En el Trópico de Cochabamba esperan el regreso de Evo Morales Por Sebastián Ochoa | Sputnik, Rusia

En el Trópico de Cochabamba esperan el regreso de Evo Morales Por Sebastián Ochoa | Sputnik, Rusia
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Las poblaciones del trópico, que protegieron al expresidente Evo Morales antes de partir al exilio después del golpe de Estado de noviembre de 2019, esperan que regrese por el aeropuerto de Chimoré, el mismo de donde partió. Sputnik estuvo allí para saber cómo lo esperan.

El expresidente Evo Morales se inició en la dirigencia sindical a fines de la década del 80 en el Trópico de Cochabamba. En esta región hay miles de hectáreas sembradas con arbustos de coca, cuyas hojas se acostumbran mascar en toda Bolivia. Es la región donde más fuerte es el liderazgo del aymara, quien aún se encuentra exiliado en Argentina, pero ya prepara su regreso a la Llajta, su terruño. Desde aquí sus bases campesinas y cocaleras lloraron al ver despegar el avión que lo llevó a México, el 11 de noviembre de 2019. Y aquí quieren que regrese.

“Cuando el hermano Evo Morales salió de Bolivia, nos dejó con mucho dolor. No lo queríamos soltar, pero no quedaba otra para salvar la vida de nuestro hermano presidente”, contó a Sputnik Teófilo Sánchez, secretario de Relaciones de la Federación de Comunidades Interculturales de Chimoré.

“Hoy clamamos, pedimos a nuestro hermano presidente Evo Morales, que así como salió por el aeropuerto de Chimoré, queremos que vuelva por el mismo aeropuerto de Chimoré”, expresó el dirigente campesino.

Morales ya había adelantado que, una vez en Bolivia, iba a instalarse en el Trópico de Cochabamba, en el centro del país, para colaborar en la formación de nuevos líderes. El amor por el líder aymara se puede palpar en estas poblaciones verdes y montañosas, de calor sofocante, donde el MAS obtuvo entre el 95 y 99% de votos, según la Federación Campesina.

“Él es de aquí. Tiene su parcela de chaco (cultivo). Va a estar junto a nosotros, aquí están sus hermanos, aquí está su familia, la familia grande que siempre hemos practicado las Seis Federaciones Campesinas del Trópico. Somos una familia grande de revolucionarios de corazón”, afirmó Sánchez.

“Él decidió estar junto a nosotros. Aquí sus hermanos lo estamos esperando día tras día, hora por hora. Ya estamos preparados para recibirlo”, agregó.

Finalmente un desahogo

Entre el 23 y 25 de octubre, cientos de familias campesinas se reunieron en la población de Lauca Ñ, a ocho kilómetros de Chimoré. Participaron del Congreso de la Federación de Mujeres Campesinas de las Seis Federaciones del Trópico, donde trataron temas orgánicos y también compartieron la gran alegría de haber triunfado en las elecciones del 18 de octubre con el 55,1% de votos.

El nombre completo del partido que tiene a Luis Arce como presidente electo es MAS–IPSP (Movimiento Al Socialismo–Instrumento por la Soberanía de los Pueblos). Primero estuvo el “instrumento”, originado a fines de los 80 en las reuniones de las organizaciones campesinas. En 1997, cuando decidieron participar en las elecciones, consiguieron la sigla del MAS, que era un partido sin militantes, pero con personería jurídica.

Desde entonces, elección tras elección el MAS fue creciendo, hasta convertirse en el partido más grande de la historia de Bolivia. En el Trópico de Cochabamba hay muchos líderes que acompañan a Evo Morales desde el comienzo de esta historia repleta de amarguras y alegrías.

Elena Almendras Fernández pertenece a la central San Andrés, de la Federación de Chimoré. En años anteriores, fue secretaria ejecutiva de su organización, también fue diputada del MAS entre 2003 y 2006.

“Con esta victoria del 18 de octubre nos sentimos bien orgullosos de que nuevamente hemos ganado. Hemos aplastado a esos gobiernos anteriores, que han vuelto con el golpe de Estado. Nos han masacrado a hartos hermanos. Era una rabia para nosotros, pero de nuevo hemos recuperado nuestra dignidad”, comentó la dirigenta.

“En todos esos 14 años (de Gobierno de Morales, entre 2006 y 2019) ellos se han preparado para dar un golpe de Estado. Pero nosotros, en menos de 10 meses, nos hemos preparado para recuperar nuestro Estado Plurinacional, con soberanía y dignidad”, agregó.

​”Ahora sí, como hemos ganado otra vuelta nuestra dignidad, no tenemos que dejar que hagan caer a nuestros hermanos electos (Arce y David Choquehuanca, vicepresidente electo). Antes nos hemos dormido, nos hemos dejado”, aseguró la exdiputada.

Llorar de alegría

Jorge Salguero es de la central campesina Tacuaral, de la Federación de Chimoré. Actualmente, es secretario general del sindicato Entre Ríos. Él acompañó al expresidente Morales durante sus últimas horas en Bolivia. “En tiempos del golpe de Estado varios lloramos, pero en esta victoria del 18 de octubre lloramos por alegría. Cuando anunciaron los resultados, pasada la medianoche, aquí empezaron a levantar petardos, nos abrazamos llorando con nuestros hijos, vecinos, dirigentes… Me siento muy feliz, muy contento”, expresó.

En noviembre de 2019, Salguero acompañó al presidente derrocado hasta que subió al avión que lo llevó a México, donde estuvo unos días antes de instalarse en Buenos Aires, Argentina, donde aún permanece.

“Se despidió de todos nosotros y nos pidió que tengamos mucha unidad. Nos dijo que volveremos y seremos millones. Mucha gente se quedó llorando y no sabían por qué hablaba nuestro presidente esas palabras. Yo también me quedé con la duda”, comentó.

“Ahora me doy cuenta, con estas elecciones: esto había sido la unidad que había dicho nuestro presidente Evo. Esto había sido ‘volveremos millones'”, dijo el dirigente campesino.

Túpac Katari, el aymara que lideró rebeliones contra la corona española, habría dicho la profética frase durante los tormentos que precedieron a su muerte: “A mí me matarán, pero volveré y seré millones”. Le cortaron la lengua y lo desmembraron usando cuatro caballos, un 15 de noviembre de 1781.

Otro 15 de noviembre, de 2019, fue la masacre de Sacaba, a 10 kilómetros del centro de la ciudad de Cochabamba. Allí fueron asesinados 10 campesinos del Trópico, según las pericias por balas militares y policiales. Salguero pudo sobrevivir a la matanza, pero aún mantiene el recuerdo de sus compañeros caídos.

“Las masacres de Senkata y Sacaba fueron muy dolorosas. Esa herida, ese llanto, ese dolor no se nos va a salir nunca, hasta el día de nuestra muerte. Los recordamos, pero ellos no han muerto, porque en alma y espíritu aún están con nosotros”, sostuvo el campesino.

“Nos han disparado incluso desde el aire, con helicópteros. Muchos jóvenes han aparecido muertos con balas”, recordó.

El rol determinante de la juventud

Mario Flores, de la central Nueva Litoral, tiene 19 años y es representante de Juventudes de la Federación de Chimoré. “Antes, muchos jóvenes no tomábamos en cuenta a los sindicatos, a las organizaciones. Pero hemos despertado cuando vimos a nuestros compañeros jóvenes que han perdido la vida. Los llevamos siempre en nuestros corazones, por la pelea que han dado para defender a nuestra gente humilde”, relató.

“Hoy, mañana y siempre, los jóvenes estaremos con mucha fuerza, siempre al lado de nuestros padres de abarca y nuestras madres de pollera. Siempre estaremos luchando junto a ellos, no nos vamos a rendir, siempre vamos a estar de pie”, dijo Flores.

En la población de Lauca Ñ se realiza el Congreso de la Coordinadora de Mujeres Campesinas del Trópico de Cochabamba, donde cientos de familias rurales evalúan la victoria del MAS con el 55%. Esta es la región de Bolivia donde más apoyo tiene Evo Morales

Mariela Guzmán Rojas, de 25 años, es secretaria general de la Federación de Mujeres Interculturales de Chimoré, perteneciente a las Seis Federaciones. La enorme sonrisa que luce en estos días contrasta con el llanto con que cubrió a Morales, antes de irse de Bolivia. Desde entonces, el Gobierno de Jeanine Áñez se ensañó con estas poblaciones por su lealtad al MAS.

Luego de la masacre de Sacaba, la Policía tuvo que irse del Trópico, ante el odio generalizado de la población. Por ello, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, prohibió a los bancos atender en esta región. También se dejó de vender combustible, porque –según él– lo usaban los narcos para fabricar cocaína. Esto causó un enorme perjuicio a los productores de alimentos, que vieron a sus productos pudrirse. Pero a fines de abril pasado, los uniformados volvieron.

“Este Gobierno de facto ha satanizado el nombre del Trópico de Cochabamba. Con sus mentiras, no nos bajaban de narcotraficantes. Sin embargo, el Trópico es una zona donde se producen todo tipo de frutas y peces. Es una zona turística, donde realmente no hay nada de lo que menciona el Gobierno”, aseguró Guzmán, quien se recibió en Comunicación Social y ahora estudia Abogacía.

Actualmente en el Trópico casi nadie usa barbijo. Primero, porque el calor lo hace realmente incómodo. Y segundo, porque en estas poblaciones hubo un brote de coronavirus muy fuerte en mayo pasado. Teóricamente –gracias al abandono del Gobierno nacional en materia sanitaria– ya están todos inmunizados.

“No hemos recibido ni un barbijo de ayuda de parte de este Gobierno transitorio –contó Guzmán–. Por ello, como organizaciones sociales hemos tenido que unirnos mucho más y hacer trueque. Hemos intercambiado con lo que producen en las zonas andinas”, hierbas como wirawira, u hojas de eucaliptos, que ayudaban a mitigar los dolores del virus.

“Más de 2 mil toneladas de alimentos hemos compartido. Así hemos ido combatiendo al Covid-19. Ha sido notable el resultado, se ha logrado controlar esta pandemia y ya no están sufriendo nuestras hermanas y hermanos”, dijo la joven líder.


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