La quiebra del sistema político de Estados Unidos Por Roy Daza | Revista Pueblo en Armas, Colombia

La quiebra del sistema político de Estados Unidos Por Roy Daza | Revista Pueblo en Armas, Colombia
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Ni la más poderosa maquinaria mediática puede ocultar ni maquillar los recientes acontecimientos en Estados Unidos, el dislocamiento de las diferentes capas del poder de esa nación se pone en evidencia a partir de la crisis en curso, la victoria electoral de Joe Biden, del Partido Demócrata, y el no reconocimiento del resultado de las elecciones de parte de Donald Trump, (hasta el momento de escribir estas notas) es un hecho sin precedentes, que ha puesto en cuestión la legitimidad del proceso electoral, al ser el propio Jefe de Estado en ejercicio quien denunció que hubo fraude en los comicios del 3 de noviembre.

Una situación similar se registró en las elecciones que dieron ganador a George Bush en 2001, quien ganó los comicios por un estrecho margen sobre el demócrata Al Gore, en un discutido escrutinio en la Florida, estado que era gobernado, en ese momento, por el hermano de George Bush, pero en aquella ocasión, ni Bill Clinton, ni Al Gore, acusaron al clan de la familia Busch de hacer trampas.

¿Por qué pierde Donald Trump?

Es ésa una interrogante clave, que solo puede ser respondida si se mira el conjunto de la situación internacional, y obviamente, el nuevo cuadro político interno de Estados Unidos, signado por procesos concomitantes: la pandemia del Coronavirus, la recesión económica, y la política exterior agresiva y multifacética, puesta en marcha por Donald Trump desde la Sala Oval de la Casa Blanca.

Estudiar el impacto global del Covid-19 es una necesidad imperiosa para todo aquel que intente interpretar el aquí y el ahora, una verdadera conmoción estremece a la humanidad, desde diciembre de 2019 y seguramente se alargará unos cuantos meses más, hasta que la o las vacunas en experimentación puedan ser aplicadas masivamente, y se detenga la expansión del virus, que mantiene, según algunos expertos, a más de dos mil doscientos millones de seres humanos fuera del aparato productivo, parcial o totalmente, lo que se traduce es una tragedia a escala universal y mantiene bajo cero a la inmensa mayoría de las economías, vale decir, en recesión, la más pronunciada y larga desde el Crack de 1929, y que ya supera en mucho a la “caída libre” del sistema financiero internacional del 2008 y el 2009, si se adopta el concepto acuñado por Joseph Stiglitz, que junto a una docena de especialistas, condujo a un equipo multidisciplinario que estudió el fenómeno, en el marco de un mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La actitud de “negación” de la gravedad de la pandemia de parte de Trump, su irresponsabilidad sin límite, se ha convertido en el factor detonante de la expansión del Covid-19 que afecta de manera dramática a los ciudadanos estadounidenses.

Es obvio que la economía mundial sufre un gran impacto por la pandemia, empero, no es esa la única causa de la situación, hay que explicar –también-, los problemas estructurales de la economía, que son de larga data, una de ellos consiste en no haber atacado el asunto nodal de la crisis de 2008, como es la aplicación de la dogmática y errada doctrina del Consenso de Washington, denominada fundamentalismo de mercado o neoliberalismo, si bien la administración Barack Obama logró superar la coyuntura, las derivaciones estructurales de la crisis, lejos de resolverse se han acentuado.

Sólo serán apuntados tres factores:

1.- En la década de los años de 1970 Estados Unidos se convirtió en un importador neto de petróleo, la economía se ralentizó y para resolver sus problemas de déficit de la balanza fiscal y de la balanza comercial, rompió los acuerdos de Bretton Woods (1944), cuando se adoptó el dólar como moneda de referencia para el comercio mundial, con base en el compromiso de anclar el dólar al patrón oro. Esa decisión está en la génesis de la desestabilización económica planetaria.

2.- Otro asunto es el abordado por el profesor Piketty, quien asegura: “La principal fuerza desestabilizadora se vincula con el hecho de que la tasa de rendimiento privado del capital, puede ser significativa y duraderamente más alta que la tasa de crecimiento del ingreso y la producción, la desigualdad se mide por la ecuación (r>g); …como sucedía en el siglo XIX y amenaza con volverse norma en el siglo XXI, el capitalismo produce mecánicamente desigualdades insostenibles”. [Piketty: El capital en el siglo XXI]

3.- Y otro de los factores que están relacionados con la crisis estructural que se apunta en estas líneas, es la que expone el profesor Vincenc Navarro: “…es imposible entender la evolución de las rentas del capital, sin entender la evolución de las rentas del trabajo. Las dos están íntimamente relacionadas, ya que el crecimiento desmesurado de las rentas del capital en los últimos años, se ha llevado a costa del descenso de las rentas del trabajo”.

¿Tendencia socialista dentro de EEUU?

La estrategia de Washington se basa en el despojo de las materias primas de las naciones de todos los continentes, y de la acción armada para imponer su hegemonía a cañonazos, y en el desprecio más absoluto a los principios de Igualdad de los Estados, y de la Autodeterminación de los Pueblos, establecidos en las Naciones Unidas.

La llamada ultraderecha se envalentonó con la llegada de Trump a la Presidencia, buscó ocupar los espacios que dejó una parte de la derecha conservadora de Estados Unidos y de Europa, y buscó instalar sus correlatos políticos en América Latina. No obstante, en su conjunto, el plan político internacional de lo que derivó del Tea Party no logró consolidarse, entre otros aspectos por una aproximación de suma importancia que ha de quedar propuesta:

Es muy claro que existe una crisis política de grandes magnitudes en Estados Unidos, no solo la que se puede observar en la coyuntura, sino por el surgimiento de una corriente socialista que se abre paso en el escenario político estadounidense, un hecho enteramente nuevo, que ha tenido como principal exponente al senador por Vermont, Bernie Sanders, y otros jóvenes parlamentarios agrupados en la SDA, que ha generado un impacto en los últimos años, esas corrientes socialistas se expresan dentro del Partido Demócrata, y también en otros escenarios que tienen que ver con las luchas de los movimientos sociales, con diversas publicaciones de claro corte izquierdista, y por múltiples agrupamientos que están ligados a la lucha contra la discriminación racial, y que tuvo a las manifestaciones por el asesinato de George Floyd hace pocos meses una expresión lacerante, y habría que subrayar la creciente participación de grandes sindicatos en las luchas sociales y políticas, y la de los “chicanos” en el oeste.

¿Cuáles son las alternativas políticas del nuevo gobierno de los Estados Unidos, cuando todos los factores de la crisis están vigentes, y es evidente que existe un choque en la cúpula de poder?

Una de las noticias más relevantes, que ocupa la atención de las ciencias políticas es el surgimiento en los Estados Unidos de una corriente socialista, resulta imposible reseñar la historia del socialismo en EEUU, de larga data, pero no se puede soslayar que la victoria de Donald Trump en las elecciones de 2016, horadó la legitimidad del Partido Demócrata, y además, que Bernie Sanders presentó en la contienda de 2016 y en la de este año, un programa al que él mismo calificó como de socialismo democrático, que si bien no se convirtió en una fuerza mayoritaria, “vino para quedarse”, es una realidad política tangible en la llamada Meca del capitalismo neoliberal, y tiene a Alexandria Ocasio-Cortez, una joven parlamentaria como una de sus figuras de mayor notoriedad, además de Rashida Tlaib e Ilhan Omar.

La tendencia socialista trabaja en el seno del Partido Demócrata y fuera de éste, la mayoría se agrupa en la SDA, (Demócratas Socialistas de América) y en Demócratas por la Justicia, cuentan con publicaciones de alta audiencia, una de ellas Jacobín, un verdadero suceso editorial, que dirige uno de los promotores del “Manifiesto Socialista”, documento programático que sintetiza diversos esfuerzos de emancipación.

Sin duda, las dos campañas de Bernie Sanders por la nominación presidencial del Partido Demócrata fueron los detonantes de la alternativa socialista, proceso que apenas comienza y que tendrá mucho que decir en un futuro cercano.

EEUU es una plutocracia

Hay también, potras consideraciones que hacer, aunque sean de manera sucinta, como es el cuestionamiento al sistema político en su conjunto, la llamada “democracia norteamericana” está en el banquillo de los acusados, su régimen político se basa en la segregación racial, en la desigualdad social creciente, en un Estado que solo sirve a las grandes corporaciones de los magnates súper-ricos del mundo y por una verdad del tamaño del sol, no puede considerarse libre a una nación que explota a otros países.

El sistema electoral–político de Estados Unidos, ha sido calificado, con toda razón, como un régimen plutocrático.

El declive de la hegemonía de los Estados Unidos en las décadas recientes puede ser identificado en áreas enteras del planeta, han salido con las tablas en la cabeza del Oriente Medio y los gobiernos neoliberales apuntalados por Washington en América Latina han fracasado de la manera más estrepitosa. La huelga generalizada en Costa Rica, la creciente rebelión de los hondureños frente a lo que ellos denominan como una dictadura, la bancarrota del proyecto Nayib Bukele en El Salvador, son datos de la inviabilidad del proyecto neoliberal en Centroamérica, el mismo que en América del Sur ha causado una verdadera conmoción, que podría ser enumerada de la siguiente manera:

1) La heroica resistencia del Presidente Nicolás Maduro Moros y del pueblo venezolano ante la estrategia de agresión múltiple, intensa y concentrada que, contra la Patria de Simón Bolívar y Hugo Chávez, ha lanzado el imperialismo norteamericano.

2) La recuperación de la democracia en Bolivia, cuando un torrente multitudinario de pueblo acabó con la dictadura impuesta en 2019 y por la vía de la movilización y de las elecciones, retoman el rumbo del proceso de cambio.

3) El inicio del proceso constituyente en Chile, que no es otra cosa que la derrota política del conservadurismo pinochetista, y la perspectiva de una apertura democrática en esa nación.

4) La batalla que libra el pueblo argentino contra los efectos de la política económica que aplicó el gobierno de Macri, derrotado en las urnas en 2019 por una amplia alianza de fuerzas nacional–populares.

5) La emergencia de las fuerzas populares en Ecuador y el agudo enfrentamiento contra las políticas neoliberales.

6) Las masivas y valientes manifestaciones populares en Colombia, que piden respeto a la vida, al trabajo y a la tierra.

7) La crisis política en Perú que vive una prolongada desestabilización, que ahora tiene un nuevo componente, con la presencia en las calles de multitudinarias manifestaciones que dieron al traste con el efímero gobierno de Manuel Merino.

Un volcán social a escala continental está en desarrollo en las naciones andinas del sur del continente, mientras en Brasil se mueven las fuerzas progresistas buscando una salida a la calamidad que ha significado el gobierno de Bolsonaro.

En los meses venideros seremos testigos de una recomposición de fuerzas en Suramérica, el renacimiento de Unasur, el reforzamiento de la Celac, y la ampliación del Alba, está en la perspectiva que se atiba en el horizonte.

La nueva multipolaridad

Puede afirmarse que la estrategia de Donald Trump en política exterior no alcanzó sus objetivos, la crisis política interna se agudizó y las tendencias generales del proceso económico planetario, apuntan hacia el surgimiento de distintos polos de poder, y del posible fin de la hegemonía imperialista de los Estados Unidos.

¿Cómo se expresa el declive en el terreno económico? El dólar podría dejar ser de ser la moneda de referencia de la economía mundial en los próximos años y ello significaría un cambio en las relaciones fuerza a escala de planetaria, el declive de la hegemonía estadounidense se concretaría y se abrirían las puertas a nueva configuración geopolítica.

En julio de 1944, en el Hotel Mount Washington, de la ciudad de Bretton Woods, New Hampshire, se reunieron los más destacados economistas de la época, convocados por el Presidente Franklin D, Roosevelt, para sentar la base de lo que sería la economía una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, ese cónclave determinó que el dólar sería la moneda de referencia mundial, y que Estados Unidos se comprometía a vincular el dólar al oro, al cambio fijo de 35 dólares por onza de oro.

¿Qué hizo posible que se estableciera esta norma? En 1945 la economía estadounidense era el 50% del PIB mundial, y en 1948 del total mundial de las exportaciones de bienes, EEUU, exportaba cerca del 22 por ciento. No obstante, ese panorama cambió: en el año 2000 la economía de Estados Unidos representaba el 31% del PIB mundial, en 2005 el 27.7 %, y en 2019 el 24%.

Vale señalar que la ventaja que tiene la economía norteamericana sobre todas las otras es que puede emitir dólares, y no hay que olvidar que el acuerdo de Bretton Woods fue roto en 1971, cuando el gobierno de los Estados Unidos decidió que a partir de entonces el dólar no estaría vinculado a un cambio fijo en oro, tal decisión es parte sustancial de la crisis actual del sistema capitalista.

Al otro lado de la cancha también cambió el panorama, la economía de China pasó de 3,7 % en el año 2000, a 16 % del PIB mundial en 2019, y es la segunda economía del mundo; y la alianza del BRICS es el 25 por ciento del PIB mundial.

Hay que tener en cuenta que la economía con mayor peso en la producción y en las exportaciones es la que impone la moneda de referencia en la economía mundial. ¿Cuál será la situación de la economía de EE.UU., una vez superada la pandemia?

¿Y cuál la de China? Muchas son las interrogantes, pero lo cierto es que en este momento el dólar está en la cuerda floja.

Por último, es de gran utilidad precisar una definición de corte estratégico, las contradicciones mundiales son múltiples, pero la principal es la que existe entre el imperialismo norteamericano y la humanidad toda, la pugna entre la paz y la guerra, los pueblos del mundo luchan hoy por una nueva multipolaridad democrática y un nuevo equilibrio del universo, tal y como lo preconizó simón Bolívar.

(*) Periodista. Diputado electo a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela por el PSUV.

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