Somos parte de una historia grandiosa y no conocemos la cobardía Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua (*)

Somos parte de una historia grandiosa y no conocemos la cobardía Por Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua (*)
Compartir vía:

¡Cuánto sentimiento, cuánta emoción en nuestros pechos! ¡Cuánta emoción, porque somos parte de una historia gloriosa! ¡Cuánto honor! ¡Cuánto orgullo!

Compartimos un aniversario más de nuestro Ministerio del Interior, hoy Ministerio de Gobernación, y compartimos con distintas generaciones, pero en todos hay un rasgo común: ¡orgullo! Y sobre todo orgullo, porque somos capaces de servir a nuestro pueblo, con amor y esperanza, en toda circunstancia, con hidalguía, con dignidad, con respeto, con valor.

Hoy, al conmemorar el 41 Aniversario de aquella fecha, decimos: ¡cuánto amor y cuánto orgullo sentimos de los compañeros que integraron el Ministerio de Gobernación en sus inicios! Recuerdo a Tomás hablándonos de cómo iba él a pasar de perseguido, a alguien que iba a hacer valer los Derechos Humanos en nuestra Nicaragua. Y abrió, recordemos que, con Tomás en el Ministerio de Gobernación, empezó a darse un sistema penitenciario humano, lo que el Comandante recordaba, granjas donde se producían, regímenes abiertos. Un sistema en correspondencia con el derecho humano y los Derechos Humanos por los que luchamos los nicaragüenses. Luchamos por libertad con dignidad, y luchamos para que Nicaragua fuera como está siendo, ¡libre para siempre!

Discurso íntegro del Presidente Ortega en texto: «Cuando los pueblos toman la decisión de vencer, alcanzan la victoria»

Y cuando evocamos esos días, aquellos tiempos, venimos a estos tiempos y nos sentimos privilegiados de ser parte de esa historia y de sostener, todos y cada uno, esta historia: la historia que nos hace grandes.

Uno dice: Qué mejor legado para las familias en general y nuestras familias en particular, nuestros hijos, nuestros nietos, que el honor y la gloria de servir al pueblo. Y de haber servido al pueblo, sin flaquear, en ninguna circunstancia; al contrario, fortaleciendo el coraje en toda circunstancia. Y cómo hemos servido al pueblo nicaragüense.

Somos parte de una historia grandiosa, y por eso sabemos que podemos ponernos de pie, y alzarnos con la frente en alto y con el pecho lleno de gloria, decir: hermanos nicaragüenses, aquí estamos, estamos juntos, y servimos a las familias, y seguimos defendiendo y persiguiendo el porvenir. Quiero decir, procurándolo. Como el sueño se persigue, nosotros perseguimos ese porvenir que merecen las familias nicaragüenses: dicha, bienestar, tranquilidad, armonía, y sobre todo, orgullo de ser nicaragüenses, por gracia de Dios.

Y en esta fecha que estamos compartiendo un nuevo momento para Nuestramérica-caribeña con el triunfo del pueblo boliviano, ese triunfo que le fue negado el año pasado, por quienes de verdad son los verdugos de nuestros pueblos. Esos organismos internacionales que cercenan los derechos de nuestros pueblos, que no respetan esos derechos, que no tienen ninguna credibilidad ya, además, precisamente por ser responsables de tanto dolor, sufrimiento y muerte.

¡Cuántas vidas se perdieron en Bolivia con la presencia de estos organismos verdugos! ¡Cuántas vidas! ¡Cuánto dolor, cuánto sufrimiento a partir de una mentira, una calumnia, una blasfemia! ¡Es un pecado!

Vicepresidenta Rosario Murillo y Presidente Daniel Ortega, durante el acto por el 41 Aniversario del Ministerio de Gobernación

Demonios que honran a los amos imperiales

Son organismos sacrílegos, demoniacos, satánicos, así como también son demoníacos y satánicos quienes no saben honrar a sus pueblos, quienes al contrario, honran a los amos imperiales y se deshonran ellos mismos y deshonran a sus pueblos.

Debe ser terrible vivir sin historia, sin memoria, vivir como parásitos, e incluso entre ellos gente que tuvo historia, pero la perdió, porque todo se pierde. Uno tiene historia o es parte de una historia grande hasta que uno quiere. Uno puede también optar por las traiciones, por las ventas de la Patria, sobre todo cuando no estamos hablando de esos linajes traidores, de esas oligarquías traidoras que siempre han vendido la Patria.

Pero también están los que nosotros llamamos “hijos-de-casa”, de las oligarquías, a un lado, a otro lado, a otro lado, pocos, poquísimos, migajas miserables les llamo yo. Porque no hay peor miseria que no tener historia que nos llene de orgullo; todo lo contrario, ser responsables de muertes, ser responsables de destrucción, ser responsables del atraso y el retraso en proyectos de bienestar, de bien común, de derechos. ¡No hay cosa más terrible!

Yo pienso, y lo digo siempre, que cada noche al acostarse y cada mañana al levantarse, esos seres llenos de miseria deben de sufrir. Y por eso siempre también pedimos a Dios, que abra sus corazones, para que se den cuenta que las mayorías en el mundo entero estamos clamando por seguridad, por trabajo, por paz, y sobre todo por dignidad, y sobre todo en estos pueblos del llamado tercer mundo o países en desarrollo… Respeto es el clamor.

Y cuando hay quienes se conducen o se comportan como si ellos mismos fueran Imperios, cuando son “hijos-de-casa”, despreciados por los mismos Imperios, dice uno: ¡qué falta de sentido común! Porque el sentido común nos indica que la gente en todas partes tiene derecho a vivir con derechos, valga la redundancia, a vivir mejor. Tiene derecho a ejercer la gracia que Dios derrama sobre nosotros.

Nuestros pueblos, llenos de fe y de confianza en Dios, saben, porque sabemos, que la gracia se derrama. La gracia es la que nos permite alzarnos, todos los días, trascendiendo y superando cualquier forma de cobardía que no se conoce. No se conoce. Nuestros pueblos no conocen la cobardía.

Los verdugos atizan todos los días, porque quieren instalar cobardía. Pero no conocemos la cobardía. Conocemos el valor, el honor, el amor, la gloria, y servimos al pueblo con amor, con honor y con gloria.

Sabemos que vamos por muchas más victorias. Se abren nuevos tiempos para América Latina, para el Caribe. Estamos en creciente esperanza y en creciente consolidación de democracias legítimas, dignas, verdaderas, que es lo que todos queremos.

Todos los que sentimos esa historia común, de dignidad, de fraternidad, de libertad, de equidad. Todos los que sentimos y vivimos en nuestros corazones, en nuestras almas, esa historia común, sabemos que el triunfo es de los pueblos y que los pueblos se alzan con muchas y se alzarán con más victorias de la paz, del bienestar merecido por nuestros pueblos, de la alegría, de la dicha, y sobre todo de la concordia.

Porque trabajamos todos los días para fortalecer la alegría de vivir en paz, y fortalecer comunidades que crecen en trabajo, en prosperidad, desde la concordia y la estabilidad que un proyecto cristiano y solidario como el nuestro, que es de todos, que todos protagonizamos, garantiza cada día, porque precisamente es el protagonismo de todos, es la participación de todos, es la complementariedad de todos, lo que asegura la concordia, la paz, y el futuro que estamos construyendo, desde este presente que ya es mejor, a pesar de esas insignificantes migajas, deshonestas y traidoras.

Un buen día para celebrar el alma de los pueblos nuestro-americanos y caribeños, alma buena, y nuestra fe y nuestras devociones con las que caminamos en vencimiento, iluminados siempre por la gracia de Dios.

(*) Declaraciones después del Acto del 41 Aniversario del Ministerio de Gobernación, 19 de octubre de 2019, Plaza de la Revolución.

Compartir vía:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *