El partido Perú Libre y el nuevo presidente Por Vladimir Cerrón Rojas (*) | Facebook

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El Partido está próximo a cumplir tres lustros en la vida política desarrollados en el seno del pueblo; oficialmente existimos desde el año 2008, habiéndonos iniciado como un movimiento regional y posteriormente transformado en partido nacional. En este transcurso hemos participado en innumerables batallas extra-electorales y electorales.

Es con respecto a estas elecciones generales 2021 y sus conclusiones, que avocaré el presente discurso autorizado por la Comisión Política como corresponde.

El análisis amerita considerar muchos fenómenos históricos, ideológicos, políticos y programáticos, que han contribuido a lograr el objetivo estratégico permitiendo que el Partido llegue al gobierno. Abordaré cada uno de ellos de manera precisa.

Candidato, partido y programa

El indiscutible liderazgo del maestro Pedro Castillo Terrones, forjado a partir de la exitosa huelga magisterial del año 2017, marca un punto de quiere en la lucha sindical nacional, puesto que, luego de arduas jornadas de luchas llegan a la conclusión de que este método no era suficiente para garantizar la victoria final por un sistema que reivindique a todos los entes involucrados en la educación de la patria. Es en este momento que deciden pasar de la lucha reivindicativa sindical a la lucha política partidaria.

La legalidad del Partido es otro elemento importante a considerar porque sin ella jamás hubiera sido posible postular a los hijos más representativos del pueblo. Esta condición se la debemos a la militancia de Junín, mujeres a la vanguardia, quienes empeñaron sacrificios indescriptibles para que en el lapso de cuatro años lográramos inscribir la herramienta del pueblo que ha permitido conquistar estos modestos espacios.

El programa de gobierno del Partido es otro factor decisivo para la victoria, puesto que no se trata de simples aspiraciones, quimeras o utopías, sino de la humilde experiencia en la conducción del Estado regional en Junín. Además, es expresión de las demandas populares profundas, gestadas desde diferentes espacios políticos como movimientos, rondas campesinas, sindicatos, asociaciones, federaciones estudiantiles, municipios, gobiernos regionales, entre otros. Nuestro Programa es el resultado de estas demandas emergentes como la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la renegociación de los contratos del Estado peruano con las transnacionales y el control soberano de nuestros recursos naturales.

El rol de las redes sociales ha sido esencial para lograr el quiebre de la otrora omnipotencia televisiva utilizado como mecanismo de control mental masivo al servicio de los ricos. Los batallones juveniles de redes en cada región pusieron en evidencia que, pese a la juninización (por Juno, la provincia de origen del profesor Castillo y del autor del discurso) de la campaña por el enemigo político con el objetivo de destruir al Partido en su génesis, al gobierno regional socialista y al líder del Partido, fue revertido con creces, puesto que de no haberse contado con esta humilde herramienta digital, el Partido hubiera obtenido solo el 4%, pero logró el 58%, lo que consideramos un éxito total.

Campaña financiada por el pueblo

La propaganda política limitada a la franja estatal fue otro factor que permitió aplanar el piso del campo de batalla. Ciertamente, en un delirio democrático, la clase dominante promulgó esta ley que hoy quieren derogarla a la luz de lo que ellos consideran los “nefastos” resultados electorales. Pero cabe aclarar además que fue el propio pueblo que financió esta campaña, con fe y esperanza revolucionaria, y no como dice el enemigo político con dinero proveniente de la “corrupción”, es que en sus mentes no existe la posibilidad de que el pueblo pueda organizarse con mística, que los militantes puedan aportar su grano de arena, que el real costo de esta victoria se cuantifica en las lágrimas, sudor, perseverancia, resistencia, frío y calor inclemente en la campaña. En las mentes acomodadas solo la corrupción puede ser el motor de la historia.

La clara definición del Partido como una izquierda socialista, marxista-leninista-mariateguista, permitió a la vanguardia del pueblo discernir y deslindar de la centroizquierda y de la izquierda liberal, empujar al centro izquierda más al centro y radicalizar al Partido más a la izquierda, fue la táctica principal, sobre todo en el sur, donde inicialmente nos tenían el campo ganado. Hoy puedo decir abiertamente, camaradas, que la campaña fue dirigida dialécticamente, con sus leyes, principios y categorías.

La pandemia fue un factor coyuntural, pero decisivo, incluso podemos considerarlo de mayor peso cuantitativo frente a los otros. Esta situación le hizo ver al pueblo, como toda crisis, la real estructura de clases de nuestra sociedad, las contradicciones entre ellas, los antagonismos irreconciliables, en resumen, experimentaron la lucha de clases en carne propia, lucha que libra la humanidad desde su existencia. Mientras la clase rica viajaba a EEUU para vacunarse, la clase pobre moría en cada esquina, ascendiendo hoy en día cerca de un cuarto de millón de fallecidos. ¿Cómo este factor no podría cambiar el rumbo de la patria?

Los errores de la derecha

En la segunda vuelta electoral concurre otro factor clave que es la necesaria unidad de las fuerzas contra la derecha y su principal exponente, el fujimorismo. Con la dirección del Partido se concretó lo que solo hasta ese entonces era teoría, la unidad de la izquierda, unidad que obviamente no suma, sino multiplica, factor sin el cual hubiera sido imposible el triunfo.

Finalmente, debemos considerar los grandes errores del enemigo político, como el haber focalizado su ataque de campaña nacional en el departamento de Junín, contra su gobierno regional socialista y en clara persecutoria a los líderes del Partido, dejando que nuestro candidato pueda tener un camino con menos trabas fuera de ella. Otro gran error a considerar en su afán de lograr la hegemonía mediática, fue mostrarle al pueblo la soberbia de su poder económico, expresado en el control total de la gran prensa hablada, escrita y televisiva, quienes hablaron solo a su favor y contrariamente llevaban un mensaje agresivo, calumniador, difamador y abiertamente terruqueador contra nosotros, lo que generó un boomerang y los condujo a la repulsa popular.

En el plano internacional debemos considerar que el éxito de haber recuperado el gobierno socialista en Bolivia fue neutralizado por dos factores: la pérdida de la propuesta socialista en Ecuador y la inmigración venezolana con claro mensaje y activismo anti-izquierda. Sin embargo, la amenaza de que Perú Libre ganara en la segunda vuelta movió el tablero geopolítico latinoamericano levantando de sus tumbas a viejos premios Nóbel para defender el statu quo neoliberal.

Desde entonces, el enemigo político identificó sus principales objetivos estratégicos, como quebrar el binomio Castillo-Cerrón, separar al candidato del secretario general del Partido y luego del propio Partido en sí. Para ello emprendieron una brutal campaña de desprestigio que persiste hasta hoy por la prensa vocera del poder económico, financiero y empresarial del país, porque en realidad, saben que la presencia de Cerrón en el gobierno no debilita a Castillo, sino por el contrario, lo fortalece para lograr los objetivos prometidos al pueblo.

La unidad a toda costa

No dudemos que si lograran este primer objetivo irán por los otros como separar a Castillo de sus bases magisteriales, y para ello los traidores le ofrecerán a nuestro Presidente un abanico de “combis partidos” o “taxis partidos”, inscritos o por inscribir, pero a la vez irán gestando una huelga magisterial para separarlo de su génesis y finalmente del pueblo. La historia nos enseña que un líder sin partido y sin pueblo es como un cuerpo sin alma, y va ineludiblemente al fracaso.

Esta es la razón de mantener la unidad a toda costa, contra todo intento de quebrarla desde la insinuación más sutil hasta el más cruento enfrentamiento. Aquí el que diga “yo solo me retiro del Partido”, debe comprender que en una fortaleza sitiada, como Perú Libre, toda disidencia es una traición, como dijera un revolucionario latinoamericano.

La conspiración no termina tras ganar la segunda vuelta, tampoco después de la proclamación, por el contrario, pusieron a las instituciones legítimamente constituidas en democracia al servicio del oponente. Las instituciones policiales, fiscales, judiciales y contraloras, comenzaron a juninizarse y arremeter contra el Partido, pretendiendo descabezar nuestra organización política. El pueblo debe entender que la conspiración tampoco terminará con la conclusión del mandato presidencial, razón la que no solo es necesario acceder y sostenerse en el gobierno, sino además saber sucederse en el gobierno.

Se debe entender claramente que el pueblo votó para cambiar la Constitución Política de 1993, impuesta tras un golpe de Estado, en cuya esencia los ricos se permitieron cambiar la estructura estatal salvaguardándose todos los beneficios, así terminó siendo constitucional la gran corrupción como los famosos contratos ley donde son acreedores hasta del 80% de las utilidades y muchas de ellas sin pagar impuestos.

Se prometió revisar todos los contratos, incluyendo los contratos ley que tienen rango constitucional, blindados por el artículo 62, donde en el extremo de su alevosía le prohíbe al legislativo modificarla, salvo si hubiera un acuerdo entre ambos, acuerdo que no llegará espontáneamente.

El pueblo reclamó que nuestros recursos naturales vuelvan a tener el control del Estado, obviamente esto no se debe traducir en una necesaria estatización o nacionalización, aunque tampoco debe descartarse, sino en lograr una mejor negociación con las trasnacionales, haciendo que estas dejen el mayor porcentaje de utilidad y que nos beneficiemos del incremento del precio del cobre, del petróleo y del gas, los que se han disparado actualmente, pero el pueblo no se beneficia en absolutamente nada.

Por el contrario, en su psicología de dueño y propietario, osan decir que los comunistas los amenazan con nacionalizarles sus empresas incluyendo los recursos naturales, y nosotros le preguntamos, ¿cómo podríamos nacionalizar algo que es propiedad del Estado peruano? Pues simplemente estos señores son los que tienen la vocación de expropiarle al pueblo sus recursos naturales, como nos expropiaron las empresas estatales.

En este congreso cabe manifestar que el Partido a la luz de la realidad mundial y dentro de los límites que permite el cambio, respeta la propiedad privada bien concebida, la empresa sobre todo la nacional, el mercado que es innegable su existencia y finalmente las concesiones justas, razones del por qué hemos denominado Economía Popular con Mercados a nuestra propuesta económica.

El Partido ha ganado el Gobierno constitucional, cuyo liderazgo lo encabeza el maestro Pedro Castillo Terrones. Aquí es necesario establecer las tareas del Partido y del Gobierno, que obviamente no son las mismas, pero tampoco dejan de estar concatenadas. El Gobierno hará las obras, mientras el Partido creará la conciencia popular para sostenerlo; el Gobierno lanzará la necesidad de un referéndum, el Partido se desplazará para lograr las firmas; si el Gobierno es amenazado por las fuerzas opuestas al cambio, el Partido organizará la defensa; y finalmente el Gobierno pasa, el Partido queda.

Tres puntos clave

Toda esta exposición podemos resumir en tres puntos trascendentes. En primer lugar, es la primera vez que en el Perú la izquierda gana un proceso electoral nacional, no hay otro precedente, situación que a la derecha que nos gobierna hace 200 años no logra asimilar. Perú Libre ha marcado la pauta histórica.

En segundo lugar, es la primera vez que un maestro rural alcanza la primera magistratura del Estado, generando una gran expectativa en el campo de la educación a la que no se puede fallar, pero también apertura una gran esperanza en las clases más necesitadas del Perú profundo, cantera inagotable de líderes populares.

En tercer lugar, es la primera vez que un partido forjado en los Andes peruanos, logra imponerse ante los partidos de la aristocracia capitalina, demostrando que en un mundo globalizado las capitales ya no son necesariamente el centro gravitacional de la política como en antaño. Esta vez el Partido nació en Junín y el último campo de batalla fue Junín, por ello hablamos con todo derecho de la juninización de la campaña que aún no ha terminado.

Debemos recordar siempre que el Partido solo es el que acopia las demandas del pueblo, analiza las ideas, procesa la información, plantea y expone una solución razonada dentro de los límites de la objetividad y finalmente invita al pueblo a materializarla, conduciéndolo a la victoria. Todo esto puede resumirse en el legado de César Vallejo cuando proyectó revolucionariamente que, “toda voz genial nace del pueblo y va hacia él”.

¡Viva el Partido Perú Libre!

¡Viva el I Congreso Nacional!

¡No más pobres en un país rico!

(*) Médico. Secretario General Nacional del Partido Político Nacional Perú Libre. Discurso con motivo del congreso nacional 2021. Lima, 23 de julio de 2021

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