Guerreros digitales y radios comunitarias, claves en la victoria en Bolivia Por Sebastián Ochoa | Sputnik, Rusia

Guerreros digitales y radios comunitarias, claves en la victoria en Bolivia Por Sebastián Ochoa | Sputnik, Rusia
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Para el expresidente Evo Morales, la victoria del MAS en las elecciones presidenciales con el 55,1% no hubiera sido posible sin el trabajo comunicacional destacado de la radio comunitaria Kawsachun Coca, ni del equipo de comunicadores que –desde el exilio– se valió de las redes sociales para circular información veraz.

Una radio comunitaria en el Trópico de Cochabamba y un grupo de comunicadores populares exiliados en Buenos Aires con buena conexión a Internet lograron hacer tambalear al Gobierno de facto de Jeanine Áñez. Y fueron determinantes para la recuperación de la democracia en Bolivia, tal como lo reconoció el expresidente Evo Morales (2006-2019) a través de su cuenta de Twitter.

​Uno de estos comunicadores es Marco Moscoso, de La Resistencia Bolivia. En diálogo con Sputnik, contó que “desde el golpe de Estado hemos tenido un cerco mediático en Bolivia. Era necesario contar lo que desde el golpe no se mostraba. Ese era el momento de los comunicadores populares, quienes nos volcamos a las redes sociales porque no teníamos otros medios”.

A las pocas semanas, dos de sus compañeros en la plataforma fueron detenidos. También fue presuntamente asesinado su amigo Sebastián Moro, quien era corresponsal del diario argentino Página 12 en Bolivia, el 16 de noviembre. Entonces Moscoso se fue a Argentina. “Muchos compañeros tuvimos que salir porque no había Estado de derecho en Bolivia, no había condiciones para poder defenderse de acusaciones ridículas, como terrorismo y sedición”, comentó.

“Desde nuestro exilio hemos continuado trabajando, masificando información, coordinando desde las redes, que era el único canal mediante el cual podíamos contar lo que sucedía en Bolivia”, relató.

RKC, una radio campesina

La Radio Kawsachun Coca (RKC) debe su nombre al grito de guerra de las organizaciones campesinas cocaleras que, entre la década de los 80 y principios de 2000, enfrentaron a los agentes de la Administración de Control de Drogas​ –DEA, por sus siglas en inglés–, de Estados Unidos. Ellos, con el permiso de quien fuera el presidente boliviano de turno, andaban por las poblaciones del Trópico para hacer prevalecer la política de “Coca Cero” en los campos de cultivo.

Los agentes estadounidenses a menudo participaban de tareas represivas junto a militares y policías bolivianos, como en la matanza de Senda Seis, el 15 noviembre de 2001, durante el gobierno de Jorge Tuto Quiroga (2001-2002). Kawsachun coca, wañuchun yanquis (“Viva la coca, mueran los yanquis”, en idioma quechua) era la frase completa que proferían a los agentes en esta región, principal bastión del Movimiento Al Socialismo (MAS).

En el trópico cochabambino es tan fuerte la lealtad al MAS, que Evo Morales va a instalarse en alguna de sus poblaciones a partir  del próximo 11 de noviembre, luego de ingresar al país el 9 de noviembre por el paso de une a La Quiaca, en Argentina, con Villazón, en Bolivia y de realizar un recorrido por tierra hasta sus pagos natales.

La fecha fue elegida para conmemorar que un año atrás, justamente un 11 de noviembre, había sido obligado a despegar del aeropuerto de Chimoré para partir al exilio, luego del golpe de Estado del 10 de noviembre de 2019.

La región del Trópico está integrada por los municipios de Villa Tunari, Entre Ríos, Puerto Villarroel, Shinahota y Chimoré. Son tierras húmedas, calientes y montañosas, en la transición entre los Andes y las llanuras del oriente. Allí se cultiva banana, naranja, piña, café y también la sagrada hoja de coca, utilizada popularmente para el pijcheo, como le dicen quienes la mascan mezclada con bicarbonato de sodio o lejía. También se le da un uso ilegal, para la producción de cocaína.

De 100 radios comunitarias, quedan 30

Durante los gobiernos de Morales, se conformó el Sistema Nacional de Radios de los Pueblos Originarios (RPO), que hasta su derrocamiento estaba integrado por 100 radios comunitarias. Tras un año de Gobierno de facto, solamente quedan funcionando 30, dijo a Sputnik el director de RKC, Ramiro García.

“El Gobierno de facto identificó a varios medios de comunicación y a varios proyectos del anterior gobierno como una amenaza a su gestión. Uno de ellos es la red de RPO, en la cual funcionaban 100 emisoras. Pero acallaron a estas radios porque transmiten información sobre organizaciones indígenas campesinas”, contó García.

Para silenciarlas, el Gobierno de Áñez dejó de pagarles el servicio de energía eléctrica, “también dejaron de pagar un bono, que ni siquiera era un sueldo para quienes operaban estas emisoras en el país. De ahí pasaron a congelarnos la publicidad que antes recibíamos del Estado”, agregó García.

Pero RKC no dejó de transmitir, porque pertenece a las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, que es la organización campesina más fuerte del país, con suficiente capacidad para sostenerla. A partir del golpe, su público empezó a crecer desmesuradamente, porque en ese momento era el único medio dentro del país que hablaba libremente.

“La radio empezó a tener mayor fuerza en las redes sociales. A través de nuestra página de Facebook pusimos a circular mucha información. Habíamos transmitido cuando los grupos de la Resistencia Juvenil Cochala nos quemaron nuestra emisora en la ciudad de Cochabamba (el 8 de noviembre de 2019)”, relató García.

“También transmitimos la masacre de Sacaba, el 15 de noviembre de 2019. Así la RKC fue identificada como un medio que transmitía algo que ellos no querían que se supiera, porque el resto de los medios, la totalidad, no transmitían en absoluto nada de lo que pasaba en realidad”, comentó el director de la radio.

Comienzo de la persecución

En diciembre de 2019, el Gobierno de Áñez se dedicó a perseguir a quienes pensaran distinto. Mediante conferencias de prensa, se apuntaba a diario contra el trabajo de RKC y otros medios que informaban desde las redes, especialmente Facebook porque es lo que más se utiliza en Bolivia.

El 9 de enero, quien era ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga, dijo sobre RKC: “Hemos permitido que esa radio siga funcionando, eso es parte de la libertad de expresión. No hemos apagado esas voces sediciosas que siguen llamando a la confrontación, eso es libertad de expresión”.

Pero advirtió que “la libertad de expresión tiene sus límites. Y también hay que actuar de frente cuando existen problemas que puedan, de alguna forma, mal informar al pueblo de Bolivia, buscando proteger gobiernos corruptos, proteger hechos de narcotráfico”.

El 13 de enero, mediante un comunicado de su cartera fue más específica: “La radio Kawsachun Coca le da voz al dictador Morales y quien le da voz está en contra de la democracia de Bolivia. Es por ello que el Ministerio de Justicia analizará el objeto de la radio”.

Según García, el gabinete de Áñez dedicó mucho tiempo a ver la forma de quitarles la señal. Revisaron sus cuentas, pero nada hallaron. Durante esos meses, canales como Telesur y RT fueron removidos de las grillas de las empresas de TV cable.

Para el director de la radio, el público prefería escuchar RKC porque a través de ella hablaba Morales desde su exilio. También se denunciaban casos de corrupción del Gobierno transitorio, como el desfalco de Entel y el caso de corrupción en la compra de respiradores artificiales.

El 18 de junio último, llegó la amenaza del ministro de Gobierno, Arturo Murillo: “Estas radios como RKC soliviantan la violencia, el terrorismo, la sedición. Esas radios deberían ser clausuradas”.

García contó que el Gobierno presionaba a las últimas 30 radios comunitarias para que transmitieran la señal de la radio oficial Illimani, que durante los gobiernos de Morales se llamaba Red Patria Nueva. Si bien no les quedaba otra que obedecer, intercalaban la transmisión entre la emisora gubernamental y RKC.

“Las radios comunitarias quitan la radio Illimani y bajan la señal de Kawsachun, porque damos información real. Además, porque a través de nuestra radio escuchan a las autoridades de nuestras organizaciones y al hermano presidente Evo Morales”, dijo García.

“Este tipo de atropellos, llamadas telefónicas de amenazas muerte, seguimiento a nuestras familias, ha sido permanente hasta que llega el COVID-19. Ahí bajó la tensión con nuestra radio, pero sigue vigente la amenaza, nos siguen acusando de terroristas y narcotraficantes”, contó el director de RKC, que está al aire desde 2007.

Comunicadores procesados por sedición

El 31 de diciembre de 2019, fueron detenidos dos trabajadores de la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC), dependiente del Ministerio de la Presidencia. Se los acusaba de ser “guerreros digitales del MAS” y de haber cometido los delitos de uso indebido de bienes y servicios del Estado, uso indebido de influencias y sedición. Actualmente tienen prisión domiciliaria.

Habían cometido el crimen de pertenecer a la plataforma de comunicación alternativa La Resistencia Bolivia. Marco Moscoso también era comunicador de AGETIC y junto con sus compañeros procesados subía contenidos que el Gobierno de facto consideraba “sedicioso”. Por ello se exilió a Buenos Aires, junto a otro grupo de comunicadores populares.

Morales siempre fue reacio a las redes sociales, a las cuales consideraba un escaparate de falsedades. El 20 de septiembre de 2019, un mes antes de las elecciones, dijo: “Por redes sociales invadieron con mentira tras mentira. Yo prefiero no contaminarme en redes sociales. Alguien dijo que las redes sociales son como la alcantarilla, toda la basura se va por ahí”.

Pero el 25 de octubre pasado usó su cuenta de Twitter para agradecer el trabajo realizado por Moscoso y otros comunicadores en el exilio. “Reconocemos el rol fundamental del Equipo de RRSS del MAS que logró informar, orientar y asegurar que la verdad llegue a todos. Hoy, este equipo representa una identidad colectiva que desea expresarse con conciencia social. Gracias por mantenerse firme. Gracias por su lucha”.

Para Moscoso, la experiencia del uso de redes sociales durante el último año, reconfigura el campo comunicacional de Bolivia: “Es un nuevo espacio que se debe tomar para resignificarlo. Las redes sociales son reproductoras de fake news y de campañas de desinformación. Pero también pueden funcionar como grandes cadenas de información para poder mostrar lo que está sucediendo”.

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