo?

Estados Unidos de forma impune ha obviado el llamamiento de los 184 países –como ya expresaba– del mundo de levantar el bloqueo criminal contra Cuba. Es la misma impunidad y desprecio al derecho internacional al no reconocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia que condena a Estados Unidos por causar innumerables daños y pérdidas en vidas humanas (casi 50 mil) a Nicaragua en su guerra demencial en los ochenta, y le impone una indemnización por 17 mil millones de dólares que es la deuda económica. La deuda moral, los delitos de lesa humanidad nunca serán resarcidos.

Friedrich Nietzsche expresaba: Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado. En ese sentido, podemos afirmar que los imperios europeos de antaño son los responsables de la pobreza de nuestros países. Su riqueza y prosperidad actual tiene su origen en el saqueo y robo de nuestras riquezas, por ello somos pueblos empobrecidos.

La colonización cultural

Nuestro crecimiento siempre fue hacia las metrópolis colonialistas. El peor de los daños que sufrimos fue la colonización del pensamiento. Colonizaron y conquistaron nuestras tierras, destruyeron nuestra cosmogonía, nuestro marco referencial y simbólico y fue sustituido por los que trajeron los invasores. Una expresión de la colonización de nuestras subjetividades es creer que sólo lo extranjero es lo mejor. La línea de pensamiento de los oligarcas de nuestro continente es que sólo el imperio gringo puede resolver nuestros problemas. Patricidas que desde siempre han ubicado el futuro y horizonte de nuestros países en el norte. Sin embargo, debemos destacar la pléyade de rebeldes que ha luchado contra todo tipo de intervención extranjera. Héroes y mártires desde la época de la colonia con nuestros caciques hasta la actualidad, con patriotas reconocidos y anónimos que han regado con su sangre santa nuestro suelo patrio.

Las desigualdades sistémicas han sido elementos consustanciales en el devenir histórico de nuestros pueblos. El amalgamamiento de múltiples sistemas de opresión, por razones de sexo (uno de los más antiguos), raza, clase etnia, han lacerado la vida de millones de seres humanos, sobre todo de los pueblos que han sufrido esclavismo, conquistas, invasiones, intervenciones o aventuras bélicas neocolonialistas.

El esclavismo del siglo III de nuestra era, practicado como sistema económico por pueblos de culturas antiguas, lo reviven los europeos, una vez concluido el medioevo. Colonizaron y conquistaron el continente africano trajeron a muchos de sus habitantes a América como mano de obra esclava. De la misma forma habían esclavizado a nuestros pueblos originarios, de tal manera que saquearon América y África. En el medio evo Europa era un estercolero, con ciudades llenas de ratas y enfermedades. Su gran lotería fue la riqueza robada a sangre y fuego a nuestros pueblos originarios

Los imperios español, inglés, portugués, francés, holandés, entre otros, invadieron nuestras tierras americanas con el propósito central de apropiarse de nuestras riquezas. Su desarrollo y abundancia es producto del saqueo y robo que perpetraron en el pasado. Nuestros pueblos han sido empobrecidos y casi exterminados por la codicia desmedida de quienes hoy quieren darnos lecciones de democracia y derechos humanos. Deberían pedir perdón todos los días por sus actos de barbarie y salvajismo en el pasado.

Esclavismo que llegó a los umbrales del siglo XX y que continuó en muchos países. En Estados Unidos, con la política de segregación y de exterminio contra cualquier joven negro que evidencie ser antisistema.

Leo Huberman cita al periódico Charleston Courier 12 de abril de 1828 (Estados Unidos): “… oferta de venta consistente en un cocinero de unos 35 años de edad, su hija de unos 14 años y su hijo de unos 8. El lote será vendido completo o por separado como convenga al comprador…”.

Ya no somos colonia

Esa es la historia que los europeos quieren borrar, porque desde su posición de poderosos de la tierra han querido presentar la imagen de bondadosos cristianizadores, utilizando el eufemismo de “encuentro” entre pueblos, cuando realmente fue una sangrienta y lucrativa conquista.

Las agresiones de los gobiernos imperialistas se multiplican. Sus ataques verbales contra miembros de nuestro gobierno democráticamente electo son inaceptables. Los sandinistas somos históricamente antimperialistas y poseemos un alto sentido de valores y principios patrióticos introyectados en nuestro imaginario social. Personalmente sentí una profunda satisfacción al leer la nota que nuestra cancillería envió a la señora González, ex cancillera de España, cuya estulticia radica en creer que Nicaragua es todavía colonia de España.

Líneas arriba expresaba los fatales resultados de la colonización del pensamiento para nuestros pueblos, en tanto se coloquen de parte de los opresores. Si los injerencistas con sus agresiones son detestables, lo son aún más quienes siendo nicaragüenses, venden a su patria por cuotas de poder, por dinero o por defender sus intereses económicos. Son patricidas y así los identifican y sancionan (ahora sí bien utilizado el término) las leyes de nuestro país.

Son innumerables los actos de cobardía de latinoamericanos y caribeños, sobre todo de las clases dominantes, quienes sin el menor rubor festejan y engrandecen a quienes de por sí ya se consideran superiores a nosotros y creen poseer la autoridad y sabiduría que la mayoría de nuestros pueblos no reconocen ni les conceden.

Para muestra un botón. El presidente de Argentina Alberto Fernández quiso congraciarse con el mentecato español Pedro Sánchez –de la izquierda descafeinada europea– y citó de forma incorrecta una frase atribuida al escritor mexicano Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura, en la cual expresa que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños de la selva y los argentinos llegaron de los barcos venidos de Europa” ¿Habrá leído Fernández alguna vez en su vida el ensayo escrito por Paz, quien reflexiona en el mismo sobre aspectos identitarios? Sinceramente no lo creo. Sin embargo, ese tipo de actitudes de empequeñecerse ante el extranjero (pensamiento colonizado) es una de las causas del irrespeto y trato discriminatorio que reciben nuestros pueblos de parte de los poderosos del mundo.

Por nuestra parte, que los europeos (españoles e ingleses) continúen luciendo a sus reyes y reinas, que sus medios de comunicación den seguimiento a la “interesante” vida de las familias reales, ridículas y parasitarias. Que los medios continúen acumulando horas de farándula insulsa y reñida con la inteligencia. Mientras –por el desmantelamiento del estado de bienestar de los gobiernos europeos amantes del neoliberalismo, sobre todo en España– el pueblo sufre desahucios constantes y siguen acumulándose “casas sin gente y gente sin casas”.

Hacia la segunda independencia

Los gobiernos de los países imperialistas ya mencionados, además de despiadados, inmorales, mentirosos y asesinos, son cobardes, pues no reconocen ni sus errores ni su incapacidad para solucionar problemas domésticos o que impliquen sus relaciones con otras naciones. El recurso de culpar a otros por cualquier problema que les aqueje, es moneda corriente entre ellos. Es así que todo lo que acontece y les perjudica es culpa de Rusia o China o de ambas naciones juntas.

Las agresiones imperialistas están dirigidas contra los países y pueblos que reivindican su derecho a la autodeterminación y libertad de escoger su propio destino. Nosotros lo hemos hecho y continuaremos haciéndolo.

Los símbolos son producto de un aprendizaje colectivo anidado en el imaginario social. Debemos avanzar en la construcción de símbolos propios rescatados de nuestros pueblos originarios y reemplazar el entramado cultural impuesto por los invasores, por los colonizadores. Es un proceso largo y complejo, pero lo importante es que ya lo iniciamos.

Nuestro país continúa avanzando y disminuyendo la pobreza con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, conduciendo acertadamente los destinos de nuestra patria.

El 7 de noviembre votaremos por la paz, por el combate a la pobreza por la dignidad, por el amor, por ser orgullosamente nicaragüenses. Votaremos por la consolidación de nuestra segunda independencia (aludida hace pocos días por nuestro Comandante y Presidente Daniel Ortega, nuestro indiscutible líder) la real, la que garantiza la libertad.

La primera independencia se la robaron los gobiernos imperiales, neocolonialistas, particularmente los gobiernos gringos, bajo la premisa de sumisión incondicional de nuestros pueblos o la invasión, como las que sufrimos de manera particular en nuestro país, con la complicidad de patricidas de antaño y los de la actualidad, quienes venden su patria por un puñado de dólares.

Concluyo con una frase del Comandante Eterno Hugo Chávez Frías: “¿Quién ha invadido países y pueblos enteros durante cien años y más? ¿Quién ha lanzado miles y miles de bombas sobre pueblos indefensos, incluyendo bombas atómicas? Queremos respeto a las naciones. Queremos respeto al derecho internacional. Queremos respeto a la autodeterminación de los pueblos”.

( *) Militante Sandinista, Fidelista y Chavista

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