Asesinos materiales de Sankara van a juicio, pero Francia todavía no Desde Uagadugú, varias fuentes

Asesinos materiales de Sankara van a juicio, pero Francia todavía no Desde Uagadugú, varias fuentes
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Treinta y cuatro años después del asesinato del presidente de Burkina Faso, Thomas Sankara –el padre de la revolución de Burkina Faso y líder anticolonial y antiimperialista– y de 12 de sus compañeros, el 15 de octubre de 1987, por un comando durante una reunión en la sede del Consejo Nacional de la Revolución (CNR) en Uagadugú, 14 de los principales acusados empezaron a ser juzgados a partir del lunes 11 de octubre, en un tribunal militar de Uagadugú, la capital de Burkina Faso. Pero en la sesión inicial del juicio, los defensores de los implicados en el magnicidio lograron un aplazamiento hasta el 25 de octubre.

El presidente Sankara llegó al poder tras un golpe de Estado en 1983 con la intención de “descolonizar las mentalidades”, y fue asesinado a los 37 años en un golpe que llevó al poder a Blaise Compaoré, su entonces compañero de armas. Después del asesinato de Sankara, Compaoré permaneció al frente del país durante 27 años, antes de ser derrocado tras una revuelta popular en 2014 y de exiliarse en Costa de Marfil. Acusado principal, el ex presidente de 70 años no viajará a Uagadugú para el juicio, según anunciaron sus abogados el jueves 7 de octubre.

Thomas Sankara, padre de la revolución en Burkina Faso e icono panafricano, ha dejado una huella imborrable en la historia de su país. Cambió el nombre del Alto Volta, dado por los colonos franceses al país, por el de Burkina Faso, que significa «el país de los hombres íntegros».

“Thomas Sankara demostró que era posible desarrollar su país de forma independiente dando confianza a su población. Su objetivo era hacer fructificar la riqueza nacional y transformarla en el territorio mismo”, subraya Bruno Jaffré, autor de ‘L’insurrection inachevée. Burkina 2014’ (La insurrección inacabada. Burkina 2014) y moderador del sitio web Thomassankara.net.

“Más allá de Burkina Faso, es un revolucionario antiimperialista que tenía en su corazón representar la voz de los oprimidos de todo el mundo y que se atrevió a realizar actos de independencia con respecto a Francia”, añade Jaffré. Treinta y cuatro años después de su muerte, su aura sigue creciendo, sobre todo entre los jóvenes, que tienen un verdadero culto por él, sin haberle conocido.

“Cuando se anunció la fecha del juicio, los burkineses no lo podían creer” afirma Jaffré. El anuncio del tribunal militar de Uagadugú, el 17 de agosto, tuvo el mismo efecto que una bomba en un país en el que la sola mención del asesinato de Thomas Sankara estuvo prohibida durante mucho tiempo. “El régimen de Blaise Compaoré hizo todo lo posible para bloquear los procedimientos judiciales y no fue hasta su caída en 2014 que las cosas avanzaron”, explica el especialista.

¿Quién fue Thomas Sankara?

Nacido en 1949 en la colonia francesa conocida entonces como Alto Volta, Sankara hizo carrera militar, creo la Unión de Oficiales Comunistas y se convirtió en jefe de Estado tras un golpe militar en 1983. Inmediatamente cambió el nombre al país y pasó a llamarse Burkina Faso –que en la lengua mooré significa «país de los hombres íntegros»–. Pero su legado, sin duda, va más allá de los gestos simbólicos.

Puso en marcha uno de los programas revolucionarios más radicales de la historia de África. Nacionalizó la tierra y la repartió, hizo lo mismo con las riquezas minerales, cortó con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y frente a la ayuda de Occidente y a la «nueva colonización de la deuda impuesta», lo apostó todo por la construcción de un nuevo país basado en la gestión independiente y con orientación socialista de los recursos humanos y naturales.

Prácticamente erradicó el hambre, priorizó la salud y la educación. Vacunó a millones de niños, los alfabetizó y se dedicó por completo a mejorar el estatus de la mujer en su país. Bajo su gobierno se prohibieron la mutilación genital femenina, las bodas forzadas, la poligamia y otras prácticas que atentan contra la dignidad de la mujer. Fue el primer jefe de Estado en elevar a la mujer a puestos claves de Estado y del Ejército.

Antiimperialista y panafricanista, gran seguidor del Che Guevara y amigo personal de Fidel Castro, acudía en bici a las reuniones del Gobierno –hasta que le obligaron a utilizar un Renault 5– y en el momento de su muerte solo tenía 350 dólares en su cartilla. Era una persona querida por su pueblo y admirada por las gentes de toda África y del resto del planeta.

“Nuestra lucha por la independencia y el bienestar de nuestros pueblos es tachada de insumisión, y el saqueo que ellos hacen de nuestras riquezas se llama obra civilizadora. Así escriben ellos la historia y así la aprende la mayor parte de la Humanidad”, decía Sankara, que en sus escasos cuatro años de gobierno encendió todas las luces rojas en la antigua metrópoli. Burkina Faso era una chispa que podía prender un enorme incendio en el continente africano, era un ejemplo a seguir. Y París nunca se lo perdonó.

¿Quiénes son los procesados?

Inicialmente se implicó a más personas, pero “muchos han muerto”, según los abogados de la parte civil. Se juzga a 14 de los principales inculpados, entre ellos Blaise Compaoré, que vive exiliado en Costa de Marfil, donde ha obtenido la nacionalidad marfileña. Mano derecha de Sankara, Compaoré, siempre ha negado haber ordenado el asesinato de su hermano de armas y amigo íntimo, aunque el golpe de Estado de 1987 le llevó al poder.

El general Gilbert Diendéré, de 61 años, es otro acusado en el juicio. Fue uno de los principales líderes del ejército durante el golpe de 1987. Diendéré, que posteriormente se convirtió en el jefe de gabinete privado del presidente Compaoré, ya está cumpliendo una condena de 20 años de prisión en Burkina Faso por un intento de golpe de Estado en 2015. Tanto él como Blaise Compaoré están acusados de “complicidad en asesinatos”, “ocultación de cadáveres” y “atentado contra la seguridad del Estado”.

Los soldados de la antigua guardia presidencial de Compaoré, incluido el exoficial Hyacinthe Kafando, acusado de ser el líder del comando y actualmente escondido, también se encuentran entre los acusados.

Aunque las ramificaciones internacionales no estarán en el centro del juicio, Francia no estará totalmente ausente del tribunal militar de Uagadugú. “La investigación ha establecido que agentes franceses estuvieron presentes en Burkina Faso el día después del asesinato, el 16 de octubre de 1987, para destruir las escuchas telefónicas que apuntaban a Blaise Compaoré y a Jean-Pierre Palm, un oficial de la gendarmería ahora imputado en el caso Sankara”, dijo Bruno Jaffré.

Muchos observadores creen que el régimen de Thomas Sankara incomodaba a Francia y sus regímenes títere en sus antiguas colonias, un grupo conocido como Francáfrica. Además de su discurso emancipador, que probablemente hubiera sido emulado en África Occidental, Sankara también había mostrado su apoyo a la inclusión de Nueva Caledonia en la lista de territorios a descolonizar de las Naciones Unidas.

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