Róger Cabezas: sindicalista, socialista, policía, revolucionario consecuente Por Rafael Casanova Fuertes

Róger Cabezas: sindicalista, socialista, policía, revolucionario consecuente Por Rafael Casanova Fuertes
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Tras un fuerte deterioro que había afectado su salud en los últimos años, el 28 de octubre de 2020 falleció el comandante Roger Cabezas Gómez, destacado luchador antisomocista desde los años cincuenta.

Ante el anuncio de su partida, estábamos recordando la entrevista que le realizamos hace diez años, en el marco de un programa de rescate oral de la historia contemporánea del país. Desde su lecho de enfermo nos narró que había nacido el 14 de diciembre de 1934 en Managua, en el humilde hogar que formaron Juan José Cabezas y Dora Gómez.

En 1952, cuando apenas contaba 18 años y llevado por sus inquietudes políticas, se integró al Sindicato de Choferes de Managua y posteriormente al Partido Socialista Nicaragüense (PSN). En su labor organizativa, junto a otros compañeros, permitió que nueve años después surgiera fortalecido el sindicalismo revolucionario de las décadas posteriores.

Se codeó con compañeros socialistas de la época como Carlos Fonseca, Tomás Borge, Doris Tijerino, con quienes coincidiría después en la logística de la lucha armada revolucionaria emprendida por el Frente Sandinista.

Desde el año de 1963 junto con otros compañeros como Abdul Sirker, Nicolás Arrieta, Cesar Cortés y Guillermo Baltodano, lograron derrotar las posiciones vacilantes y conservadoras en el seno del PSN y fundaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Nicaragua (FARN) en 1965. Formó parte del núcleo de compañeros que saldrían fuera del país al Campo Socialista (la URSS) a preparase militarmente.

A su retorno al país, se involucró de lleno en el proceso organizativo de las FARN en el territorio nacional. Algunos sobrevivientes de esta experiencia armada, recuerdan al instructor militar que les enseñó a manejar las armas cortas, pero además las metralletas Madsen y Thompson en Chontales, Chinandega, León, Rivas y Managua, un trabajo que a pesar de la compartimentación no dejó de llamar la atención del aparato represivo.

En enero de 1969, cuando habían dedicado buena parte del tiempo a constituir un campamento en las cercanías de Jalapa, Róger Cabezas fue detenido en Managua junto a otros compañeros, siendo torturados y acusados de pertenecer al FSLN.

Hasta ese momento, la Oficina de Seguridad somocista (OSN) no había detectado el surgimiento de la nueva organización armada. En junio de ese mismo año finamente lo descubrieron y debieron pasar a la clandestinidad cerrada muchos compañeros. Fue entonces cuando se dio la caída en combate del compañero Jacinto Baca.

Disuelta la experiencia de las FARN en 1971, se integró de lleno a la labor organizativa en el Sindicato de Choferes y de las estructuras del Partido. En 1975 salió a la URSS en donde permaneció hasta 1976 y a su retorno al país, no solo apoyó las posiciones de la tendencia revolucionaria que rompió con las posturas reformistas en el PSN, sino que cumpliendo orientaciones del mismo, junto a los compañeros Álvaro Montoya, César Ramírez, Federico López, Bernardo Aráuz  y otros compañeros, pasaron a organizar el nuevo brazo militar: la Organización Militar del Pueblo (OMP).

A lo largo de 1978 y 1979 los contingentes y cuadros de la OMP, entrenados en Nicaragua y Cuba, se integraron de lleno a las tareas insurreccionales en todo el territorio nacional en coordinación con las tendencias del FSLN destacándose en los combates del Frente Sur, en los barrios orientales de Managua, León, Chinandega, Chontales Matagalpa y Jinotega.

Tras producirse la caída en combate de Álvaro Montoya, Róger Cabezas pasó a ser el Comandante Nacional de la OMP.

Al darse el triunfo revolucionario y la fusión del PSN con el FSLN pasó a ocupar la dirección de la Policía Nacional, correspondiéndole formar a distintas generaciones de guardianes revolucionarios de la seguridad ciudadana. En los años noventa, se produjo su retiro del cuerpo policial y del Ministerio del Interior, llevando en su pecho distintos reconocimientos como la ordenes al mérito “Marcos Somarriba”, “Saúl Álvarez”.

El compañero Róger nunca perdió su sencillez y entre las anécdotas que nos relataba, fue una cuando entre 1967 y 1968 le tocó tener resguardado en su casa al Comandante Carlos Fonseca y que en cierta ocasión conversaron sobre el hecho de que él y su casa estaban “quemados” y no parecía como lógico que Carlos se escondiera en casas como la de él y la de Abdul Sirker. Carlos le comentó jocosamente: “esa es la lógica. Al enemigo nunca se la va a ocurrir que estoy en una de estas casas. Por eso a veces tenemos que ir contra la lógica”.

Con su partida, se marchan con él una buena parte de la historia del movimiento del socialismo y del sandinismo revolucionario, a quienes él dedicó 68 años del total de su vida, dejando un legado de honestidad, de perseverancia y humildad. Sirvan estas líneas como un modesto homenaje a su fructífera labor extensivo y solidarias para su esposa, sus hijos demás descendientes.

¡Gloria eterna al comandante Róger Cabezas!

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